viernes, 30 de junio de 2017

Resulta que esta noche he estado parte del sueño en duermevela. Espero que se solucione porque dormir así es muy desagradable y no se descansa bien. La sensación es que duermes pero a la vez, estás como despierto. Lo que ha pasado es que me he levantado muy tarde de la cama y encima se me ha metido en la cabeza como una especie de obsesión la limpieza de la casa que he postergado demasiado. La semana que viene tengo que barrer el suelo y limpiar el baño y  un poco la cocina. Como no lo haga, me darán arrepentimientos y malas ideas. El viernes que viene me voy a Gijón y quiero dejar la casa limpia.
Hoy se celebra algo de Víctor Hugo. Yo leí "Nuestra señora de Notredam" y "Los miserables". Son muy buenas las dos. Los sentimientos que logra retratar Hugo en sus novelas son casi únicos y propios de él, sentimientos desgarrados, muy fuertes. Los débiles siempre muy bien descritos, Hugo hace que nos dejemos llevar por las lágrimas del que sufre siempre.
Bueno, la vida es ese oscuro manto de desgracias que nos rodea y que deseamos que no nos cubra a nosotros algún día. La vida también es esa esperanza de llegar a viejos fumando y disfrutando del pan y el vino. La vida es una moneda de dos caras. La que caiga para arriba es la que te marca para siempre. La vida no es sorpresa, la vida es un destino acuciante y cruel.

jueves, 29 de junio de 2017

Estos días he estado preocupado por la inyección que me pusieron hace un mes y ahora, el día 27 pasado, me la tenían que volver a poner. Resulta que una enfermera mayor y quizás por eso, torpe, me hizo un daño de modo que anduve medio cojo pues del glúteo se me pasó a la pierna el dolor. Estuve así dos semanas. Como mi enfermero está de vacaciones, me tocó la misma enfermera pero se lo advertí: me pusiste mal la inyección. Ella decía no sé qué del precipitado. Me la ha vuelto a poner bastante mal y siento dolor al andar. Encima, llevo desde el domingo pasado con unos ardores grandes en el estómago y para rematar, he estado con dolor en la lengua no sé si por una llaga o es que me he mordido al dormir. Hoy, me he levantado mal porque me han dado muchos ardores mientras dormía y no se me han pasado del todo. Encima, hace un tiempo ventoso que me pone mal y el verano está tomando un cariz un poco oscuro, arbitrario, desasosegante. Si me voy a Gijón, ya no huiré del calor mesetario ni sé si me podré bañar en el mar. No sé en qué cagarme.
La vida está hecha de muchos despropósitos, entre ellos, nosotros mismos; por eso, San Agustín debió de decir: yo soy mi mayor problema.

miércoles, 28 de junio de 2017

Hoy ha amanecido con frío, según mi madre que conoce todos los amaneceres. Luego ha estado ventoso toda la mañana. Ha llovido un poco. Parece como si estuviéramos en otoño. Voy a ver si después de quedar con mis amigas, me voy a Las Rozas andando, así me despejo de esta noche que pasé en duermevela.
La vida atrae al futuro y lo convierte en recuerdo rápidamente. Lo que hoy no es, mañana será y luego unas fotos o una memoria dirá de lo que ha pasado. Todo es así en la vida, todo se sucede como en un carrusel que no tenga fin. Luego, habrá inventos, otra gente que haga las cosas mejor o peor pero la vida seguirá siendo el eterno carrusel de las cosas buenas y las cosas malas.
En cuanto escriba la novela de mi vida escribiré una próxima novela de mi invención. Yo busco en la novela que leo y que escribo personajes excepcionales, al límite de situaciones que les sobrecogen o les hacen estar al margen de la sociedad normal. Yo no creo en la magia de la vida sino en su dureza, en su crueldad. Yo no sería capaz de escribir para niños porque no veo bien la bondad de la vida, la ilusión que hay en ella, aunque las debe haber.

lunes, 26 de junio de 2017

Estoy nervioso porque el día 7 de julio me voy a Gijón de vacaciones. Me gustaría estar en el coche y romper la carretera de camino al norte. Pienso pasármelo bien, como hace tiempo que no me lo paso pues no me muevo de la ciudad para nada. Ni siquiera voy a Madrid a comerme un bocadillo de calamares.
Tengo una impresión entre el miedo y la impaciencia por partir. Quiero ver Oviedo, donde transcurre la acción de la novela "La Regenta" que me he leído dos veces.
Iba a limpiar el baño que está hecho un asco pero después de escribir la novela, voy a cambiar el libro a la biblioteca. Ya me he leído "Los hijos del mar" que me ha decepcionado un poco porque va de aventuras. A mí, en una novela no me gustan las aventuras, me parecen de lectura juvenil. Me gustan los sentimientos, los grandes sentimientos o la denuncia de una situación. El lunes que viene, si Dios quiere, veré a mi amigo Antonio a ver qué le ha parecido mi novela ya conclusa. En otoño pienso presentarla a un concurso o a editoriales. El futuro está lleno de cosas. Espero que sean felices.

domingo, 25 de junio de 2017

He leído a Javier Marías hablar del cine español, demasiado laureado para lo poco que vale y hablar también de las escritoras españolas. Marías aboga porque no se las sobrevalore solo por el hecho de ser mujeres. Tiene razón. Luego he leído sobre el calor y la sequía que hay en España. Hay que tomar medidas drásticas yo creo. Hay que prohibir el uso del coche a muchísima gente. Que la gente use el transporte público exclusivamente.
Que se prohíba la venta de coches contaminantes, que solo se vendan coches eléctricos de un vez. Es mejor velar por el cielo que nos acoge que dar caprichos tontos a la gente.
Los desplazamientos que se hacen con los coches deben ser reducidos en un 50% en cuestión de dos años. El que quiera ir al trabajo en coche, se le prohibirá. Por el hecho de que la Tierra está exhausta y loca.
Hoy es domingo. Como con mis padres. La vida es como un tío vivo cada vez más extravagante.

viernes, 23 de junio de 2017

Llevo dos días en que paseo con mi hermano a Las Rozas. Solemos ir hablando aunque mi hermano es reacio al análisis de nuestras vidas. Me preocupó la idea de volver con mi exnovia y lo hablamos. Yo creo que no volveré porque mi exnovia tiene la cabeza demasiado enredosa y me enreda a mí en situaciones que yo no quiero. Además, insulta y molesta con ideas del mundo y sus habitantes reduciéndolo todo a ideas negativas que se me quedan pegadas al alma. Mi exnovia es tóxica, es una mala influencia y lo ha demostrado con creces. Punto y final. No se vuelve a hablar de mi exnovia y yo procuraré no pensar demasiado en ella. Es mi amiga y gracias. No pasará de ahí.
Me estoy acostumbrando a la vida que llevo. Esas mañanas faltas de casi toda actividad, esas tardes charlando con unas amigas en el bar, donde ya nos conocen y nos tratan bien. Ese paseo a Las Rozas a media tarde. Ese escribir y leer libros. Ese pasar el día.
Pero creo que tengo la predisposición a conocer gente. No sé cómo lo haré pero creo que voy a conocer gente y mi círculo social se ampliará. Es una intuición, leve, pero la siento. Ojalá alguien al que le guste los libros coincida conmigo y logremos comunicarnos.
Hablamos ayer mi hermano Paco y yo de mi exnovia. Fui yo  quien la dejó por sobrepasar un comportamiento totalmente incomprensible y de desprecio a mi persona. Mi exnovia tiene la mente muy enrevesada y no creo que vaya a cambiar. Cuando uno se junta con una persona a la que ama, debe conocerla bien. La persona con la que estás debe ser un dechado de virtudes y alguien en quien poder confiar. Eso no ha sucedido con mi exnovia en el último punto en que ya me insultaba por norma. Mi exnovia, por circunstancias vitales que ha sufrido antes de conocerme, está dañada sentimentalmente, no puede pensar y sentir con claridad o con propiedad. Yo le digo que vaya a un psicólogo para que esa maraña que tiene en la cabeza quede libre y suelta de rollos mentales.
Mi novia es muy inteligente socialmente pero a la vez es muy sibilina. Te convence de cualquier cosa. Yo solo sé que, después de dejarla, mi mente se liberó de un montón de ideas equivocadas que me metió ella. No voy a volver con ella porque ella ya no cambia. No volveré con ella porque me dé pena. Así, soltero, estoy muy bien. Y ya digo: la mujer con la que uno se junte debe ser un dechado de virtudes.

jueves, 22 de junio de 2017

Ayer fue un día feliz. No porque contuviera ese día aventuras excepcionales a mi mísera vida rutinaria, no, sino que me levanté de buen humor. Cuando uno se levanta de buen humor no sabe ni a qué se debe, solo nota una especie de cosquilleo que es el resultado de la efervescencia de la felicidad que hace que el día pase disfrutándolo, o de una manera fácil de vivir, sin preocupaciones ni con reproches, ni con pensamientos negativos sobre tu propia persona (qué inútil soy, para qué poco valgo, me paso el tiempo sin hacer nada, etc). Cuando se está feliz, como ayer, la vida discurre como una rueda sobre una superficie plana, como el aire que no encuentra muros con los que pararse, como las nubes que recorren el cielo alto sin ningún obstáculo que las detenga.
Hoy no sé cómo será pero parece que dura esa felicidad de horas o de días que se extiende como un mantel en una mesa generosa. Nada me importa hoy, nada me turba. Solo que tengo que hacer de comer, tengo que comprar el pan y es una responsabilidad.
Ojalá todos los días fueran así de tranquilos. Otro gallo me cantaría.

miércoles, 21 de junio de 2017

Si un día grande se hace de cosas pequeñas pues yo puedo hacer un día grande ya que pequeñas cosas son las que vivo todos los días. Como escribir en este blog, pasear o tener una conversación por las tardes con unas amigas. La mañana se ha alzado como un pájaro ágil, como el aire que sube a los cielos, como las ganas de comer.
Hoy me siento bien y espero que me lo pase bien este día en que entra el verano pues la vida no concede muchas oportunidades de sentirse bien.
Parece que la ola de calor ha remitido y se puede estar en casa a gusto, más o menos fresco, sin preocuparse por el calor.
Ayer oí en la radio, antes de acostarme, un programa esperanzador en el que se preveía que los problemas de España tienen solución si nos armamos de razón contra los borregos del fanatismo y las ideas equivocadas. Me fui contento a dormir.
Hoy me he despertado bien, a gusto conmigo mismo y voy a aprovechar para hacer cosas útiles como escribir mi novela e ir de compras.

lunes, 19 de junio de 2017

He estado en el pueblo. Los ratos de no hacer nada han sido los más. Hemos hablado la familia, que nunca está mal. El pueblo está de capa caída. A unos nos afecta más que a otros ese estado de decaimiento. Las nuevas generaciones salen a la calle a disfrutar de un refresco y a reír casi sin ganas. Yo ya no "pego" con estas nuevas generaciones y he de irme pronto a acostar. El calor ha sido protagonista del fin de semana. Todas las conversaciones comenzaban haciendo alusión al astro rey. Por lo demás, la gente está a sus quehaceres o pasándoselo bien. Me cuentan los agricultores que este año la cosecha es muy pobre porque no ha llovido y tienen que segar hierba en vez de grano. No ha granado el cereal.
Una vez en Majadahonda, me he puesto a coger otra vez la rutina de todos los días y voy a ver si escribo la historia de mi vida otra vez. Cuando la tenga acabada, empezaré otra novela.
En este verano espero acabar la historia de mi vida.
La vida es un pozo en el que van cayendo nuestras ilusiones o del que extraemos nuestro éxito. Nuestro éxito personal no tiene que coincidir con el éxito que nos venden los medios de comunicación. El triunfo es de todos, no solo de los que copan las cámaras de televisión a todas horas. Echemos el cubo al pozo.

jueves, 15 de junio de 2017

Con una mezcla de abulia y hartazgo, me levanto esta mañana. He visto a Rosendo en las noticias que decía que a lo mejor ya no podamos contar con él porque está mayor pero ha sacado nuevo disco.
La vida es ese agujero alrededor del cual damos vueltas y más vueltas con tendencia a caer en él. Cuando caemos del todo, se acabó el retortero, se acabó la aventura de levantarse por la mañana y hacer lo mismo de ayer, hasta eso se acaba. Y si nos quejamos por la falta de acción, un sexto sentido nos dice que es peor estar enfermo o sin dinero y que nos debemos conformar. Y luego vemos a esas amigas que tenemos a eso de las siete, por el calor, y comentamos ciertas cosas que nos ponen bien, de acuerdo con el mundo. Y luego, si hay ganas, quizás vayamos andando a Las Rozas y estiremos las piernas, lo único que estiramos en todo el día.
Y ya no hay más en el horizonte, todo bañado de un sol fuerte como el vinagre. Y no hay más que este cloroformo tórrido que consiste en no hacer nada que se vea, no hacer nada que se vea.

miércoles, 14 de junio de 2017

Estoy escribiendo la historia de mi vida. Quizá sea pretencioso escribir la historia de tu vida pero, ¿ si no tienes algo mejor que hacer? Estoy repasando mis días en la universidad. Para mí, casi toda la carrera es un batiburrillo de datos, de conocimientos, de compañeros, de profesores que no hacen más que constatar que el tiempo ha pasado de manera inexorable y que en aquellos tiempos todo tenía la ligereza de una nube.
Fue muy importante para mí sacarme la carrera y luego sacarme la plaza de profesor. Son las dos cosas más importantes que he hecho en mi vida.
Me estoy leyendo "Los hijos del mar" pero se está convirtiendo en un inmenso aburrimiento. Empezaba bien pero se ha torcido en una serie de aventuras bastante rollazo.
El viernes me voy al pueblo. Veré allí a los de siempre, contando lo de siempre o quizá algo que se saquen de la manga.
El domingo es san Antonio, santo de los novios y de los que no tienen donde meterse del calor que hace.

No haré más amigos. Es muy improbable que mi vida se llene de gente nueva. Me tengo que conformar con los que tengo. Ha habido temporadas en este año en que ansiaba conocer gente quizás porque a eso me espoleaba la psicóloga diciéndome cosas como que yo soy joven todavía. Por internet se hacen amigos pero yo no sé usar internet, internet es ajeno a mí, ha llegado a mí demasiado tarde.
Recuerdo un alumno especialmente capullo que tenía cuatrocientos contactos en internet. Menuda mierda. Le preguntaron si conocía en realidad a esa gente y él, como era un gallito, dijo que sí. Recuerdo también que ese alumno fue el que nos dejó tirados a mí y a sus compañeros el día de la representación de teatro. Amigos así no quiero ni uno. Encima quería ser profesor. Qué asco de persona. Lo recuerdo todo como un maremágnum en el que yo me tambaleaba en mi puesto de profesor por mi enfermedad. Este alumno es de lo peor que he conocido en la enseñanza. Si por internet se hacen amigos de este tipo, por mí que cierren todo el internet para siempre. Prefiero hacer un amigo en el bar o en el mercado, mientras me están mirando a la cara.

martes, 13 de junio de 2017

Este calor que obliga a estar de tres a seis en casa me está volviendo loco. Me levanto con una idea vaga de depresión nerviosa pero a lo largo del día el aburrimiento hace que esa idea se imponga y se recrudezca. Lo paso mal tantas horas metido en casa, la pereza me puede, el calor me tiene atenazado, perdido, acogotado. Hoy he visto lo de la moción de censura pero otro día, ¿qué veré? Me cuenta un amigo que se entretiene viendo cómo cazan nutrias en Alaska pero es que yo no puedo ver la tele, no la soporto la tele, me parece asquerosa. No puedo leer, el calor no me deja, no me concentro. Escribo blogs y la novela pero también me canso. Voy a acabar echo polvo o con un cuadro de neurosis o  de depresión por el maldito calor y este enclaustramiento que sufro. Ojalá aguante. Parece que se trata de aguantar como se pueda sin caer en el delirio depresivo o alucinatorio. Creo que aguantaré hasta el viernes que me voy al pueblo. Luego viene el final de junio y el día siete me voy a Gijón, Dios mediante. Ojalá no haya ningún problema y podamos ir y huir de este infierno de calor asqueroso.
He estado oyendo al líder de Podemos hablar de lo malo que es el PP. Según él, parece que el PP es un entramado creado exclusivamente para tapar la corrupción y favorecer a los empresarios. No todo es mentira en esta aserción pero como el líder de Podemos ya ha hablado y escrito que el gobierno de Venezuela es un ejemplo democrático y al enemigo hay que hostigarlo hasta acabar con él y ha fomentado escraches y depuraciones de periodistas que le criticaban, muestra muy poco afecto por la democracia y por los derechos individuales. A Podemos le gusta la calle, armar el pollo, joder la parva. Iglesias ha presentado ideas buenas como la subida salarial y normas para el mercado de trabajo pero podría esperar a que le votaran para llevarlas a cabo y es que no le van a votar porque todo el mundo, o por lo menos yo, que es lo que vale, sabe de la índole autoritaria de ese partido. A Podemos no le gusta la democracia, le gustaría tomar el poder y hacer de España un sistema nuevo. Pero digo que yo que no le saldría tan nuevo porque dictadores ya ha habido en España a manta. Montaría otra casta de color bolivariano y punto. Nada de reformas. Otra dictadura de las muchas que hay por el mundo. Yo no me engaño. Detrás de ese que quiere poder para cambiar las cosas, no hay más que "quítate tú que me pongo yo". Ya son la casta.
Leo la prensa y escribo este blog con desgana. La monotonía que suponen los días iguales me nubla la vista y el entendimiento. Menos mal que el viernes me voy al pueblo. Hoy he dormido bien. Todo lo que voy escribiendo no son más que vulgaridades absurdas, no dignas de ser escritas pero en fin, eso es lo que tengo que escribir. He leído en el periódico que un mendigo se cruzó con un ministro de casualidad y este le pidió que escribiera su historia, que él encontraría un editor. La ha escrito y ha vendido 40.000 ejemplares. No es que yo quiera que se vendan mis escritos porque tengo para vivir. A mí lo que me interesaría es conocer gente, viajar, pasarlo bien, no esta ruina de vida que llevo. Si eso me lo pudiera ofrecer un libro que escribiera yo...
Mi vida no ha sido muy aventurera, no he hecho grandes cosas, supongo que como la vida de todos los demás. Lo que pasa es que a mí la monotonía me puede, me hunde en la depresión.
Yo debería romper esa rutina como fuera pero tampoco sé ni me atrevo a hacerlo.
La vida es una repetición insomne de días y días.

lunes, 12 de junio de 2017

Por el puto calor, de tres a seis de la tarde, la casa está cerrada, las calles intransitables. Parece que estamos en el Sáhara. Menuda mierda. No le entran ganas a uno ni de leer ni de escribir esto que estoy escribiendo. Luego habrá algún listo que diga que no hay cambio climático. Estas temperaturas son insufribles en esta primavera anodina y terrible. El verano se va a hacer muy largo, muy largo por el maldito calor. Ojalá, a esos que niegan el cambio climático les cayera encima el poder de los rayos del sol, en pleno cogote y les hiciera ver que sí, que sí hay cambio climático y de los grandes. Ahora se estaría bien en un sitio como el Puerto de Navacerrada pero no tengo quién me lleve hasta allí. Menos aún hay dispuesto a atravesar toda la península y llevarme al fresquito del Atlántico en Cádiz o al fresco de Asturias. Habrá que conformarse de calquier manera con este turbión de calor inmenso en esta ladera de la meseta, a este paisaje de antenas y de cables absurdo, a este misterio climático que da pena.
Me lo pasé bien en El Escorial porque hacía mucho tiempo que no iba. Lo mejor fue el paseo y las risas y el recuerdo de tiempos quizá mejores. Aunque ya llevo años en que la felicidad no termina de asentarse en mi vida. Vivo en el planeta de los serios, en un mundo en el que no hay ni una alegría, ningún acontecimiento festivo, ningún motivo para reír.
Leer, escribir son mis grandes ocupaciones y estas actividades no dan para llevarte un alegrón sino ir poco a poco, adustamente, acercándose a un objetivo lejano que no se sabe ni siquiera si es bueno.
El viernes me voy al pueblo y la verdad, tengo ganas porque así cambiaré de aires, veré otra realidad, la de la gente que también se pasa el tiempo duramente en una localidad rural.
Visto así, no sé qué tiene de atractivo el pueblo pero la gente me comunica otra realidad, otro modo de ver las cosas.
La vida se va amontonando año tras año y no sabemos bien que nos aguarda en un año de esos: quizá la felicidad nos aguarde entre diciembre y enero de un año de esos.

domingo, 11 de junio de 2017

Tengo una exnovia a la que no sé si olvidar para siempre o seguir siendo su amigo. Pensar en ella no me permite quizás pensar con claridad en otras mujeres. Por otro lado, la vida social que llevo no me da para conocer a otras mujeres. Estoy hecho un lío porque me siento viejo, no sé si conoceré a otra mujer, no sé si me volveré a enamorar. El caso es que pienso que mi exnovia se ha portado demasiado mal para volver con ella. No debo volver con ella. Pero tampoco sé si debo seguir siendo su amigo. Ahora, gracias al ejemplo de mi exnovia, pienso en las mujeres con desconfianza, como depositarias de celos, rabias, malquereres que se pueden volver a reproducir si yo conozco a otra. El escepticismo que me ha procurado estar siete años con mi exnovia, hace que piense que todas las mujeres son iguales de malas. Confío en el tiempo, a ver si el paso del tiempo reposan un poco las cosas.
La vida sigue, sigue como un caramelo que se chupa en la boca, sigue como una carretera por la que pasan coches y más coches. La vida sigue y va cambiando las cosas.

sábado, 10 de junio de 2017

Ya es protagonista el calor, el inmenso calor que cae del cielo. Y la corrupción. Oh, la lá, la corrupción. Esa forma de robar que tienen algunos que nos incomoda tanto. Hoy he oído hablar de la corrupción. Se habló de un gobierno anterior que gastó lo indecible y ahora se habla de otro que es corrupto. Pero el paro, la mayor preocupación de los españoles, baja. Gran milagro. Aunque haya corrupción. De todas formas prefiero un gobierno corrupto en el que el paro se corrige que otro que no es corrupto (todavía no sabemos) pero que generó 5 millones de parados.
Ayer vi la película que lleva por título "días de felicidad" y me olvidé de todo viéndola. Me gustó bastante. Ahora mismo están echando la que lleva por título "Le week end".
Todo en esta vida es relativo: la corrupción, el calor, el paro, los políticos y la política, el gasto, el líder de un nación. En fin, que nada hay que podamos decir: esto es malo o esto es bueno porque los de un color político lo verán de una manera o de otra, según sean sus gustos por un partido político o una manera de hacer las cosas. Yo tengo una vecina que cuando su hijito se tira un pedo se ríe con muchas ganas.

jueves, 8 de junio de 2017

¿Estoy bien así o necesitaría un amigo o una amiga? O un nuevo amor. O un viaje, aunque sea breve. Lo del amor, como dice Bonnie Tyler es un juego de tontos que se mojan en la lluvia fría, es un dolor de corazón y de cabeza. Ya lo he comprobado. Yo creo que si estás con alguien al que quieres, ese alguien para ti debe ser un dechado de virtudes y una persona leal; si no, no merece la pena estar con nadie. El viaje lo voy a hacer a Gijón el día 7 de julio, cuando mi hermano y yo salgamos rumbo al norte, con la ilusión de pasarlo bien y ver cosas nuevas y saldremos huyendo del calor.
Hoy tengo que hacer unas lentejas y comprar pan y ver a mi madre pero tengo una pereza enorme. No sé cómo saldrán esas cosas que tengo que hacer.
La vida es como una playa en la que unos estamos tumbados, otros construyendo castillos y el agua es lo que cambia, la arena, no.
La arena es más compacta que el agua del mar; el agua de mar tiene otra condición más maleable y traicionera y hay que tener ganas de entrar en ella.
El dolor de no ser se cura con unas palabras de aliento y un hacer algo.

miércoles, 7 de junio de 2017

Ayer tuve un episodio de orquitis. Tenía un dolor en la ingle y los testículos me pesaban y se inflamaron un poco. Tomé ibuprofeno y perece que hoy se me ha pasado bastante. Me pasa casi todos los veranos. Un verano, en Cádiz, lo pasé especialmente mal, los testículos se me inflamaron un montón. Debe de ser una bacteria, una infección.
Ayer no me dormía y tuve un acceso de insomnio. Pensé en una persona de mi entorno que desbarra mucho en el aspecto afectivo, sentimental. La vida que ha llevado ha sido de muchas impresiones malas y de soportar situaciones extrañas en su entorno afectivo y por eso ahora no sabe convivir con los demás, distorsiona toda relación que tiene con los demás.
Esta persona desconfía hasta del que más quiere, ya sea por ataques de celos que le dan o ya porque no entiende la relaciones cariñosas que se dan entre las personas.
Bueno, la vida pasa como pasa la gente por la calle. Unas veces esas personas van trajeadas y felices porque a lo mejor van a un bautizo y otras veces, esas mismas personas van desaliñadas y torpes en su alma porque ni van a un bautizo ni van a ninguna parte, están más perdidas que Tarzán en Nueva York.
En fin, el caso es seguir andando perdidos o felices, sabiendo o sin saber a dónde se va.

martes, 6 de junio de 2017

Ayer estuve a ver a mi amigo Antonio que estaba de capa caída. Acababa de llegar de Portugal. Se había hecho 2000 kilómetros y había estado con sus amigos portugueses y dado una conferencia sobre el portugués de frontera. Su deseo era irse a un pueblo pequeño, muy pequeño. Yo me alegré de haber ido a Madrid y ver la gente cómo va, como dice Rosendo. La gente va ya más concentrada y contenta, no con la mirada ida y huida de cuando la crisis. Me estoy leyendo "Hijos del mar" de Pedro Feijoo. Es muy buena. No hago más que llegar a casa y asirme a sus páginas como un desesperado a ver qué pasa con Don Simón el arquitecto y la rica familia Llobet.
En mi corazón sigo sin resolver una constante sentimental que  a veces me trae amurriado y siempre confundido.
Es muy triste ver que la vida ha dado un vuelco feo y no ha arrojado más que arena y suciedad a los pies de uno.
De todas formas, yo creo que hay que confiar en el tiempo que todo lo tiene, como decían los griegos: cronos panta ejei. Y que hay que dar al carpe diem lo que es del carpe diem. Y ya se resolverá todo esperemos que para bien.

sábado, 3 de junio de 2017

Ayer por fin llovió en abundancia, como yo quería. Cayó agua desde las seis hasta casi las siete. Hemos de conformarnos con estas cantidades. Una maravilla, sin embargo. La última a la que he asistido. Luego, durante lo que restó de tarde y noche, no tuve conciencia de que era viernes. No sé lo qué es viernes porque no trabajo. No estoy cansado los viernes ni tampoco deseando descansar. Hoy sábado, sin embargo, me he levantado tarde y he comido a las cuatro. Tengo que leerme "Fausto" de Goethe, "La voluntad" de Azorín e "Hijos de la Mar", de un tal Feijoo, licenciado en Filología Gallega y por lo visto, escritor.
A Azorín le gustaba Montaigne y los hermanos Goncourt, que eran narradores de sensaciones.
Azorín se enfada porque le gusta Justina pero el cura del lugar ve esa unión desaconsejable.
"Fausto" me está gustando pero todavía no sé decir por qué.
La vida aglomera momentos todos iguales que van pasando como hermanos gemelos aburridos que estuvieran los dos haciendo lo mismo siempre. Qué lata. Hoy iría a Madrid pero me da mucha pereza. Y además, ¿a qué iría hoy a Madrid?

La lectura te sumerge. No te ahogues.

Me lamento de no llevar una vida medianamente bohemia o al menos nocturna o al menos festiva o al menos un poco desordenada. Mis horas transcurren con una regularidad aburrida que da pena. He leído un artículo de Julio Llamazares sobre el café Comercial, que han abierto de nuevo. Yo no voy ni al café Comercial, ni a casa de ningún punki o menos a una casa ocupada por un punki donde sonara la música a todo trapo y tuviéramos que huir de la policía. Yo me quedo en casa a ver la película del viernes, la española, que suele ser un rollo pero me llama Eva, una amiga y me dice que salga, que salga, que salga y yo salgo para aburrirme frente a ella, que tiene la mirada de siempre, la mirada de lo previsto y de lo aburrido. Terminamos tomando un café y nos vamos a casa y encima, no he visto la película, aunque fuera mala.
Y esto es mi vida de los fines de semana: un rollo, un estar en casa, un no ir a Madrid porque no conozco a nadie en Madrid. En fin, un rollo, como ya he dicho.

  Diviértete pues la vida pasa.

viernes, 2 de junio de 2017

No me gusta Trump porque yo sí noto el efecto del cambio climático, por ejemplo, cuando observo que no hay estaciones intermedias como la primavera o el otoño y el invierno es muy cálido o en verano se alcanzan temperaturas record todos los días. Creo que lo notamos todos o por lo menos tenemos todos conciencia de que existe ese cambio climático adverso. Dicho esto también diré que el mes de mayo se ha portado más o menos bien menos la penúltima semana en que han hecho unos calores de casi cuarenta grados, propios de julio. Quedan veinte días de primavera, ya próxima al verano pero espero que nos respete climatológicamente y no nos fría a calor. El sol es Manolo o Lorenzo en términos coloquiales. Cuando Lorenzo aprieta, hay que ponerse bajo techo y, si no se puede, remojarse convenientemente.
No sé si la Luna tiene ese mote cariñoso, seguro que no porque no tiene tanto efecto sobre los hombres este satélite tan romántico siempre.
En mayo ha llovido, siempre poco pero ha llovido, ha hecho fresco (calculo que una media de 24 grados). Ha sido benevolente, pues. No nos ha sacado de nuestras casillas el potente Lorenzo.
Esperemos con un cirio en la mano, que junio sea también un buen mes de lluvias y nubes y brisas divinas.

Ayer estuve nervioso, con la indecisión, la incertidumbre a cuestas. Bastó despertarme a las seis y media y beberme cuatro o cinco cafés para que mis sensaciones mentales fuera de zozobra, de malestar, de inquietud. Creo que yo no podría volver a trabajar en nada porque todo me haría sentir mal mentalmente, desde madrugar a pasar horas haciendo una labor no querida por mí. Con la pensión que cobro me he acostumbrado mal, como se puede decir, pues ya no sería capaz de incorporarme a una vida activa, una vida de trabajo.
Huele por la ventana a las hojas de los árboles que agita el viento. Corre una brisa fresca muy deseada, muy apaciguadora de pasiones malas.
El dolor de vivir está anestesiado por días que transcurren iguales en los que hay que hacer un mínimo esfuerzo para soportarlos. La vida transcurre bañada en cloroformo.
Me gustaría viajar, coger un coche e irme un día al norte y otro al sur o a otro punto cardinal para volver a los cinco días habiendo conocido plazas y palomas.