jueves, 10 de agosto de 2017

A diez de agosto de 2017, las temperaturas han descendido 10 grados hasta parecer agosto una sorprendente primavera. Esto no hay Dios que lo entienda. El viernes pasado me recluía en casa hasta las siete para no sufrir el calor de los cuarenta y pico grados. Bueno, voy a escribir de libros leídos. Yo me he leído "Las aventuras de Huckleberry Finn" pero no me acuerdo de nada. Todos los libros que son aventuras no se me quedan en la memoria. Así me pasó con "Oliver Twist" y "Nuestra Señora de París". Disfruto mucho leyéndolos pero luego no me acuerdo ni del más débil hilo argumental ni de una anécdota graciosa y ni de nada.
Hace mucho tiempo, el primer año de estar yo jubilado fui a Madrid en busca de una edición de "Los miserables" que se leyera bien, que tuviera buena letra y me lo leí de corrido hasta el capítulo que pone "Cosette" y ahora me lo voy a llevar al pueblo a leer todo lo que sigue. También me estoy leyendo "Nadar desnudas" de Clara Guelfeinbein, que me da una idea de la narrativa muy sencillita, de la que podría aprender yo algo. La vida la reflejan las novelas de manera esquiva algunas veces y otras en todo su esplendor. Yo, escribiendo, procuro entretenerme y crear situaciones extrañas que cautiven al lector. El final de "Las uvas de la ira" hizo que recordara todas las penalidades anteriores de esa familia, es un final como pocos. No he leído algo igual en mucho tiempo. Hay un chiste de uno que va a una librería y dice "¿qué tienen?" Y el librero dice "El viejo y el mar". "Pues deme el mar". No he visto un cuento más sencillo que me dejara más frío que este cuento o novelilla, aunque digan lo que quieran de él. Sin embargo, "Fiesta", del mismo autor, me conmovió mucho y me gustó. No pude acabarme nunca "Por quién doblan las campanas". Entre los libros que leí el año pasado por agosto, destaco "La vida en sordina" de un autor actual inglés. Es bueno, es curioso pero me gusto más "Alta fidelidad" aunque se hable en él demasiado de autores musicales. El último libro que saqué de la biblioteca es de Grossman, autor ruso que tiene mucha crítica buena. Lo leeré en septiembre. Tendré que volverlo a sacar. Y dicen que "Lolita" es muy transgresora y tal pero no me enteré bien de la historia, no la vi tan espectacular.

lunes, 7 de agosto de 2017

En la España de los cuarenta y pico grados, procuro escribir de recuerdos de novelas para matar el tiempo de calor que va de las tres a las siete de la tarde. Aúlla el viento y dicen que mañana martes van a bajar las temperaturas. Recientemente, me leí "La voluntad" de Azorín. Son una serie de diálogos en los que Azorín y su mentor en Yecla, Yuste, repasan la vida cultural, religiosa, espiritual de España. España estaba atrasada en los pueblos que vivían pendientes de los oficios religiosos. Azorín, luego, va a Madrid a intentar triunfar como periodista y escribe y escribe un montón de artículos. Me gustó cuando Azorín va a Getafe a visitar a un jesuita que llevaba un colegio en Yecla y cómo este hombre está de los nervios allí en Getafe. Y cómo transita la vida en Madrid, tan rápido para un hombre de pueblo y cómo pasa necesidad el autor en Madrid y la amistad que tiene con Pío Baroja y cómo se casa con Iluminada. Y la vida de la monja que al fin muere. Qué tiempos, qué modo de vida. Puedo comparar esta novela con "El árbol de la ciencia" de Baroja. Qué falta de creencia en la vida hay en las dos novelas. Qué via crucis la del médico que quiere seguir una vocación en aquel tiempo de crisis. Pero es que los del 98 fueron muy pesimistas. Yo creo que no reflejaron la vida tal como fue sino su visión del mundo pesimista. La que no me he leído es "Paz en la guerra" de Unamuno y no sé si es también de corte pesimista.
Lucho con mis palabras y mis sensaciones como lector al tratar de expresar lo que me sugirió "Luz de agosto" de Faulkner. Yo creo que es una obra tan extensa en el deseo de comunicar sensaciones que se pierde en las sensaciones mismas. Recuerdo que había una casa habitada por una señora mayor y un negro que la mata e incendia esa casa antes de huir. Hay una persecución. Pero yo me pierdo en lo de las sensaciones: la atmósfera, las palabras, los sentimientos que quiere reproducir el autor. Me gusta más una literatura más directa. Para entregar a tiempo esta novela tuve que saltarme bastantes párrafos para saber el final del que no me acuerdo. Me gustó el perfil del sacerdote que ayuda a una chica negra: está muy bien trazado. Esta obra se escribió en los años treinta. He mirado el argumento en Wikipedia pues yo ya no lo recordaba bien. Por compararlo con otra obra la compararé con "Manhattan Transfer" que me gustó mucho aunque su hilo argumental también se me diluye en el recuerdo. En esta otra obra, las cosas son más concretas y físicas, no tan subjetivas como en la del sureño. Tan denso es Faulkner que a mí me cansa. Procuraré leer otra obra de este escritor al que la crítica valora como a un Dostovieski aunque a mí no me atrae mucho.
Este blog o entrada de blog solo va a servir para justificar que me eche un cigarrillo tras haber consumado un pequeño esfuerzo como es escribirlo. Hoy hace tanta calor como debía hacer en la playa argelina donde el protagonista de "El Extranjero" mata a un árabe de unos disparos. Dice mi hermano que esa novela es absurda. Puede que tenga razón. En qué estaría pensando Camus cuando la escribió. En la novela "El coleccionista", el secuestrador se siente una vez como un gusano por efecto de la mirada de la secuestrada. Hay veces que el ser humano, a nuestro parecer, es peor que un gusano y se lo hacemos saber con nuestro pensamiento que se traduce en una mirada. En la novela "Orígenes" de Malouf, me lo pasé bien con el personaje que es profesor, negociante, poeta y unas cuantas cosas más. Es un hombre completo de la Siria prebélica y admirador de Atartuk, el gigante turco. En "El Lazarillo" todos engañan a todos y se burlan unos de otros, pero en la novela picaresca posterior ya no se cuenta de pobres pícaros sino de delincuentes hechos y derechos.
Yo "El gran Gatsby" no la entendí y me la leí entera, así como no entendí muy bien "Fiesta" de Ernest Hemingway. No se sabe qué hay entre los personajes pero los diálogos son muy buenos.

domingo, 6 de agosto de 2017

Al igual que Bob Dylan nos canta sobre solitarios vagabundos, la literatura está también llena de desdichados. No sé cómo acaba  Ana Karenina pues aun no la he leído pero supongo que mal, al igual que la Regenta o los personajes de Dostovieski. La vida pasa factura al igual que la literatura se la pasa a sus personajes.
Todos podemos convertirnos en una cucaracha. Todos podemos vivir una noche mala en Nueva York. Todos somos el capitán Ahab. De eso se trata. De que todos tengamos algo de esos personajes a los que dio vida la imaginación de un escritor.
He estado leyendo "El coleccionista". Me parece una buena novela. Cómo lleva el autor una relación de tan solo dos personajes me parece fantástico. Cómo va dosificando el conflicto y el drama que hay allí, entre ellos. Cómo, la solución nos la va a ofrecer después de registrar todos los matices de la relación cruel que se da entre ambos. Y he leído "El hombre de traje gris". Me parece una historia bastante convencional, no muy original en la idea pero no la he acabado. Esperaré a ver qué me ofrece. Y he leído "La vida negociable" de Luis Landero. Que es una mezcla de vida de pícaro y de descripción de un alma humana podrida, que empieza mal ya desde los inicios. Parece una novela construida a golpes de invención pero tiene partes muy buenas.
Y en fin, he leído "El calor de agosto" pero solo, dentro de casa, como si el calor que hacía en la calle fuera audible, físico, corpóreo. Es una novela asfixiante, futurista y amarga, como el destino de los hombres.

sábado, 5 de agosto de 2017

Son las cinco y 35 del sábado día 5 de agosto. Bajo una ola de calor me veo recluido en casa. Para entretenerme, he escrito un blog sobre el calor, el cambio climático, sobre "Los otros", una película de fantasmas y sobre mí mismo. No hay que perder las sanas costumbres. A las ocho, pienso pasear hasta las Rozas. Me he fumado un cigarro y he bebido dos vasos de agua. A las seis, cuando concluya de escribir esto, me iré a ver a mis padres. Hay que matar el tiempo. Hablaré de "El hombre del traje gris", novela que me estoy leyendo. Parece una novela muy normal sobre el progreso económico de una familia un poco desastrosa. El padre vive de los recuerdos de un pasado lujoso, de una intervención como paracaidista en la guerra y de cómo afrontar su presente problemático. Tenemos, pues, el personaje problemático de todas las novelas. Hay un toque de humor con los hijos de este personaje. Todos contraen la viruela. Contratan a una nanny muy graciosa. No sé más. Solo sé que me está gustando esta familia que tiene un interrogante en la pared de su casa. Se parece mucho a la vida esta novela, que queremos que salga bien y luego nos conformamos con que salga únicamente y con pasar el día.
Ahora voy a hablar de Fernando de Rojas, autor de "La Celestina". Tenía una gran biblioteca personal. Fue alcalde de Talavera de la Reina, una buena población española. Pero era converso en un clima de antijudaísmo grande en la época. Fue un hombre pesimista. Por eso se mueren todos en "La Celestina". El humor del escritor establece una línea de creación en lo que escribe: si el escritor es pesimista, su mundo creativo tenderá a una crisis. Si es optimista, tenderá a la luz. Lo más lógico es una tragicomedia: luces y sombras esparcidos en los personajes y en el argumento. Lo que a mí no me gusta es la fantasía gratuita: vampiros y gnomos a gogo. Me gusta "La Celestina": es muy real y muy creativa en el lenguaje y en la creación de personajes que serían inmortales.
Son la 5:50. Me quedan diez minutos para escribir. Mi casa está en silencio. Se adivina el reverbero de la tarde. Escribiré de "El Jarama". Es una novela escrita por Sánchez Ferlosio. Quizás sea un tipo pesimista. En una excursión de chicos de Madrid, una chica se ahoga en el río. El río Jarama es bastante importante en la provincia de Madrid. Pero no sé por dónde pasa. Nunca me lo han explicado. Cosas de la educación española: te sueltan un rollo de la novela del siglo XX y no te dicen nada del río ni de nada. Ni te llevan al río de excursión donde pasó todo. Dicen que Ferlosio fue con un magnetófono grabando las conversaciones de los habitantes de las orillas de ese río. Pero no fue así: el captó el lenguaje de esas gentes. De hecho, esta novela es una enorme conversación. Quizá Ferlosio era de los perdedores de la guerra o de los que no se sentía a gusto con el régimen de Franco: de ahí el pesimismo, de ahí el ahogamiento en el Jarama de la chica. Visto desde el sentido de la vida, el argumento de "El Jarama", no tiene sentido alguno. Todos los excursionistas viven para el instante siguiente. Nada tiene sentido en esta novela. Quizás solo las palabras, el lenguaje que se crea, que crea el escritor. En fin, España ha dado muchos pesimistas a la literatura y los seguirá dando al paso que llevamos. 






Son las cinco de la tarde del sábado día 5 de agosto. El paso del jueves al viernes día 4 ya avisó: una noche muy cálida y sin apenas brisa auguraba otra ola de calor. El viernes hizo un calor inmenso y hoy sábado sudamos todos sin quererlo. Seguro que hace una temperatura de cuarenta grados para arriba. Esta mañana hemos bajado todas las persianas y me he levantado sin ganas de hacer nada. No he ido a comprar nada de comer, solo una barra. En la calle, el agotamiento solamente por andar era la norma.
Ahora, a las cinco, después de haber comido gazpacho y una lata de calamares en su tinta, he intentado dormir pero no he podido. Mi casa está a oscuras. Fuera, se adivina un calor infernal. En Radio Nacional, en su programa "documentos", han hablado del cambio climático. Todos los años se rompen records de calor en el sur de Europa. La gente parece que se conciencia. Ojalá prefiriera no hacer nada, quedarse en casa, que coger el coche para hacer el gilipollas. Y no comprara cosas absurdas llenas de envoltorios de plástico. Ya te digo. Además, he estado viendo en la tele este mediodía un programa que se llama "héroes invisibles" que va de gente que vive en barrios pobres keniatas (slams) o gente que lleva a residencias a niñas embarazadas que mendigan en las calles de Nairobi. Después de ver ese programa, en el que salen niños esnifando plástico para no sentir hambre, llenar la botella de agua del grifo me parece una especie de milagro cotidiano al que no doy la necesaria importancia.
Pero lo que hay que relatar hoy es la ola de calor que nos asola. Ella es la verdadera protagonista de nuestros días de primeros de agosto porque no nos deja hacer una vida normal, sino recluirnos hasta las ocho de la tarde que es cuando ya se puede salir a la calle y con todo y con eso, se suda la mar de bien.
Ojalá se reconvierta el proceso y todo vaya bien porque no se sabe si la humanidad se adaptará a una atmósfera que ya estuvo así hace 2000 años, concentrada de gases en una proporción inusitada.
Son las 5 y 22. La casa está a oscuras. El calor, fuera, nos recuerda que somos mortales y torpes. Yo ayer vi una película de fantasmas, "Los otros" y no estuvo mal. Hoy, el fantasma es el calor, un fantasma grande, cruel y poderoso. Temámoslo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Este verano nos está respetando el calor. No están haciendo unas temperaturas insufribles. Estos dos primeros días de agosto, además, aunque yo eche de menos un viaje, están siendo muy tranquilos, una pequeña delicia.
Charlamos con las amigas, paseo largo, escribo, hago algo de comer y me tumbo un buen rato la siesta. Solo echo de menos viajar un poco pero esta vez tiene que ser solo. Paco no viene.
Hoy tengo que hacer acelgas con bechamel. No es difícil.
El sol calienta pero no quema. Los días se hacen cortos por lo suaves que son. El verano va pasando tranquilamente. Ayer me senté en un pub y oí cómo unos chicos hablaban de negocios.
Me comí un helado.
La tristeza de vivir ha quedado atrás. Ahora la vida es como ir en una balsa por el medio del cauce del río. Nada más que surcar y surcar las aguas sin ningún problema. Lo único que añoro es coger la carretera y hacer kilómetros hasta llegar a alguna parte distinta.

martes, 1 de agosto de 2017

Al volver a Majadahonda, volví a dormir en mi colchón grande. En el pueblo dormíamos mi hermano y yo en una habitación muy pequeña en unas camas nefastas y los fines de semana teníamos que aguantar la fiesta de los inquilinos de la casa rural que colinda con la nuestra. Unas voces desaforadas de gente drogada y alcoholizada que se prolongaban hasta las cuatro de la madrugada las noches de viernes y de sábado. Paco los quería denunciar pero no lo ha hecho.
En el pueblo, por las mañanas, siempre éramos los mismos y muy pocos así que yo he procurado leer y escribir. Me ha salido una historia más o menos perfilada. Por la tarde, después de tomar café, me tumbaba en la cama mientras la tele daba las dos telenovelas que siguen mis padres. Luego me daba un paseo hasta una huerta lejana y luego me duchaba. Era un manera de matar el tiempo. Dos días hemos ido a Segovia y hemos roto el ritmo impuesto por el pueblo. Otro día he estado comiendo pipas en la plaza toda la tarde.
Otras veces he estado en el bar, aburrido mientras los viejos jugaban a las cartas. El tiempo se espesa en el pueblo y va muy lento, muy lento.
Al ver tanta gente desconocida en Gijón y en tanta abundancia a mí me entró una sensación extraña precisamente sobre la gente: me parecía una especie de epidemia. Tuve un sentimiento sobre la humanidad durante un tiempo en que asimilaba la población de seres humanos a las cucarachas, a una especie de bichos que se reproducen sin cesar. Ninguna persona me decía nada; quiero decir que las personas me parecían de carne solamente, como si no trajeran con ellas ningún tipo de afecto o alma. Luego que llegué al pueblo, este sentimiento menguó y me pareció todo más normal en cuanto al género humano porque ya tuve trato con él, trato concreto. En el pueblo he aprendido a pasar las horas sin hacer absolutamente nada que no sea mirar, descansar de nada, estar sentado o tumbado. A veces me ponía a escribir y la tarde parece que pasaba más rápido. Esto se debía a la despoblación que había en el pueblo. La plaza la habitaban los mismos viejecitos de la mañana a la tarde. He charlado con ellos pero su conversación se repite. He estado solo o con mi hermano y nos lamentábamos de que en el pueblo no había nada. Era verdad. No había ni una persona de nuestra edad con la que intercambiar una conversación. Uno del pueblo me dijo que de cada cinco casas, tres están vacías. Sin embargo, hay niños pero los padres no los he visto. Estarían trabajando. Los fines de semana había algo de movimiento pero a la tarde volvía la monotonía: la población anciana otra vez.

sábado, 15 de julio de 2017

Ya hemos venido de Gijón. Gijón es una especie de capital de todos los pueblos de alrededor, mineros pero ya sin industria ni minas. En Gijón me compré un libro que se titula "La vida negociable" de Luis Landero que es la historia de lo que se llamaba antes un randa; o sea, un elemento; o sea, un indeseable. La visita a Gijón y ver gente y gente y gente desconocida todo el rato me ha dejado una impresión en el cerebro y en el sentimiento de que los humanos somos como una epidemia así como bichos o cucarachas. Todos vestidos casi lo mismo, todos haciendo las mismas cosas a las mismas horas, todas ya casi pensando las mismas estupideces. Me daba miedo convertirme yo en una cucaracha como Gregorio Samsa. Menos mal a la compañía que me ha hecho mi hermano con el que he compartido conversaciones muy sabrosas sobre la vida y sus milagros y sus miserias.
Eva es ya algo que debo olvidar y pasar página. Lo tengo cada vez más claro.
No me he leído el libro de Grossman "La vida fluye". Lo tengo que entregar porque no voy a poder leérmelo ya que estaré en el pueblo. Estaba yo con la introducción.

jueves, 6 de julio de 2017

Me levanto tarde por la mañana y está el cielo gris como la ceniza. No me gusta este cielo. Yo pensaba marcharme de la ciudad por el calor, por el sol, para buscar el norte fresco. Me he dado cuenta de que mi exnovia me ha estado minando la moral durante mucho tiempo. Ahora, como consecuencia, no me gustan las mujeres, la ligazón que hay en las mujeres que hace que los hombres se unan a ellas, nos unamos a ellas. Muchas mujeres esperan la ocasión de unirse a un hombre para urdir la tela, para convertir al que está a su lado, para volverse egoísta como nadie, para no dejar ya de mandar en el otro, para volverle del revés como a un calcetín: no hagas esto, no hagas lo otro, no vayas con esos, vamos a tal sitio, no fumes... etc. etc. etc. Qué asco. qué opresión. Qué dictadura.
Pasará el tiempo y yo seguiré teniendo el ejemplo de mi exnovia en la oreja para recordarme cómo son algunas mujeres a las que mejor ni hablar, no vayan a engatusarte. Mandonas, enredosas, liantes.Las hay a miles.
Líbranos, señor, de mujer mala. Es la peste más grande que se puede contraer.

miércoles, 5 de julio de 2017

La luna ha estado fosforesciendo toda la noche y he tenido que bajar la persiana. Mis padres ancianos se levantan con la fresca y van a dar un paseo. No hay nada para comer. Tengo que ir al supermercado a comprar pescado. Antes iré a casa de mis padres, que es una casa sobria como un pan. He leído "La voluntad" de Azorín. Azorín dice muchas veces que avanzamos hacia la nada, que hay un eterno retorno inútil en este mundo. El sol ya calienta los huesos de manera insistente. La gente está nerviosa por el calor, se le enciende la lengua, dice cosas que quizás no quiere decir y luego se lamenta. Hay un viaje en el futuro, hay muchos viajes que no van a ningún lado. Hay una ciudad en el Norte. Hay oscuridades de la gente que nadie sabe escudriñar. La vida se reparte como un viejo pan. La gente pasa necesidades. Hay 8000 desahuciados en Madrid. El día pasará por las calles como el hálito de un moribundo y morirá también este día. Pasan coches, siempre pasan coches. No tengo muchas ganas de vivir y estoy nervioso.

martes, 4 de julio de 2017

Hoy ha sido un día de locos. Quizás el calor y el internamiento obligado en casa han hecho de las suyas. Resulta que mi hermano y yo vamos a leer la prensa. Quiere el destino que el periódico vuele por una ráfaga de aire y se deshoje por entero. Mi hermano me acusa de haberlo hecho yo. Yo le llamo payaso mientras estoy agachado cogiendo las hojas: Mi hermano dice: Te piso el cuello Yo le digo que no vamos a Gijón. Me voy a pasear. Luego todo vuelve a su cauce.
Paco está nervioso y callado. Lo noto. La idea de los kilómetros para él no es agradable porque conduce. En fin.
Por otro lado, el siglo XXI no llega a muchos sitios. Los futurólogos y futuristas dijeron que pasado el año 2000, el bienestar iba a llegar a todo confín y todo se solucionaría apretando un botón. Sin embargo, en todo este siglo XXI que llevamos, que no es poco, me pasa como al que fue al oculista y dijo que algo debía tener en la vista que no veía más que hijos de puta. Terroristas, políticos corruptos y mucha gente fea he visto en este siglo. Ojalá se reconvierta tanta mierda humana.
Estoy leyendo las noticias digitales y me pongo nervioso, estoy en tensión. Las noticias suelen ser malas, negativas, tensionan la actualidad. Los independentistas catalanes hacen lo posible porque se produzca el referéndum de independencia. Quieren la independencia. Lo bueno sería saber si los catalanes, los ciudadanos catalanes quieren de verdad la independencia. Los políticos han logrado introducir ese virus en la sociedad catalana y es ahora difícil combatirlo. Los políticos catalanes independentistas manejan como pueden a la masa, la adoctrinan, intentan convencerla de que una Cataluña independiente será mejor. El nacionalismo se nutre de mitos sobre la propia nación para hacer que esa nación sea más importante de lo que fue. Sigo estando nervioso, a lo mejor es porque el viernes me voy de vacaciones o tengo que limpiar el baño o hay algo en mi interior que bulle como un hormiguero.
España es un país incomprensible, no se reconoce a sí misma, lucha por existir contra los propios españoles. La economía parece que va bien pero la política siempre estará revuelta con ensoñaciones de políticos y de masas cerriles o de ideas visionarias. España no descansa de los propios españoles, España lleva cuarenta años de paz y concordia, exceptuando la ETA, y vuelve a la carga con deseos de separatismo, de odios, de incomprensión. España son los vascos y catalanes por un lado y luego, todos los demás. España se desmiembra sin remedio, se hace un huracán de adversarios políticos que tiran de la cuerda. Los vascos y catalanes son más que nadie en España, quieren ser algo más que españoles, quieren su pequeño territorio separado por una frontera que les aleje del maketo, del charnego. Son ellos: los nacionalistas.

lunes, 3 de julio de 2017

He estado este fin de semana en el pueblo. Fuimos a ver a Segovia a una amiga de mi madre en el barrio del Carmen, al lado del tanatorio. Paco y yo anduvimos por el barrio, un barrio muy tranquilo, de calle largas. Vimos un cartel muy pequeño que debería ser más grande que decía: "la droga no te hace libre; la lucha, sí", de un partido de izquierdas castellano. En Castilla no hay movimiento político, la gente es muy reaccionaria o simplemente apática. Cuando he venido a Majadahonda, he oído a un vecino la expresión "caciquear" en el sentido de meterse en todas partes por el interés. No hay más que caciques en los ayuntamientos, copiamos de los selváticos andinos la forma de gobierno. Ayer, en el pueblo, oí a un hombre que viene de Mondragón decir que no se crean puestos productivos, nada más que funcionarios. No hay industria en España, en los dos sentidos de la palabra. No hay más que ladronicio, cargos interesados, corrupción, paro y reformas. Vivimos en el país de las reformas, como se vivió en el de la regeneración. No hubo nada. No va a haber nada. España está abocada a tener enemigos dentro de sus propias fronteras. Es una lástima, pero creo que decía Voltaire que es el país más fuerte pues resiste a los propios españoles.
Ojalá haya un día que España parezca un país de verdad.

viernes, 30 de junio de 2017

Resulta que esta noche he estado parte del sueño en duermevela. Espero que se solucione porque dormir así es muy desagradable y no se descansa bien. La sensación es que duermes pero a la vez, estás como despierto. Lo que ha pasado es que me he levantado muy tarde de la cama y encima se me ha metido en la cabeza como una especie de obsesión la limpieza de la casa que he postergado demasiado. La semana que viene tengo que barrer el suelo y limpiar el baño y  un poco la cocina. Como no lo haga, me darán arrepentimientos y malas ideas. El viernes que viene me voy a Gijón y quiero dejar la casa limpia.
Hoy se celebra algo de Víctor Hugo. Yo leí "Nuestra señora de Notredam" y "Los miserables". Son muy buenas las dos. Los sentimientos que logra retratar Hugo en sus novelas son casi únicos y propios de él, sentimientos desgarrados, muy fuertes. Los débiles siempre muy bien descritos, Hugo hace que nos dejemos llevar por las lágrimas del que sufre siempre.
Bueno, la vida es ese oscuro manto de desgracias que nos rodea y que deseamos que no nos cubra a nosotros algún día. La vida también es esa esperanza de llegar a viejos fumando y disfrutando del pan y el vino. La vida es una moneda de dos caras. La que caiga para arriba es la que te marca para siempre. La vida no es sorpresa, la vida es un destino acuciante y cruel.

jueves, 29 de junio de 2017

Estos días he estado preocupado por la inyección que me pusieron hace un mes y ahora, el día 27 pasado, me la tenían que volver a poner. Resulta que una enfermera mayor y quizás por eso, torpe, me hizo un daño de modo que anduve medio cojo pues del glúteo se me pasó a la pierna el dolor. Estuve así dos semanas. Como mi enfermero está de vacaciones, me tocó la misma enfermera pero se lo advertí: me pusiste mal la inyección. Ella decía no sé qué del precipitado. Me la ha vuelto a poner bastante mal y siento dolor al andar. Encima, llevo desde el domingo pasado con unos ardores grandes en el estómago y para rematar, he estado con dolor en la lengua no sé si por una llaga o es que me he mordido al dormir. Hoy, me he levantado mal porque me han dado muchos ardores mientras dormía y no se me han pasado del todo. Encima, hace un tiempo ventoso que me pone mal y el verano está tomando un cariz un poco oscuro, arbitrario, desasosegante. Si me voy a Gijón, ya no huiré del calor mesetario ni sé si me podré bañar en el mar. No sé en qué cagarme.
La vida está hecha de muchos despropósitos, entre ellos, nosotros mismos; por eso, San Agustín debió de decir: yo soy mi mayor problema.

miércoles, 28 de junio de 2017

Hoy ha amanecido con frío, según mi madre que conoce todos los amaneceres. Luego ha estado ventoso toda la mañana. Ha llovido un poco. Parece como si estuviéramos en otoño. Voy a ver si después de quedar con mis amigas, me voy a Las Rozas andando, así me despejo de esta noche que pasé en duermevela.
La vida atrae al futuro y lo convierte en recuerdo rápidamente. Lo que hoy no es, mañana será y luego unas fotos o una memoria dirá de lo que ha pasado. Todo es así en la vida, todo se sucede como en un carrusel que no tenga fin. Luego, habrá inventos, otra gente que haga las cosas mejor o peor pero la vida seguirá siendo el eterno carrusel de las cosas buenas y las cosas malas.
En cuanto escriba la novela de mi vida escribiré una próxima novela de mi invención. Yo busco en la novela que leo y que escribo personajes excepcionales, al límite de situaciones que les sobrecogen o les hacen estar al margen de la sociedad normal. Yo no creo en la magia de la vida sino en su dureza, en su crueldad. Yo no sería capaz de escribir para niños porque no veo bien la bondad de la vida, la ilusión que hay en ella, aunque las debe haber.

lunes, 26 de junio de 2017

Estoy nervioso porque el día 7 de julio me voy a Gijón de vacaciones. Me gustaría estar en el coche y romper la carretera de camino al norte. Pienso pasármelo bien, como hace tiempo que no me lo paso pues no me muevo de la ciudad para nada. Ni siquiera voy a Madrid a comerme un bocadillo de calamares.
Tengo una impresión entre el miedo y la impaciencia por partir. Quiero ver Oviedo, donde transcurre la acción de la novela "La Regenta" que me he leído dos veces.
Iba a limpiar el baño que está hecho un asco pero después de escribir la novela, voy a cambiar el libro a la biblioteca. Ya me he leído "Los hijos del mar" que me ha decepcionado un poco porque va de aventuras. A mí, en una novela no me gustan las aventuras, me parecen de lectura juvenil. Me gustan los sentimientos, los grandes sentimientos o la denuncia de una situación. El lunes que viene, si Dios quiere, veré a mi amigo Antonio a ver qué le ha parecido mi novela ya conclusa. En otoño pienso presentarla a un concurso o a editoriales. El futuro está lleno de cosas. Espero que sean felices.

domingo, 25 de junio de 2017

He leído a Javier Marías hablar del cine español, demasiado laureado para lo poco que vale y hablar también de las escritoras españolas. Marías aboga porque no se las sobrevalore solo por el hecho de ser mujeres. Tiene razón. Luego he leído sobre el calor y la sequía que hay en España. Hay que tomar medidas drásticas yo creo. Hay que prohibir el uso del coche a muchísima gente. Que la gente use el transporte público exclusivamente.
Que se prohíba la venta de coches contaminantes, que solo se vendan coches eléctricos de un vez. Es mejor velar por el cielo que nos acoge que dar caprichos tontos a la gente.
Los desplazamientos que se hacen con los coches deben ser reducidos en un 50% en cuestión de dos años. El que quiera ir al trabajo en coche, se le prohibirá. Por el hecho de que la Tierra está exhausta y loca.
Hoy es domingo. Como con mis padres. La vida es como un tío vivo cada vez más extravagante.

viernes, 23 de junio de 2017

Llevo dos días en que paseo con mi hermano a Las Rozas. Solemos ir hablando aunque mi hermano es reacio al análisis de nuestras vidas. Me preocupó la idea de volver con mi exnovia y lo hablamos. Yo creo que no volveré porque mi exnovia tiene la cabeza demasiado enredosa y me enreda a mí en situaciones que yo no quiero. Además, insulta y molesta con ideas del mundo y sus habitantes reduciéndolo todo a ideas negativas que se me quedan pegadas al alma. Mi exnovia es tóxica, es una mala influencia y lo ha demostrado con creces. Punto y final. No se vuelve a hablar de mi exnovia y yo procuraré no pensar demasiado en ella. Es mi amiga y gracias. No pasará de ahí.
Me estoy acostumbrando a la vida que llevo. Esas mañanas faltas de casi toda actividad, esas tardes charlando con unas amigas en el bar, donde ya nos conocen y nos tratan bien. Ese paseo a Las Rozas a media tarde. Ese escribir y leer libros. Ese pasar el día.
Pero creo que tengo la predisposición a conocer gente. No sé cómo lo haré pero creo que voy a conocer gente y mi círculo social se ampliará. Es una intuición, leve, pero la siento. Ojalá alguien al que le guste los libros coincida conmigo y logremos comunicarnos.
Hablamos ayer mi hermano Paco y yo de mi exnovia. Fui yo  quien la dejó por sobrepasar un comportamiento totalmente incomprensible y de desprecio a mi persona. Mi exnovia tiene la mente muy enrevesada y no creo que vaya a cambiar. Cuando uno se junta con una persona a la que ama, debe conocerla bien. La persona con la que estás debe ser un dechado de virtudes y alguien en quien poder confiar. Eso no ha sucedido con mi exnovia en el último punto en que ya me insultaba por norma. Mi exnovia, por circunstancias vitales que ha sufrido antes de conocerme, está dañada sentimentalmente, no puede pensar y sentir con claridad o con propiedad. Yo le digo que vaya a un psicólogo para que esa maraña que tiene en la cabeza quede libre y suelta de rollos mentales.
Mi novia es muy inteligente socialmente pero a la vez es muy sibilina. Te convence de cualquier cosa. Yo solo sé que, después de dejarla, mi mente se liberó de un montón de ideas equivocadas que me metió ella. No voy a volver con ella porque ella ya no cambia. No volveré con ella porque me dé pena. Así, soltero, estoy muy bien. Y ya digo: la mujer con la que uno se junte debe ser un dechado de virtudes.

jueves, 22 de junio de 2017

Ayer fue un día feliz. No porque contuviera ese día aventuras excepcionales a mi mísera vida rutinaria, no, sino que me levanté de buen humor. Cuando uno se levanta de buen humor no sabe ni a qué se debe, solo nota una especie de cosquilleo que es el resultado de la efervescencia de la felicidad que hace que el día pase disfrutándolo, o de una manera fácil de vivir, sin preocupaciones ni con reproches, ni con pensamientos negativos sobre tu propia persona (qué inútil soy, para qué poco valgo, me paso el tiempo sin hacer nada, etc). Cuando se está feliz, como ayer, la vida discurre como una rueda sobre una superficie plana, como el aire que no encuentra muros con los que pararse, como las nubes que recorren el cielo alto sin ningún obstáculo que las detenga.
Hoy no sé cómo será pero parece que dura esa felicidad de horas o de días que se extiende como un mantel en una mesa generosa. Nada me importa hoy, nada me turba. Solo que tengo que hacer de comer, tengo que comprar el pan y es una responsabilidad.
Ojalá todos los días fueran así de tranquilos. Otro gallo me cantaría.

miércoles, 21 de junio de 2017

Si un día grande se hace de cosas pequeñas pues yo puedo hacer un día grande ya que pequeñas cosas son las que vivo todos los días. Como escribir en este blog, pasear o tener una conversación por las tardes con unas amigas. La mañana se ha alzado como un pájaro ágil, como el aire que sube a los cielos, como las ganas de comer.
Hoy me siento bien y espero que me lo pase bien este día en que entra el verano pues la vida no concede muchas oportunidades de sentirse bien.
Parece que la ola de calor ha remitido y se puede estar en casa a gusto, más o menos fresco, sin preocuparse por el calor.
Ayer oí en la radio, antes de acostarme, un programa esperanzador en el que se preveía que los problemas de España tienen solución si nos armamos de razón contra los borregos del fanatismo y las ideas equivocadas. Me fui contento a dormir.
Hoy me he despertado bien, a gusto conmigo mismo y voy a aprovechar para hacer cosas útiles como escribir mi novela e ir de compras.

lunes, 19 de junio de 2017

He estado en el pueblo. Los ratos de no hacer nada han sido los más. Hemos hablado la familia, que nunca está mal. El pueblo está de capa caída. A unos nos afecta más que a otros ese estado de decaimiento. Las nuevas generaciones salen a la calle a disfrutar de un refresco y a reír casi sin ganas. Yo ya no "pego" con estas nuevas generaciones y he de irme pronto a acostar. El calor ha sido protagonista del fin de semana. Todas las conversaciones comenzaban haciendo alusión al astro rey. Por lo demás, la gente está a sus quehaceres o pasándoselo bien. Me cuentan los agricultores que este año la cosecha es muy pobre porque no ha llovido y tienen que segar hierba en vez de grano. No ha granado el cereal.
Una vez en Majadahonda, me he puesto a coger otra vez la rutina de todos los días y voy a ver si escribo la historia de mi vida otra vez. Cuando la tenga acabada, empezaré otra novela.
En este verano espero acabar la historia de mi vida.
La vida es un pozo en el que van cayendo nuestras ilusiones o del que extraemos nuestro éxito. Nuestro éxito personal no tiene que coincidir con el éxito que nos venden los medios de comunicación. El triunfo es de todos, no solo de los que copan las cámaras de televisión a todas horas. Echemos el cubo al pozo.

jueves, 15 de junio de 2017

Con una mezcla de abulia y hartazgo, me levanto esta mañana. He visto a Rosendo en las noticias que decía que a lo mejor ya no podamos contar con él porque está mayor pero ha sacado nuevo disco.
La vida es ese agujero alrededor del cual damos vueltas y más vueltas con tendencia a caer en él. Cuando caemos del todo, se acabó el retortero, se acabó la aventura de levantarse por la mañana y hacer lo mismo de ayer, hasta eso se acaba. Y si nos quejamos por la falta de acción, un sexto sentido nos dice que es peor estar enfermo o sin dinero y que nos debemos conformar. Y luego vemos a esas amigas que tenemos a eso de las siete, por el calor, y comentamos ciertas cosas que nos ponen bien, de acuerdo con el mundo. Y luego, si hay ganas, quizás vayamos andando a Las Rozas y estiremos las piernas, lo único que estiramos en todo el día.
Y ya no hay más en el horizonte, todo bañado de un sol fuerte como el vinagre. Y no hay más que este cloroformo tórrido que consiste en no hacer nada que se vea, no hacer nada que se vea.

miércoles, 14 de junio de 2017

Estoy escribiendo la historia de mi vida. Quizá sea pretencioso escribir la historia de tu vida pero, ¿ si no tienes algo mejor que hacer? Estoy repasando mis días en la universidad. Para mí, casi toda la carrera es un batiburrillo de datos, de conocimientos, de compañeros, de profesores que no hacen más que constatar que el tiempo ha pasado de manera inexorable y que en aquellos tiempos todo tenía la ligereza de una nube.
Fue muy importante para mí sacarme la carrera y luego sacarme la plaza de profesor. Son las dos cosas más importantes que he hecho en mi vida.
Me estoy leyendo "Los hijos del mar" pero se está convirtiendo en un inmenso aburrimiento. Empezaba bien pero se ha torcido en una serie de aventuras bastante rollazo.
El viernes me voy al pueblo. Veré allí a los de siempre, contando lo de siempre o quizá algo que se saquen de la manga.
El domingo es san Antonio, santo de los novios y de los que no tienen donde meterse del calor que hace.

No haré más amigos. Es muy improbable que mi vida se llene de gente nueva. Me tengo que conformar con los que tengo. Ha habido temporadas en este año en que ansiaba conocer gente quizás porque a eso me espoleaba la psicóloga diciéndome cosas como que yo soy joven todavía. Por internet se hacen amigos pero yo no sé usar internet, internet es ajeno a mí, ha llegado a mí demasiado tarde.
Recuerdo un alumno especialmente capullo que tenía cuatrocientos contactos en internet. Menuda mierda. Le preguntaron si conocía en realidad a esa gente y él, como era un gallito, dijo que sí. Recuerdo también que ese alumno fue el que nos dejó tirados a mí y a sus compañeros el día de la representación de teatro. Amigos así no quiero ni uno. Encima quería ser profesor. Qué asco de persona. Lo recuerdo todo como un maremágnum en el que yo me tambaleaba en mi puesto de profesor por mi enfermedad. Este alumno es de lo peor que he conocido en la enseñanza. Si por internet se hacen amigos de este tipo, por mí que cierren todo el internet para siempre. Prefiero hacer un amigo en el bar o en el mercado, mientras me están mirando a la cara.

martes, 13 de junio de 2017

Este calor que obliga a estar de tres a seis en casa me está volviendo loco. Me levanto con una idea vaga de depresión nerviosa pero a lo largo del día el aburrimiento hace que esa idea se imponga y se recrudezca. Lo paso mal tantas horas metido en casa, la pereza me puede, el calor me tiene atenazado, perdido, acogotado. Hoy he visto lo de la moción de censura pero otro día, ¿qué veré? Me cuenta un amigo que se entretiene viendo cómo cazan nutrias en Alaska pero es que yo no puedo ver la tele, no la soporto la tele, me parece asquerosa. No puedo leer, el calor no me deja, no me concentro. Escribo blogs y la novela pero también me canso. Voy a acabar echo polvo o con un cuadro de neurosis o  de depresión por el maldito calor y este enclaustramiento que sufro. Ojalá aguante. Parece que se trata de aguantar como se pueda sin caer en el delirio depresivo o alucinatorio. Creo que aguantaré hasta el viernes que me voy al pueblo. Luego viene el final de junio y el día siete me voy a Gijón, Dios mediante. Ojalá no haya ningún problema y podamos ir y huir de este infierno de calor asqueroso.
He estado oyendo al líder de Podemos hablar de lo malo que es el PP. Según él, parece que el PP es un entramado creado exclusivamente para tapar la corrupción y favorecer a los empresarios. No todo es mentira en esta aserción pero como el líder de Podemos ya ha hablado y escrito que el gobierno de Venezuela es un ejemplo democrático y al enemigo hay que hostigarlo hasta acabar con él y ha fomentado escraches y depuraciones de periodistas que le criticaban, muestra muy poco afecto por la democracia y por los derechos individuales. A Podemos le gusta la calle, armar el pollo, joder la parva. Iglesias ha presentado ideas buenas como la subida salarial y normas para el mercado de trabajo pero podría esperar a que le votaran para llevarlas a cabo y es que no le van a votar porque todo el mundo, o por lo menos yo, que es lo que vale, sabe de la índole autoritaria de ese partido. A Podemos no le gusta la democracia, le gustaría tomar el poder y hacer de España un sistema nuevo. Pero digo que yo que no le saldría tan nuevo porque dictadores ya ha habido en España a manta. Montaría otra casta de color bolivariano y punto. Nada de reformas. Otra dictadura de las muchas que hay por el mundo. Yo no me engaño. Detrás de ese que quiere poder para cambiar las cosas, no hay más que "quítate tú que me pongo yo". Ya son la casta.
Leo la prensa y escribo este blog con desgana. La monotonía que suponen los días iguales me nubla la vista y el entendimiento. Menos mal que el viernes me voy al pueblo. Hoy he dormido bien. Todo lo que voy escribiendo no son más que vulgaridades absurdas, no dignas de ser escritas pero en fin, eso es lo que tengo que escribir. He leído en el periódico que un mendigo se cruzó con un ministro de casualidad y este le pidió que escribiera su historia, que él encontraría un editor. La ha escrito y ha vendido 40.000 ejemplares. No es que yo quiera que se vendan mis escritos porque tengo para vivir. A mí lo que me interesaría es conocer gente, viajar, pasarlo bien, no esta ruina de vida que llevo. Si eso me lo pudiera ofrecer un libro que escribiera yo...
Mi vida no ha sido muy aventurera, no he hecho grandes cosas, supongo que como la vida de todos los demás. Lo que pasa es que a mí la monotonía me puede, me hunde en la depresión.
Yo debería romper esa rutina como fuera pero tampoco sé ni me atrevo a hacerlo.
La vida es una repetición insomne de días y días.

lunes, 12 de junio de 2017

Por el puto calor, de tres a seis de la tarde, la casa está cerrada, las calles intransitables. Parece que estamos en el Sáhara. Menuda mierda. No le entran ganas a uno ni de leer ni de escribir esto que estoy escribiendo. Luego habrá algún listo que diga que no hay cambio climático. Estas temperaturas son insufribles en esta primavera anodina y terrible. El verano se va a hacer muy largo, muy largo por el maldito calor. Ojalá, a esos que niegan el cambio climático les cayera encima el poder de los rayos del sol, en pleno cogote y les hiciera ver que sí, que sí hay cambio climático y de los grandes. Ahora se estaría bien en un sitio como el Puerto de Navacerrada pero no tengo quién me lleve hasta allí. Menos aún hay dispuesto a atravesar toda la península y llevarme al fresquito del Atlántico en Cádiz o al fresco de Asturias. Habrá que conformarse de calquier manera con este turbión de calor inmenso en esta ladera de la meseta, a este paisaje de antenas y de cables absurdo, a este misterio climático que da pena.
Me lo pasé bien en El Escorial porque hacía mucho tiempo que no iba. Lo mejor fue el paseo y las risas y el recuerdo de tiempos quizá mejores. Aunque ya llevo años en que la felicidad no termina de asentarse en mi vida. Vivo en el planeta de los serios, en un mundo en el que no hay ni una alegría, ningún acontecimiento festivo, ningún motivo para reír.
Leer, escribir son mis grandes ocupaciones y estas actividades no dan para llevarte un alegrón sino ir poco a poco, adustamente, acercándose a un objetivo lejano que no se sabe ni siquiera si es bueno.
El viernes me voy al pueblo y la verdad, tengo ganas porque así cambiaré de aires, veré otra realidad, la de la gente que también se pasa el tiempo duramente en una localidad rural.
Visto así, no sé qué tiene de atractivo el pueblo pero la gente me comunica otra realidad, otro modo de ver las cosas.
La vida se va amontonando año tras año y no sabemos bien que nos aguarda en un año de esos: quizá la felicidad nos aguarde entre diciembre y enero de un año de esos.

domingo, 11 de junio de 2017

Tengo una exnovia a la que no sé si olvidar para siempre o seguir siendo su amigo. Pensar en ella no me permite quizás pensar con claridad en otras mujeres. Por otro lado, la vida social que llevo no me da para conocer a otras mujeres. Estoy hecho un lío porque me siento viejo, no sé si conoceré a otra mujer, no sé si me volveré a enamorar. El caso es que pienso que mi exnovia se ha portado demasiado mal para volver con ella. No debo volver con ella. Pero tampoco sé si debo seguir siendo su amigo. Ahora, gracias al ejemplo de mi exnovia, pienso en las mujeres con desconfianza, como depositarias de celos, rabias, malquereres que se pueden volver a reproducir si yo conozco a otra. El escepticismo que me ha procurado estar siete años con mi exnovia, hace que piense que todas las mujeres son iguales de malas. Confío en el tiempo, a ver si el paso del tiempo reposan un poco las cosas.
La vida sigue, sigue como un caramelo que se chupa en la boca, sigue como una carretera por la que pasan coches y más coches. La vida sigue y va cambiando las cosas.

sábado, 10 de junio de 2017

Ya es protagonista el calor, el inmenso calor que cae del cielo. Y la corrupción. Oh, la lá, la corrupción. Esa forma de robar que tienen algunos que nos incomoda tanto. Hoy he oído hablar de la corrupción. Se habló de un gobierno anterior que gastó lo indecible y ahora se habla de otro que es corrupto. Pero el paro, la mayor preocupación de los españoles, baja. Gran milagro. Aunque haya corrupción. De todas formas prefiero un gobierno corrupto en el que el paro se corrige que otro que no es corrupto (todavía no sabemos) pero que generó 5 millones de parados.
Ayer vi la película que lleva por título "días de felicidad" y me olvidé de todo viéndola. Me gustó bastante. Ahora mismo están echando la que lleva por título "Le week end".
Todo en esta vida es relativo: la corrupción, el calor, el paro, los políticos y la política, el gasto, el líder de un nación. En fin, que nada hay que podamos decir: esto es malo o esto es bueno porque los de un color político lo verán de una manera o de otra, según sean sus gustos por un partido político o una manera de hacer las cosas. Yo tengo una vecina que cuando su hijito se tira un pedo se ríe con muchas ganas.

jueves, 8 de junio de 2017

¿Estoy bien así o necesitaría un amigo o una amiga? O un nuevo amor. O un viaje, aunque sea breve. Lo del amor, como dice Bonnie Tyler es un juego de tontos que se mojan en la lluvia fría, es un dolor de corazón y de cabeza. Ya lo he comprobado. Yo creo que si estás con alguien al que quieres, ese alguien para ti debe ser un dechado de virtudes y una persona leal; si no, no merece la pena estar con nadie. El viaje lo voy a hacer a Gijón el día 7 de julio, cuando mi hermano y yo salgamos rumbo al norte, con la ilusión de pasarlo bien y ver cosas nuevas y saldremos huyendo del calor.
Hoy tengo que hacer unas lentejas y comprar pan y ver a mi madre pero tengo una pereza enorme. No sé cómo saldrán esas cosas que tengo que hacer.
La vida es como una playa en la que unos estamos tumbados, otros construyendo castillos y el agua es lo que cambia, la arena, no.
La arena es más compacta que el agua del mar; el agua de mar tiene otra condición más maleable y traicionera y hay que tener ganas de entrar en ella.
El dolor de no ser se cura con unas palabras de aliento y un hacer algo.

miércoles, 7 de junio de 2017

Ayer tuve un episodio de orquitis. Tenía un dolor en la ingle y los testículos me pesaban y se inflamaron un poco. Tomé ibuprofeno y perece que hoy se me ha pasado bastante. Me pasa casi todos los veranos. Un verano, en Cádiz, lo pasé especialmente mal, los testículos se me inflamaron un montón. Debe de ser una bacteria, una infección.
Ayer no me dormía y tuve un acceso de insomnio. Pensé en una persona de mi entorno que desbarra mucho en el aspecto afectivo, sentimental. La vida que ha llevado ha sido de muchas impresiones malas y de soportar situaciones extrañas en su entorno afectivo y por eso ahora no sabe convivir con los demás, distorsiona toda relación que tiene con los demás.
Esta persona desconfía hasta del que más quiere, ya sea por ataques de celos que le dan o ya porque no entiende la relaciones cariñosas que se dan entre las personas.
Bueno, la vida pasa como pasa la gente por la calle. Unas veces esas personas van trajeadas y felices porque a lo mejor van a un bautizo y otras veces, esas mismas personas van desaliñadas y torpes en su alma porque ni van a un bautizo ni van a ninguna parte, están más perdidas que Tarzán en Nueva York.
En fin, el caso es seguir andando perdidos o felices, sabiendo o sin saber a dónde se va.

martes, 6 de junio de 2017

Ayer estuve a ver a mi amigo Antonio que estaba de capa caída. Acababa de llegar de Portugal. Se había hecho 2000 kilómetros y había estado con sus amigos portugueses y dado una conferencia sobre el portugués de frontera. Su deseo era irse a un pueblo pequeño, muy pequeño. Yo me alegré de haber ido a Madrid y ver la gente cómo va, como dice Rosendo. La gente va ya más concentrada y contenta, no con la mirada ida y huida de cuando la crisis. Me estoy leyendo "Hijos del mar" de Pedro Feijoo. Es muy buena. No hago más que llegar a casa y asirme a sus páginas como un desesperado a ver qué pasa con Don Simón el arquitecto y la rica familia Llobet.
En mi corazón sigo sin resolver una constante sentimental que  a veces me trae amurriado y siempre confundido.
Es muy triste ver que la vida ha dado un vuelco feo y no ha arrojado más que arena y suciedad a los pies de uno.
De todas formas, yo creo que hay que confiar en el tiempo que todo lo tiene, como decían los griegos: cronos panta ejei. Y que hay que dar al carpe diem lo que es del carpe diem. Y ya se resolverá todo esperemos que para bien.

sábado, 3 de junio de 2017

Ayer por fin llovió en abundancia, como yo quería. Cayó agua desde las seis hasta casi las siete. Hemos de conformarnos con estas cantidades. Una maravilla, sin embargo. La última a la que he asistido. Luego, durante lo que restó de tarde y noche, no tuve conciencia de que era viernes. No sé lo qué es viernes porque no trabajo. No estoy cansado los viernes ni tampoco deseando descansar. Hoy sábado, sin embargo, me he levantado tarde y he comido a las cuatro. Tengo que leerme "Fausto" de Goethe, "La voluntad" de Azorín e "Hijos de la Mar", de un tal Feijoo, licenciado en Filología Gallega y por lo visto, escritor.
A Azorín le gustaba Montaigne y los hermanos Goncourt, que eran narradores de sensaciones.
Azorín se enfada porque le gusta Justina pero el cura del lugar ve esa unión desaconsejable.
"Fausto" me está gustando pero todavía no sé decir por qué.
La vida aglomera momentos todos iguales que van pasando como hermanos gemelos aburridos que estuvieran los dos haciendo lo mismo siempre. Qué lata. Hoy iría a Madrid pero me da mucha pereza. Y además, ¿a qué iría hoy a Madrid?

La lectura te sumerge. No te ahogues.

Me lamento de no llevar una vida medianamente bohemia o al menos nocturna o al menos festiva o al menos un poco desordenada. Mis horas transcurren con una regularidad aburrida que da pena. He leído un artículo de Julio Llamazares sobre el café Comercial, que han abierto de nuevo. Yo no voy ni al café Comercial, ni a casa de ningún punki o menos a una casa ocupada por un punki donde sonara la música a todo trapo y tuviéramos que huir de la policía. Yo me quedo en casa a ver la película del viernes, la española, que suele ser un rollo pero me llama Eva, una amiga y me dice que salga, que salga, que salga y yo salgo para aburrirme frente a ella, que tiene la mirada de siempre, la mirada de lo previsto y de lo aburrido. Terminamos tomando un café y nos vamos a casa y encima, no he visto la película, aunque fuera mala.
Y esto es mi vida de los fines de semana: un rollo, un estar en casa, un no ir a Madrid porque no conozco a nadie en Madrid. En fin, un rollo, como ya he dicho.

  Diviértete pues la vida pasa.

viernes, 2 de junio de 2017

No me gusta Trump porque yo sí noto el efecto del cambio climático, por ejemplo, cuando observo que no hay estaciones intermedias como la primavera o el otoño y el invierno es muy cálido o en verano se alcanzan temperaturas record todos los días. Creo que lo notamos todos o por lo menos tenemos todos conciencia de que existe ese cambio climático adverso. Dicho esto también diré que el mes de mayo se ha portado más o menos bien menos la penúltima semana en que han hecho unos calores de casi cuarenta grados, propios de julio. Quedan veinte días de primavera, ya próxima al verano pero espero que nos respete climatológicamente y no nos fría a calor. El sol es Manolo o Lorenzo en términos coloquiales. Cuando Lorenzo aprieta, hay que ponerse bajo techo y, si no se puede, remojarse convenientemente.
No sé si la Luna tiene ese mote cariñoso, seguro que no porque no tiene tanto efecto sobre los hombres este satélite tan romántico siempre.
En mayo ha llovido, siempre poco pero ha llovido, ha hecho fresco (calculo que una media de 24 grados). Ha sido benevolente, pues. No nos ha sacado de nuestras casillas el potente Lorenzo.
Esperemos con un cirio en la mano, que junio sea también un buen mes de lluvias y nubes y brisas divinas.

Ayer estuve nervioso, con la indecisión, la incertidumbre a cuestas. Bastó despertarme a las seis y media y beberme cuatro o cinco cafés para que mis sensaciones mentales fuera de zozobra, de malestar, de inquietud. Creo que yo no podría volver a trabajar en nada porque todo me haría sentir mal mentalmente, desde madrugar a pasar horas haciendo una labor no querida por mí. Con la pensión que cobro me he acostumbrado mal, como se puede decir, pues ya no sería capaz de incorporarme a una vida activa, una vida de trabajo.
Huele por la ventana a las hojas de los árboles que agita el viento. Corre una brisa fresca muy deseada, muy apaciguadora de pasiones malas.
El dolor de vivir está anestesiado por días que transcurren iguales en los que hay que hacer un mínimo esfuerzo para soportarlos. La vida transcurre bañada en cloroformo.
Me gustaría viajar, coger un coche e irme un día al norte y otro al sur o a otro punto cardinal para volver a los cinco días habiendo conocido plazas y palomas.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Hoy me he levantado a las seis y media, he desayunado y estoy bien. He leído las noticias con fruición. Me he levantado porque he tenido un sueño curioso: mi madre estaba embarazada y yo la acompañaba junto con mi padre. Llegábamos a un lugar de gente bien y yo me ponía a jugar a las cartas con un tahúr llamado Isabelsendrín y me hacía trampas y demoraba la partida. Intentaba engañarme pero yo caía simpático a una mujeres que estaban charlando. Cuando parecía que la partida acababa en enfrentamiento, me despertaba. Ha amanecido mientras estaba con el ordenador y tengo tiempo por delante para fregar el piso, limpiar el cuarto de baño, escribir mi novela y bañarme y hacer una paella. También iré por pan y me tomaré un café en una terraza. El otro día oí "documentos" de radio nacional. Hablaban de la leyenda negra española. Hablaban de la Inquisición y del trato que dimos los españoles a los indígenas de América. También de Felipe II y su carácter y la muerte de su hijo. También de Franco. Todo eso hay que olvidarlo si no está ya olvidado. Yo creo que el clima ayuda a estar bien. El año pasado lo recuerdo agobiante por el calor que tuve que soportar. Este año la primavera no ha sido un adelanto del verano. Me siento mejor. Ojalá junio sea como este mayo que ha venido: suave y mecido por una brisita que enmudece la carne y la sujeta como a un niño en el aire.
En el "tú decides" se ha abierto una nueva sección que trata de hacer un debate sobre un tema en particular. El miércoles pasado se habló de Tesla y hoy se va a hablar de Bethoveen. Mi hermano y yo iremos a hablar de ese músico porque no tenemos nada que hacer.
Hablando de músicos, el cantante de Extremoduro ha decidido no cobrar una subvención que le daba el ayuntamiento de Plasencia, su ciudad natal. Yo lo que digo es que los músicos son como una empresa de entretenimiento, vamos a llamarlo así. Lo de cobrar una subvención lo veo algo aumentativo de todo lo que ganan esas personas con su música, aunque tampoco sé si ganan mucho o poco. La verdad es que está bien que un cantante renuncie a subvenciones y se gane el pan con lo suyo. Yo no sé si Bethoveen se ganaba el pan con su música pero supuestamente este músico no hizo otra cosa que música.
La vida es muy misteriosa y a veces se nos escapa la realidad de las cosas simplemente por su desconocimiento. Yo no suelo criticar a nadie a no ser que sea muy evidente el error o la mala leche que lo conducen. De todas formas, todos deberíamos ganarnos el pan de forma lícita, así no habría tantos problemas.

Come, pero come de lo tuyo.

martes, 30 de mayo de 2017

Dicen que los periodistas, cuando no tienen nada que escribir, escriben de lo que sea. No sé qué pasará con los que escriben un blog. Ya dije que me leí un libro de Andrés Neuman. Ese libro bien valdría para un joven que tiene sus primeras relaciones sexuales y se da cuenta quién es su familia pero no para mí. El libro cuenta relaciones personales todas muy banales y previsibles. John Fante me ha gustado más. Esa historia de italoamericanos que están todos como cabras y no hacen más que beber ha estado bien. Luego, he leído a Goethe, una historia sentimental. Me ha gustado mucho el estilo del alemán, muy concentrado, refiriendo tanto sentimientos como acciones. A primeros de siglo XIX, todo era muy literario, la gente de clase alta estudiaba a Horacio y a Ovidio. Es muy bonita la descripción de la inundación y la helada de después. Me ha gustado; sobre todo, el estilo.
Ahora voy a coger otro libro de la biblioteca. Estos tres no me han marcado tanto como la que leí de Umberto Eco y las circunstancias de mi vida cuando leía estas tres novelas no eran tan interesantes.
Ahora viene el mes de junio con sus calores. Espero leer y escribir mi novela.

Sé feliz, aunque te cueste mucho.

lunes, 29 de mayo de 2017

Dice mi hermano que debería anotar mis pensamientos en un cuaderno a modo de diario. Me lo ha aconsejado porque yo, anoche, le dije que estaba medio deprimido. Luego, mi hermano me dijo que me acompañaba a Las Rozas o que podríamos ir a Villalba, dos destinos modestísimos. Pero se le vio la intención de ayudar a que salga de esa tristeza en la que estoy instalado.
La verdad es que este calorazo que ha  venido me ha dejado inerte, cansado, aburrido porque después de comer no se puede ir a ningún lado. Este fin de semana, mi sobrino Carlos me ha contado que ha estado compitiendo en una triatlón en Juarros de Voltoya, a las cinco de la tarde. Yo, a las cinco de la tarde, en pleno campo, lo único que tengo ganas es de morirme. Alucino con mi sobrino, que es lo más parecido a un héroe que conozco.
Por otro lado, este domingo hemos celebrado el cumpleaños de mi padre, que cumple 87 años y está en plenas facultades. Un hurra por mi padre y por mi madre, que quizá me entierren.
Como dijo el amigo Hamlet: ser o no ser, he ahí la cuestión. Yo quiero afrontar el día a día y ver acabar la película, aunque va siendo muy mala.

martes, 23 de mayo de 2017

Estoy deseando fumarme un cigarro. Ha habido un atentado en Manchester, en un concierto, donde más daño podría hacer y ha hecho. La vida es muy triste y a veces se pierde donde menos lo esperas. A mí me disgusta este islam loco y asesino. Ojalá algún día se pueda acabar con él o acabe solo.
Por otro lado, mi vida sigue siendo tan predecible como el minutero de un reloj.
Esta semana va a hacer un calor muy grande, de treinta y tantos grados.
No tengo mucho más que decir, mi inspiración está más que muerta.
A veces, la cabeza no da para más y la vida que lleva uno tampoco da para más así que todo se soluciona dejando muchos renglones en blanco.
He leído sobre un escritor austríaco que va a ser honoris causa por la universidad de Alcalá. Dice este escritor que lo de Cataluña da miedo.
En fin. Ya no escribo más. Voy a fumar y a comprar el pan. Ojalá no pasaran cosas como la que ha pasado en Manchester.

lunes, 22 de mayo de 2017

Yo no soy noticia. Nada pasa en mi vida digno de consignarse. Pero un especie de optimismo se ha incorporado a mi existencia de modo que me siento mejor que los días de atrás. La noticia es que ha ganado la secretaría del PSOE Pedro Sánchez. Es un tipo aguerrido, que dará mucho que hablar y peleará por que no esté el PP en el poder. El PP es su mayor enemigo y Rajoy le suscita un odio visceral así que hará todo lo posible por echar a Rajoy del poder. Quizás se alíe con Podemos para hacerlo. Ya veremos.
La vida, por lo demás, sigue sus cauces previstos. Hoy lunes me he levantado un poco tarde, cosa que lamento pero una vez levantado tarde, tengo que ir haciendo las cosas por su orden: leer prensa, escribir blog, escribir novela y luego ir a la compra.
No hay nada como hacer las cosas mecánicamente, así no tienes que pensar qué haces al siguiente momento.
El otro día viernes vi "Hola, estás sola" de Itciar Bollaín que me gustó aunque solo fuera por Candela Peña. Y el sábado vi "Chic", una película francesa sobre la moda que es una historia de amor. El domingo en Las Rozas vi a Malena y a Pura, dos viejecitas que conocí en "tú decides" y estuvimos charlando frente a un café. Luego regresé andando de allí, como siempre, y luego asistí al triunfo del Real Madrid y de Pedro Sánchez, todo por la radio. Tempus fugit, carpe diem, timeo danaos et dona ferentes, collige, virgo, rosas, tolle, lege.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cuando leo libros como "La vida en las ventanas" de Andrés Neuman, que fue finalista del premio Primavera, más creo que mi obra es buena, mejor que la de algunos a los que se han publicado obras como esta. Esta obra cuenta en un diario una serie de acontecimientos más o menos aburridos que le pasan a un universitario que no quiere ir a las clases y que piensa de una manera un tanto original. Pero no me está gustando. No sé por qué. Creo que mi novela "La moneda de la soledad" es más densa y entretenida que esta. La presentaré al Premio Primavera a ver si triunfo. Creo que para un joven esta novela podría estar bien porque cuenta la vida de un joven. Yo creo que el protagonista de mi novela ya es un hombre maduro. Ahora que escribo la historia de mi vida veo que hay anécdotas que no tienen mucho sentido pero creo que cuando cuente mi vida de profesor, mi novela adquirirá mayor interés.
Ya no sé qué escribir. Hasta las tres no como y no tengo mucha hambre. La vida nos sorprende a veces con huecos que no llenan.

viernes, 19 de mayo de 2017

Me he sacado de la biblioteca tres libros: "La vida en las ventanas" de Andrés Neuman, "El hombre a los cincuenta" de Goethe y "La hermandad de la uva" de John Fante. Son obras breves que no tardaré en leer. La primera no me está gustando mucho ya que es la vida de un adolescente o universitario que cuenta cosas bastante anodinas. Espero que Goethe me entretenga más. La última novela está mejor y cuenta anécdotas o el ambiente de unos borrachines.
Eso de haberme leído un libro e ir a por otro a la biblioteca me llena de emoción pero no parece que he acertado mucho con estos que he cogido. Quería haber cogido "Fausto" de Goethe, pero no lo tenían. Los libros me entretienen un montón y Cervantes decía que no hay libro que no tenga algo bueno en su interior.
La lectura de un libro siempre sorprende con algún dato o algún giro de la historia que nos emociona o nos resulta llamativa.
Como decía Borges, el libro no es como una espada o un arado, que son prolongaciones de nuestras manos sino que el libro es una creación única e irrepetible del ser humano.

jueves, 18 de mayo de 2017

Estos días que he estado yendo a una psicóloga para dejar de fumar no solo ha influido en ese aspecto sino que ha influido en mi modo de vida y de ver las cosas de modo positivo. Llevo unos días disfrutando de una alegría en mi mundo que antes no existía y se podría atribuir al beneficioso poder que han tenido los consejos que me ha dado esa psicóloga, que yo creo que era muy buena persona y buena profesional.
Ahora me impongo una serie de tareas que me gustan no solo para dejar de fumar sino que han motivado un orden y una felicidad inusual en lo que hago.
La vida está hecha de acciones. Acciones buenas o malas. También está hecha de pensamientos. Pensamientos aviesos o derrotistas o pensamientos alegres y de futuro.
Si alguien te ayuda a ver pensamientos y acciones buenas en tu vida, puede que esa vida reflote del pesimismo en que pudiera estar.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Hemos reservado mi hermano y yo un hotel en Gijón. Para irnos este verano, Dios mediante. Ayer aproveché bien el tiempo y eso que no escribí mi novela. Hoy sí que voy a escribir. El hecho de venir al mundo acompañado por un gemelo puede sugerir una reflexión filosófica sobre la vida y la soledad. Eso es lo que quiero aprovechar en mi novela pero por ahora no sé cómo hacerlo.
Yo quisiera hacerlo al modo del "Lazarillo" pero ese libro es demasiado ácido o crítico con lo que cuenta pues cuenta la extrema pobreza y va dando ejemplos de aprendizaje a la fuerza.
Puedo hacerlo de modo que se vea que mi hermano y yo nos hemos adaptado a lo que había, como aquel héroe llamado Machuca que, no habiendo lanza para pelear, se agarró a una rama de árbol y siguió luchando. Por eso nos hemos caracterizado mi hermano y yo en muchas ocasiones: desafiando las circunstancias adversas que nos han tocado vivir.
En fin, si sé reflejar lo ardua que ha sido a veces la vida para nosotros dos me doy por contento.

martes, 16 de mayo de 2017

Suena a lo lejos un camión que rasguea la autopista. Suenan ladridos de perros a lo lejos. El tiempo está nublado y opresor. He descuartizado un conejo y lo he metido en un moje hecho de ajo, sal, hierbas aromáticas, vinagre, aceite y agua. Solo tengo que esperar a calentar el horno y meter las piezas cortadas para que se asen. Un señor me dijo el otro día que si desapareciera el sector turístico en España, España se iría a la ruina más dura. Tiene razón. Los españoles vivimos del turismo. El dolor de no moverse uno de casa o de los pocos metros de alrededor se ve compensado por el orden que reina en la vida: pocos metros, pocas preocupaciones espaciales. Las distancias crean vértigos.
Hablar con un psicólogo hace que tengas que dar algunas explicaciones sobre hechos que creía ya implícitos y que no necesitaban justificación alguna. Los psicólogos renuevan las dudas y los convencimientos de uno para hacerle ver la vida no es lo que parece o lo que uno creía.
 Voy a decir a una psicóloga que no iré más a su consulta porque los resultados no han sido buenos. Los consejos que me ha dado puede que los lleve a la práctica pero no he dejado de fumar. Es más, he incrementado el consumo de cigarrillos.

lunes, 15 de mayo de 2017

He ido parcelando al día en pequeñas acciones más o menos importantes y me ha ido bien. Cuando uno tiene tiempo que perder es mejor perderlo de manera adecuada. O lo más adecuadamente posible. He escrito lo próximo que se convertirá en libro: mi propia vida. Por ahora voy contando mi vida en el pueblo desde que nací. Mi vida no es muy importante pero si hallara una forma de contarla que fuera amena o inteligente como lo contó "El Lazarillo", me alegraría mucho. Pero ese libro es un summum de ingenio e inteligencia muy difícil de emular. Yo podría acercarme a su manera de contar de modo que la lectura de mis primeros años fueran algo aleccionador y crítico, como lo es esa novelita. Para ello, no tendría que cambiar la historia en ningún grado sino darle un tratamiento universal o parabólico que todavía no he llevado a cabo pues la historia que cuento es lineal, tal como pasó. El aliciente de contar las cosas simbólicamente es que la historia se hace universal y ejemplar, de modo que adquiere mayor relevancia. Voy a intentar una segunda redacción a ver qué tal me sale. Solo para mis primeros cinco años de vida.
La vida es un ir pasando por todo lo que venga aunque lo que venga es el caos. Sobresaltos en la vida hay para dar y tomar. Hay que estar prevenido, alerta para que esos sobresaltos nos sobresalten menos. Me acuerdo ahora de las mañanas de estar en una plaza de Oporto, medio dormido, medio deprimido, con una sensación mental bastante penosa hasta que el día se iba levantando y la vida cobraba una dimensión más amable.
La vida también nos ofrece un mundo de sensaciones iguales que nos deparan tranquilidad. El hacer todos los días más o menos lo mismo lo que hace es que te sumerge en un estado de inacción y de previsión de todo lo que va a pasar a continuación ese mismo día así que te relajas de tal modo que te aburres y las horas pasan lentas tumbado en la cama o viendo la tele.
Pero la vida también es una lucha constante por hacer cosas que tú crees que debes hacer, que conforman una vocación que tú siempre has tenido: puede ser escribir novelas, como es mi caso, pero puede ser otra actividad creativa. Ahí es donde se demuestra la energía y constancia y emotividad de la persona para romper esa rutina y ese divagar que es la vida para crear algo con sentido.

sábado, 13 de mayo de 2017

Estoy siguiendo un régimen de fumar poco con una psicóloga. Esta semana me toca fumar 15 cigarros al día pero no me fío de que vaya a dejar de fumar. Parece la psicóloga una profesional dedicada y buena pero yo creo que no lo va a conseguir (que yo deje de fumar). Ayer me pasé y fumé más de los 20 que debía fumar. Esta señora no hace hincapié en los incumplimientos del número de cigarros. Le da igual si los supero.
Estoy escribiendo esto para entretener unos minutos para retrasar la hora de fumar. La verdad es que esta psicóloga me ha hecho un lío diciéndome que debería viajar para pasarlo bien y dejar atrás esta vida tan monótona pero el caso es que no es asunto suyo sino solo que yo dejara de fumar.
Bueno, me voy a echar el cigarro y no voy a dejar que la autocompasión me esté royendo la oreja todo el día.
Lo que haré es pasarlo lo mejor posible en las condiciones que se den para ello y sin buscar tres pies al gato.
Cigarrillo.

jueves, 11 de mayo de 2017

En España hay mucho cachondeo en todos los aspectos de la vida. Cuando con dieciocho años se podía trabajar y ganar mucho dinero, un montón de jóvenes dejaron los estudios convirtiéndose en mano de obra no cualificada. Luego, volvieron a los estudios con la crisis. Respecto de la sanidad, que cuesta un montón a los españoles, hay gente (no digo una mayoría ni una minoría) que se la toma a risa. No siguen las indicaciones de los médicos, hacen excesos y luego, vuelta al médico al que, después de un tiempo, vuelven a ignorar. Los trabajadores no velan por sus intereses y los jefes ni mucho menos por sus trabajadores. Hay en el ambiente español una forma de entender la vida de forma chapucera y libertina, de modo que nada funciona nunca como debiera funcionar. Y así hacen los políticos, que, viendo cómo funciona la generalidad del país, roba a conciencia lo que no está escrito. Eso nos pasa por no tomar en serio las cosas importantes de la vida y dirigirnos por un breve placer que estropea al final todo lo que construimos.
Tengo pocos amigos: dos amigas con las que paso un rato por las tardes tomando un café; un amigo de Madrid con el que hice la carrera de Filología al que veo una vez al mes en su trabajo, a la hora de comer; un amigo que aparece cuando le da la gana y me mete un rollo sobre cualquier tema y que cuando se habla de política se pone insoportable; unos amigos a los que la vida les ha ido mal y que se ponen en un parque de la ciudad a charlar. Y mi hermano, con el que a veces discuto porque él ve la vida de manera diferente que yo. El se toma la vida como viene y no le afecta la monotonía ni la rutina diaria. A mí sí me afecta.
Los amigos de la asociación de enfermos mentales no son tales: no tengo una relación con ellos más allá de la propia asociación. Son gente que solo veo los sábados por la tarde.
Y luego me tengo a mí, que soy mi mejor amigo de aquí a Lima.

miércoles, 10 de mayo de 2017

La otra tarde fui a meterme en una página web sobre escritores y el ordenador se puso a chillar. Había una amenaza de virus. Llamé al teléfono que me indicaban y me lo solucionaron por control remoto, asistido por una chica muy maja. Mi ordenador podría haber colapsado y no me habría dado ni cuenta. Estuvieron unas dos horas arreglándomelo o limpiándolo.
Hoy me he levantado con ese ajetreo vital que no me deja parar y que consiste en analizar mi sucia rutina para lamentar después que no puedo escapar a ella.
Pero luego el día avanza y esas disquisiciones mañaneras se disipan y me dejan hacer cositas en el día que me alejan de la murria rutinaria y existencial. Y pasa el día hasta que llega otra mañana traicionera y monótona como un reloj y me da por seguir pensando que estoy en una burbuja de cartón.
Pero bueno, son gajes del vivir, que siempre es algo incierto.
Esta mañana he conocido a una persona inquietante pero no quisiera verla más. He de tomar precauciones.
Por lo demás, bien. Ya he escrito mis historias y voy a andar a Las Rozas un rato.






lunes, 8 de mayo de 2017

Escribir esta entrada del blog me sirve de compás para dividir las horas de la mañana. Pero esta vez no sé muy bien de qué escribir así que comentaré las noticias que he leído en el periódico digital. Ha ganado Macron que no es de derechas ni de izquierdas pero parece que no es populista ni extremista de derechas como Le Pen. Yo creo que lo hará bien. No me gustaba la idea de que Francia se fuera de Europa. Iríamos todos detrás y eso sería un desastre después de lo que costó unir a Europa. Esas ideas son descabelladas e ir cada uno por su lado no trae más que pobreza y desilusión. Lo ha hecho Reino Unido pero no espero que lo haga nadie más.
Los socialistas españoles decidirán quién va  a ser su secretario general. Yo creo que Susana Díaz ha reaccionado muy tarde al órdago que le presentó ya hace mucho Pedro Sánchez. Y Pedro se ha subido en el burro del socialismo de izquierdas (que a mí no me gusta) y no se va a bajar ahora así como así sino que puede que llegue a ser el secretario general y entonces se romperá la baraja de entendimiento con prácticamente todos los partidos porque Pedro Sánchez es un rupturista con ínfulas de César que quiere gobernar España a toda costa.
Creo que con sus medidas o con su modo de entender la política nos iríamos a la ruina rápidamente. Espero que se lo carguen políticamente antes de que pueda gobernar nada.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ayer me levanté con el pie izquierdo y esa manera de incorporarme al día se tradujo en un mutismo feroz y agrio: estaba harto de hacer todos los día lo mismo. Pero a lo largo del día se fue pasando no sin antes tener un debate más o menos fuerte con mi hermano sobre las responsabilidades de cada uno en la casa. Luego fui con unos amigos (los de la asociación) a ver qué actividad se llevaba a cabo. No se hizo nada y eso me cabreó. Habíase propuesto ir andando a un pinar y no se hizo y la culpa la tuvo el voluntario. Me vine de Las Rozas un pelín enfadado. Luego cené y vi una película de las que me gustan, de Ken Loach, me parece que se titula "En un país libre" que va sobre el comercio injusto y cruel que se hace con los inmigrantes concretamente en Londres. Es de 2007 y tiene gran actualidad. El final es terrible. Por dinero se hacen barbaridades.
Hoy me he levantado tarde y me pesa pues no he podido leer la prensa por la mañana pero he estado con mi exnovia diciéndole que no se debe quejar tanto de la vida que lleva, que hay casos mucho peores. El caso de mi exnovia es que está sola con su madre, es su única familia. Es triste pero no tanto como otros casos peores.

sábado, 6 de mayo de 2017

He escuchado en Radio Nacional la historia de Tip y Coll. Luis Sánchez Pollack nació en Valencia y pasó las penurias de posguerra. Siempre le gustó el teatro. José Luis Coll sufrió el abandono de su madre que era comunista (tuvo que irse a Argentina). Tip era de humor extravagante y Coll era de carácter más serio, un humor más contenido. Yo recuerdo estas dos figuras salir en televisión y creer que hablaban cosas serias en broma. El absurdo en ellos era su santo y seña. Aparecieron en 1968 en televisión y ya no la abandonaron. Es famosa la boda de Coll con un viaje de novios en metro y en autobús y Tip hacía un montón de cosas extravagantes y absurdas como tirar por la ventana su chistera y luego, al bajar de su casa, hacerle un enterrillo con frases en latín.
Es famosa también su obra teatral en un acto consistente en llenar un vaso de agua con traducción al francés. Es un acto del absurdo en un acto que se llena de significación cuando el vaso está lleno de agua que quiere decir el pleno sentido de la vida y de la lógica del ser humano que logra llenar un vaso de agua cuando lo coloca en posición vertical y la abertura para arriba. Es un acto trascendental que resume la vocación cómica de estos dos actores, uno con chistera y el  otro con hongo, uno flaco y alto y el otro bajo y gordito que se pasaron la vida entre juergas por Madrid y ganaban lo suficiente para poder morirse de hambre en Madrid en los años cincuenta.
La psicóloga que me ayuda a dejar de fumar también me dice que debo romper con mi rutina. Pero yo no sé cómo romper con mi rutina porque está muy metida dentro de mí. Sí es verdad, como le he contado, que estuve a punto de hacer un curso de cocina pero que desistí, después de mirar muchos en internet. Me obsesiono con la idea de viajar pero el viaje nunca se cumple: no conduzco y dependo de mi hermano, al que no le afecta aparentemente la rutina, para hacerlo. Total: no vamos a ningún lado.
La rutina, para un enfermo mental, creo que es buena pero un exceso de ella también estresa. Levantarse sin más ilusión que hacer lo mismo que ayer cansa y pone nervioso. Tengo como retos leerme libros de la biblioteca en quince días y seguir escribiendo lo que se me ocurra pero eso no puede ser aliciente. La psicóloga me ha aconsejado que vaya al cine e iré este domingo antes de darme el paseo con mi exnovia, si puede ser.
Bueno. Por ahora solo tenemos en mente Paco y yo ir a Asturias para huir del calor de Julio y espero que se cumpla por mi bien y el de mi hermano.

viernes, 5 de mayo de 2017

Me he levantado y no han venido a mi mente ideas negativas. Por ello, puede que hoy sea un gran día. He leído algo en la prensa sobre un escritor italiano que escribe cosas de crímenes y misterios que dice que su inspiración viene de Stephen King. Hay muchos escritores y con variadas tendencias. Lo que se impone es el crimen. ¿Por qué será?
Ayer compré una pescadilla en filetes y disfruté al llegar a casa de un atardecer muy sosegado. Parecía que se detenía el tiempo en el salón de mi casa momentos antes de que anocheciera. Estuve sentado sin ninguna preocupación, solo inspirado por el sol que se ponía como una bendición.
Se me ha roto la cama y ahora duermo con el colchón en el suelo. Por la noche, cuando duermo, siento como un ahogo que me viene en medio del sueño. Debo comprarme una cama cuanto antes.
A Paco se le cayó la tabla de la cama en el dedo gordo y ha estado curándose de la herida. Dice que se le va a caer la uña.
Voy a escribir sobre mi vida en esta mañana gris pero sin lluvia.

Para sobrevivir, hay que contar historias.

jueves, 4 de mayo de 2017

Por la tarde, he ido a Las Rozas y he vuelto. Por el camino he pensado en la soledad. Estamos muy muy conectados a través de modernos aparatos y aparatitos pero no nos vemos mucho las caras, esa es mi impresión. Otra cosa es que pueda haber en este mundo personas totalmente solas: o sea, fuera de toda sociedad, fuera de todo contacto humano, como náufragos. Pensando en los indigentes he hallado la respuesta. Y no todos. Fuera de ese rango u otros de desgraciados a los que se les niega el contacto humano (pienso en guerras, en esclavismos o en otras realidades horribles) no hay muchas personas que estén desligadas de la civilización, de lo  humano. Pero estamos demasiado atados a este invento virtual de las redes sociales y a los móviles y los whatsapps.
La realidad virtual nos sustrae bastante la realidad social a la que tiende el ser humano. Avanzaríamos más si cuadráramos los horarios de las familias y no inventáramos tantos mecanismos que nos anestesian la verdadera unión entre unos y otros.
La conciliación que llaman ahora vendría muy bien para que todos nos viéramos más, que realmente es lo que se desea, creo, y no el sucedáneo de mensajitos y llamadas. Para la coincidencia de los horarios se necesita mucho trabajo y pensamiento. Para inventar un modelo nuevo de móvil, no creo que ni la milésima parte de materia gris.
Como he dicho antes, me estoy leyendo "La isla del día antes" de Umberto Eco. El protagonista es Roberto, que vive en el Monteferrato y tiene que defender una plaza con castillo que se llama Casal. Allí conoce a un noble ateo que le enseña golpes de esgrima y anatemas en contra de la religión católica. Un monje le enseña, en medio del asedio de los imperiales (los españoles) una máquina de hacer metáforas. Y Roberto pierde a su padre en una acometida contra los sitiadores. Se convierte en siervo de un cardenal y este le envía a una misión: descubrir el punto fijo para poder medir la longitud de la Tierra. La latitud se conocía más o menos bien en aquella época (siglos XVI y XVII) pero tenían los navegantes gran dificultad para medir la longitud y muchas tierras conquistadas "se perdían para la cristiandad" al no saber los navegantes señalar bien la longitud. Todos querían llegar a las islas de Salomón que fue el que cortó al niño por la mitad y esas islas cortaban la Tierra por la mitad y, según la Biblia, eran muy ricas en oro y otras riquezas.
Roberto se enrola en un barco llamado "Amarilis" pero este sufre un naufragio y hace que el protagonista llegue al barco "Daphne" que está enfrente de una isla de caníbales. Están cerca de Australia y ven los grandes ratones marsupiales en esas isla.
LO que hace Umberto Eco es dar cuenta novelada de aquella aventuras marinas en que todo estaba por descubrir. El Nuevo Mundo atraerá y hará perder muchas vidas en su conocimiento y conquista.