viernes, 30 de diciembre de 2016

No quisiera despedir el año sin escribir un blog de estos aunque solo fuera para entretenerme. El año pasado yo no lo recuerdo con especial fervor. Recuerdo un verano muy caluroso metido en mi casa como un ermitaño. Recuerdo que no me salía la escritura y tuve que conformarme con historias cortas. Eso es el año mirado desde el 30 de diciembre: una historia corta y casi olvidada.

Este calor que luce por plazas y por esquinas desvirtúa bastante la navidad, esa navidad en que la familia se reúne y no sabe muy bien por qué.

La mayor parte de mi familia, cuando cena en nochebuena tiene la cabeza en otro lado, es como si hiciera un ejercicio de meditación trascendental que le transportara a otro sitio mientras come langostinos y bebe vino aceptable.

Espero que la cena de nochevieja, esto de la navidad va por noches y por mediodías que se repiten, la gente se centre un poquito y dé cancha al abuelo o al cuñado que está deseando enzarzarse en alguna discusión provechosa o en algún recuerdo de cuando era mozo, en fin.

Feliz año a todos los que me leen y no pierdan, como yo, todo el espíritu de navidad de golpe.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El lunes pasado fui al pueblo a un funeral por un amigo, Eliseo. El pobre ha tenido que luchar por una enfermedad desde el verano. Al final, ha tenido que desistir. Era muy agradable charlar con él en el bar. Siempre atento y simpático conmigo y con mi hermano y con toda mi familia. Su recuerdo de buena persona perdura en mí. Siempre fue un hombre dado a la broma y a la amistad más sincera. En fin, descanse en paz.
Hablamos Paco y yo de que el espíritu de la Navidad ha desaparecido, ha desaparecido esa alegría que acompañaba estos días. La gente se ha vuelto desconfiada y falta de espontaneidad.
La gente tiene ganas de sonreír y de contar sus cosas a otra persona pero el ambiente no se lo permite.
Solo algún borrachín se vuelve más locuaz de lo normal y habla en una tasca sin problema ninguno.
Pero lo normal es que la gente vaya de dos en dos o de tres en tres, formando corrillos de difícil penetración para los demás.
Es muy difícil que alguien se arranque con un villancico porque suena casi raro, como una excentricidad.
Se lleva el comportarse discretamente, no llamar nunca la atención y no mostrar alegría, aunque se tenga.
Bueno, el caso es que a mí estas Navidades descafeinadas no me van. No se hacen nuevos amigos, no se disfruta, no se expresa la alegría que uno pueda tener por dentro.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Ayer domingo me fumé solo cinco cigarrillos y me conjuré para no fumar más. Hoy lunes solo llevo tres cigarrillos en todo el día.
Esta tarde y por la noche procuraré no fumar.
De repente pienso en la glorieta de Quevedo: qué pintoresca es, me gustaría estar andando por ella pero necesito una mínima excusa.
Siento que es importante dejar de fumar.
De repente pienso en las cosas simbólicas buenas que tiene la Navidad y me crezco, me vengo arriba sintiendo el suave tacto de un niño que nace y la pasión tranquila de las luces sobre un pino y la dulce mansedumbre de un camello que lleva incienso para el rey de los cielos.
La vida surge como de entre las horas tontas de la mañana o de las horas relajadas de la tarde pero nosotros no podemos descansar de nada. Tenemos siempre que llenar el vacío de la existencia lavando la ropa, llevando a los niños al parque o fumándonos un cigarrillo. Hay que llenar el tiempo como sea. No valemos para estar mirando al óleo ni un minuto.
Y así nos va, que no dejamos perder el tiempo, no dejamos que el tiempo pase a su gusto sino que debemos hacer algo, cumplir una función como el sujeto o el objeto directo cumple la suya y no estar ociosos nunca. Miedo al vacío.

Siéntate y espera. El silencio será tu quieto aliado.


viernes, 9 de diciembre de 2016

Ayer no cogía yo el sueño porque un personaje de mi novela me rondaba la cabeza. Tenía que trazar su recorrido vital y después de darle muchas vueltas, me lo inventé de cabo a rabo. Un día de estos pondré por escrito todo eso que me bullía ayer noche. Me dormí a las dos de la mañana o cosa así. Pero no estoy muy acorde con algunas cosas que inventé, no me parecen verosímiles y creo que debo sacrificar algunas invenciones para que el personaje resulte creíble. Los escritores nos debemos a la verosimilitud aunque escribamos de zombis. Todo debe parecer real, que pueda existir en las páginas. Por eso no debemos caer en la incoherencia, en que la historia chirríe.
En mi vida no me han dado nada gratis excepto los mil duros que me daba mi padre cuando estudiaba. Lo gastaba todo prácticamente en libros. Cuando dejé de estudiar y empecé a ganarme la vida, el dinero y mi móvil fueron como una salida hacia el exterior. Me sentí libre. Y mis deseos de ser escritor, que nunca me han abandonado, hicieron que yo tuviera siempre una meta, a pesar de que el camino no esté muy bien señalizado. Publicar es difícil pero como algún día yo publique algo de importancia, me sentiré el hombre más feliz del mundo. Porque ver un libro mío en el escaparate de un librería es el sueño de mi vida.

No dejes de soñar para seguir viviendo.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

A punto de hacer unas sopas de ajo, he estado revisando mis cuarenta páginas de mi novela y hay algo que no encaja bien. Yo creo que es la transición entre un tema y otro, entre una reflexión y una actividad que realiza mi personaje. Mi personaje es un hombre mayor que vive en una residencia pero es demasiado inquieto para vivir en ella. Cuento su pasado, claro, pero su presente se me escapa.
Un día yo me apunté a clases de escritura. Básicamente, lo que había que hacer era ir escribiendo un capítulo. Se leía delante del profesor y este hombre serio como perro en bote iba diciendo los fallos y halagando los aciertos. Yo no fui capaz de escribir siquiera el primer capítulo y el hombre se enfadó conmigo. Y yo me fui tras oír los comienzos de varias novelas de mis compañeros.

Me vendría bien tener un experto al lado que fuera leyendo mis avances novelísticos pero creo que soy yo mi mayor crítico.

¿Qué clase de novelista sería yo si no viera yo cómo debía ir mi  novela?
Leer una novela es olvidar tu vida un rato.

martes, 6 de diciembre de 2016

Íbamos mi hermano y yo caminando hacia la hamburguesería y se estableció un diálogo sobre el polimorfismo humano: o sea, que no hay dos caras iguales en el mundo. Yo le pregunté a mi hermano si esta cuestión es un misterio para la ciencia. Mi hermano me contestó que los osos también son polimórficos. Yo creo que hay una inteligencia superior sobrevolando todo lo que hay en el mundo. Luego hemos hablado de lo que supone el misterio del cerebro para la ciencia y mi hermano dice que nunca averiguará el ser humano qué es el cerebro pues es como un universo que llevamos sobre los hombros. Luego mi hermano se ha lanzado a hablar de Comte y de Ehkart. Comte no supo explicar por qué oímos o porque vemos. La esencia de los sentidos. Y Ehkart se aproximó diciendo que hay una conciencia superior que nos hace ver, oír, sentir en suma y pensar.
Está claro que el sexo está en la cabeza, en la mente y que si no es la mente la que excita al órgano, el órgano no da señales de vida. Si todo está en el cerebro, ¿qué es el alma?
En la Edad Media se creía que se pensaba con el corazón.
Nos hemos vuelto más lógicos y menos sentimentales pero el sentimiento sigue ahí.

Piensa y harás; siente y llorarás.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Leyendo la novela "César o nada" de Pío Baroja veo que sale en ella un  personaje que se llama Carlos Yarza, que ha estado en la comuna de París y en los acontecimientos de Cartagena. He leído algo de la comuna en google y resulta que fue el primer ensayo de la dictadura del proletariado. Es curioso que las mujeres tuvieron un papel principal. Se abolió la guillotina, se condonaron deudas y alquileres y la Guardia Nacional, formada por el propio pueblo, tomó el poder. Fueron famosas las pretolouses, mujeres que quemaron un montón de símbolos y edificios de los Napoleones. De Cartagena habla un libro de Sender que se llama "Mister Wit en el cantón" y va de la declaración de independencia de esa ciudad del Estado español.

Estos episodios de toma del poder del pueblo fueron sofocados con una dureza brutal, no fuera que se unieran más ciudades al reparto de bienes y cancelaciones de deudas.
Carlos Yarza fue pues un testigo de dos intentos de rebelión del llamado asociacionismo que hubo en el siglo XIX en Europa.
Ahora parece que el 15 M cumple esa función asamblearia.

Únete y comparte ideas y llévalas a la acción.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Me he leído este mes de noviembre "La reina del sur" de Arturo Pérez Reverte y ahora me estoy leyendo "Alta fidelidad" de Nick Hornby. No tienen nada que ver. A mí me ha gustado la recreación que hace Reverte de la zona del Estrecho y el lenguaje que usaba la mejicana Teresa Mendoza. La historia está bien pero harta un poco que la novela esté constantemente centrada en la reina.
"Alta fidelidad" me ha gustado mucho. Las reflexiones que hace el protagonista, Rob, son muy buenas. Es un hombre de treinta y cinco años que pasa por una crisis al dejarle Laura, su novia.
Los diálogos son divertidos a veces y también las conclusiones que va sacando el yo narrador.
A la mejicana se le unirá siempre el sabor de los boquerones fritos y a "Alta fidelidad" el sabor de una sopa de pescado y la vuelta que di con Eva el sábado por la noche por Madrid.
La serenidad de espíritu es algo loable a lo que hay que tender. Si eso lo proporciona la buena literatura, mejor.
La vida, a veces, nos da sorpresas de gente que esperábamos otra forma de manifestarse y si son sorpresas agradables, te dejan un regusto amable y bonito.
El perdón tiene la figura de una carga que se arroja y el camino pasa a ser más llevadero.

Vive entre la gente y verás de todo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Cuando todo va rodado solo hay que esperar a que descarrile. Pero si se ha alcanzado un cierto nivel de reposo de tu mente, parece que ya no vas a volver a las andadas y vas a seguir avanzando. La confianza en un mismo hace que hagas cosas que nunca soñaste o que te mantengas en una paz de espíritu que dure por un gran tiempo.
Ha estado lloviendo estos días de atrás, el cielo estaba encapotado y fluía una lluvia fina y constante que maceraba las aceras hasta volverlas resbaladizas y brillantes.
Hoy voy a ir al "tu decides" a charlar un rato con amigos. Lo paso bien, son gente con un problema común que quiere pasar el rato de la mejor forma posible.
Viene una semana de puentes que durará al menos siete días. La gente de Majadahonda irá a las pistas de nieve y yo me quedaré aquí pasando el tiempo lo mejor que pueda.
Madrid espera, grande como un felino de la sabana, a que me trague y me disuelva por sus calles enormes de edificios antiguos y tradicionales.
Las tardes escribo lo que puedo sobre mi novela. El personaje debe asombrar con la moderación de los tiempos que llevamos, tiempos en los que no hay aventura posible, atados como estamos a un domicilio y un lugar.

Si todo va bien, espera.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Archivadas varias causas que tenía pendientes en lo hondo de mi cerebelo, saco como veredicto que una persona a la que quiero se ha convertido en esfinge: o sea, una figura que no se sabe muy bien qué es. De todos modos, yo seguiré como si nada, a ver si esa esfinge se traduce en cara limpia y rosada para mejor apreciación.
Me cuenta un amigo que lleva cuatrocientas páginas de una novela. Y yo me ando con apreciaciones torpes sobre la mía no dándole el impulso que debería. Mañana me planteo escribir a destajo hasta tener veinte folios escritos de la historia.
Hoy no me he levantado a la hora pero he hecho mi ejercicio del día. Esto es, ir hasta la otra ciudad lindante con la mía y volver.
La felicidad es esa cosa que siente uno y no se da ni cuenta y es esa cosa que desean los infelices sin alcanzar nunca. Por tanto, daremos la felicidad por inexistente y dejaremos de preguntar por ella y desearla ya que cuando uno es feliz, ni se da cuenta de ello por el estado de gilipollez de que va acompañada y el que la desea se harta a desearla y nunca la tiene.
Deseemos no hacer el mal a nadie, andar mirando el dinero pues nunca fuimos ricos y tratar de acostarnos con al vientre lleno para no dar muchas vueltas en la cama y nos deberíamos dar con un canto en los dientes si conseguimos esas tres cosas que no es poco según andan las cosas en las repúblicas del mundo.

Si no te sientes bien, mira el minutero con paciencia.

martes, 22 de noviembre de 2016

Por las mañanas iba yo a ver a un vendedor de la Once que es muy cachondo. Ya se ha jubilado y vive en Lucero, el mejor barrio del mundo entero. Hubo mañanas que las risas echadas con ese hombre no tenían precio. Yo le solía hablar de mis neuras y él solía definirlo como "enmogollonamiento"; o sea, que yo me enmogollonaba con facilidad. Hace unos días, yo estaba enmogollonado y me he desenmogollonado en estos días. Parece que con mi enfermedad o mi carácter, no sé, primero he de estar mal para luego estar bien. Primero tengo que mascar mucha hiel para que luego paladee alegremente un poco de almíbar. Es así. estoy medio depre y a disgusto con todo y luego se me pasa y me pongo contento y la vida me parece ya un poco más paradisiaca o por lo menos lo suficientemente paradisiaca para no estar maldiciendo lo que hay en ella.

Y así voy. Estos días no me molestan los niños caprichosos y gritones ni los de derechas ni los de izquierdas, ni las mujeres que van de feministas ni los van de machistas. Pongo toda mi ilusión en vivir la vida y la vida fluye de puta madre. Toda la gente es moving, me da la sensación, y yo también voy moving por el mundo sin preocupaciones ni rabietas. El primero que lo agradece soy yo pues parece que voy más ligero de todo y la cabeza menos cargada de manías y obsesiones que me aturden durante el periodo de la hiel.
Espero disfrutar de estos momentos y espero que duren mucho porque así soy feliz sin darme cuenta.

Cuando todo va bien, no vemos la tristeza.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Van terminando las semanas, siempre van terminando las semanas. De repente es domingo otra vez. Se me puede acusar de que escribo demasiado sobre el paso del tiempo. Es el tiempo el que pasa. Yo solo lo escribo. Hoy he estado a Madrid, ya de noche. Se ven caras de gente que afecta un aire mundano y sospechosamente seguras de sí mismas. Se ven caras tranquilas porque hoy era domingo. A la tenue luz de las calles se ven rostros que sujetan la alegría, que la someten a un triste baile: no podemos ser felices del todo, no podemos andar desnudos por la ciudad ni follar con ese o esa chica que nos gusta por la forma de caminar.
Solo que me fijo en la gente. Su indumentaria refleja un aire libre en algunos, una forma de aparentar en otros, un desaire a la posibilidad de ser mirado en los demás.
A mí me gusta ir a Madrid: veo caras, oigo conversaciones al aire, huelo el olor rancio del metro, mastico las penas de los otros.
E iba yo acompañado de una amiga, una amiga que hace mohines divertidos, que tuerce la boca en mil direcciones como un personaje que leí hace mucho tiempo. Esa amiga huele como huele Madrid, a gente, a comida digerida, a lluvia sucia.
Y luego voy en el autobús contando a mi amiga la historia de un escritor que era jardinero mal pagado; luego le digo que Cervantes escribió "La gitanilla" y luego miro por la ventanilla cómo llueve, cómo lucen los coches, como negrea el asfalto de la carretera. Y luego llego a mi casa y es domingo.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Este es el orden climático que reina en el centro de la península ibérica: llueve un día torrencialmente y se tira luego tres meses sin hacerlo otra vez.
Después de una semana tensa por distintos factores parece que viene una semana tranquila.
Así el Lazarillo que, de pasar hambre con el ciego, pasa hambre con el hidalgo. Son distintas hambres. Una más sencilla y real. Otra más sofisticada. Hambre es al cabo. Yo no me libro de mis tormentos, sean estos producidos por una persona o por otra.
En una novela leída recientemente llamada Lucky Jim, el protagonista, Jim, tiene que aguantar a un montón de gente desagradable para poder irse en paz con una mujer muy agradable.
Jim dice: "yo pierdo el tiempo con ellos y ellos pierden el tiempo conmigo".
Así suelen ser las relaciones humanas: una pérdida de tiempo absurdo, pudiendo estar pisando las aceras de París o de Bagdag.
Y no cogemos nunca ese autobús o tren que nos podría alejar mentalmente y físicamente de todo los que nos ata estúpidamente.
Solo es cuestión de coger más autobuses o más trenes hasta que alcancemos la meta: la soledad tranquila en otro lugar.
Pero no suele haber cojones para eso así que nos rodeamos de la gente cercana de siempre.
La familia y los amigos, ah, la familia y los amigos.

martes, 8 de noviembre de 2016

Decía el parte metereológico que iba a llover con profusión durante días. Ha llovido solo un día, el sábado, a jarras durante el mediodía pero el domingo ya estaban claros los cielos.
Que no llueva me permite ir andando y regresar de Las Rozas, actividad que despeja mi mente y me viene bien para el cuerpo.

Pero yo quiero que llueva. Quiero que llueva porque no lo ha hecho en todo el año y eso es malo.
Si tuviera que ir a Las Rozas con paraguas iría pero quiero que llueva.
Yo antes me quejaba del "tú decides", llegó un momento que no me gustó.
Pero ahora me vuelve a gustar e iré a la reunión hoy ya que es en Las Rozas y coincide con mi paseo.
Los enfermos mentales cogemos "manía" a las cosas o por lo menos yo: yo cojo manía a muchas cosas y me como el coco con ellas. Sin embargo, no hago daño a esas cosas o personas a las que cojo manía. Yo solo sufro y yo solo lo paso mal por coger manía a las cosas y a las gentes.
Luego, todo vuelve a la normalidad, cuando se va la manía.
Espero no coger manía al blog porque dejaría de escribir.
Si odias a alguien sin razón, tú eres la razón.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando uno está instalado en la duda, se ven ciertas desventajas pues no crees en nada que funcione. Ni siquiera funcionan las creencias en los demás y eso crea una ansiedad grande porque temes confiar en cualquiera. Eso pasa cuando crees que una persona es buena pero luego te da su cara más amarga.
Yo conozco seres que no se apean de una creencia firme en cualquier asunto o persona de la que dependen, sea este asunto la política, su trabajo o sea esa persona su mujer o un amigo.
Conozco gente que lleva toda la vida sacando dieces en todo pero no se enteran de la película que pasa a su alrededor.
Conozco otras personas que creen firmemente en otra persona amada y en una ideología mostrenca. Tampoco se enteran de lo que pasa a su alrededor.
Sin embargo, si estás en la duda, un día eres partidario de una ideología; otro día te traiciona el ser más querido; otro día te das cuenta de un mentira vital. En fin: llega el descreimiento a tu vida porque no puedes poner la fe en nadie ni en nada. Eso es la duda.
Y con la duda, se crece; en las creencias firmes, se queda uno como mirando siempre por el mismo agujero, desde el mismo balcón.
A la duda, le asiste la verdad y no las mentiras en que creer para que todo vaya como uno quiere. A la duda no se le puede mentir porque siempre, la duda pondrá un ojo muy grande al error. Desde las firmes creencias se cuelan mentiras, trágalas muy fuertes que uno consiente para que el sistema en que se cree no se derrumbe.
La duda es vulnerable, la creencia firme impone en los demás creencias firmes pero yo prefiero la duda, con ella se crece y se sabe qué es la vida y qué es la mentira.
Ante la duda, cree en ti mismo.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Acabo de escribir unas poesías. Las poesías que yo escribo no son de corazones, amores y la luz de la luna.
Mis poesías son del día a día, de lo que siento cuando me levanto, cuando ando por el mundo vil y cuando me acuesto.
No sé todavía si la vida merece ser contada pero yo la cuento.
Una poesía mía puede empezar así:

Ya las horas avanzan enormes y lúcidas por los ladrillos cansados de la ciudad.

Y luego puede continuar alegremente o tristemente. Ya se ve que mi poesía no vale un pimiento. Solo vale lo que me distrae escribirla.

Luego, también escribo novelas. Una novela mía puede empezar así:
La ciudad escondía en su seno algo muy preciado para Matías Pérez.
Y luego continuar y continuar hasta que se resuelva el conflicto.
Pero tampoco son buenas. Sirven solo para pasar el rato, como las poesías. Se lo dejo leer a una amiga y dice que está bien, que no se ha aburrido. Con eso vale.
Y todo lo que escribo es para hacerme una idea de lo aburrido que es el mundo, real o imaginado y ya está. Ya he escrito mi trocito de blog.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ayer estuve con el "tú decides" a ver el circo. El "tú decides" es un grupo de amigos con un elemento común: somos enfermos mentales. Yo dejé el grupo pues tuve una crisis sentimental unida a otra llamémosla personal. Pero he vuelto con ellos. Yo no estoy para desperdiciar amigos ni criticar a los que tengo. En esta vida hay que sumar y no restar porque si no, te quedas solo.
Hablé con una amiga de educación. La educación de hoy en día está obsoleta. No responde a la realidad social que vivimos.
La educación girará un giro copernicano estos próximos años para adaptarse a los tiempos modernos.
Las inteligencias matemáticas y lingüísticas darán paso a otras inteligencias que cultivar en los alumnos. Quizá la memoria ya no estará llena de datos si no que habrá otra manera de extraer el potencial de los alumnos.
No sé cómo será la educación futura pero seguro que España se apuntará tarde a esa educación por la miopía de unos políticos torpes. Eso siempre es así en España.
A los españoles, en general, los libros se nos caen de las manos.
En fin. Voy a contar la jornada de ayer en resumidas líneas. El relaciones públicas del circo había estudiado con la mujer del que lleva el "tú decides". De su mano, vimos los animales y luego entramos al espectáculo. Fue curioso pero el número de los payasos fue un tanto pobre. Yo ansiaba ver payasos haciendo reír y solo salieron dos. Pero el espectáculo fue muy vistoso y llamativo. Nos lo pasamos muy bien. El circo aun mantiene su esplendor.

Tu amigo puede ser tonto, pero es tu amigo.



sábado, 29 de octubre de 2016

Las aguas turbulentas del río llevaban en su seno todo tipo de vegetación, rocas y demás restos del aluvión que nació en la sierra. Cuando llegó el río al valle, todo ese tipo de elementos vegetales y minerales se fueron al fondo y los peces empezaron a olisquear un nuevo ambiente fluvial cercano al barro y a las piedras que había antes en el lecho.

Cuando sucede un episodio donde la mente se remueve con ideas, con sentimientos o con heridas nuevas, es como una lluvia torrencial que cae al río, revolviendo todo el caudal inicial y creando uno nuevo que no se sabe qué curso seguirá o cómo se llenarán las entrañas de ese bloque acuoso, si de un burro despanzurrado muerto o de alguna gallina ahogada o una roca tremenda que cae de la orilla, desprendida por el agua.

Así yo, que estos días se me ha arremolinado en la cabeza un montón de ideas, sentimientos hacia los demás, locuras, nerviosismos y sin comerlo ni olerlo, ya tenía el insomnio encima, las ideas que se me introducían en la mente sin yo quererlo, las obsesiones, las historias inventadas en los recovecos de mi cerebro sin poder yo impedirlo. En fin, una pequeña psicosis.
Y luego me he recuperado y por fin he podido pensar con claridad, gracias a Dios.

jueves, 27 de octubre de 2016

Llevo unos días nervioso, con pensamientos intrusivos y nerviosismo en general. Se me ha juzgado, insultado y criticado y eso me ha creado confusión y alteración mental. Yo tenía conversaciones violentas con gente de mi alrededor que ha cuestionado mi forma de vida.

Si pierdes dinero, pierdes algo; si pierdes la salud, pierdes algo también; si pierdes tu paz, lo pierdes todo.

He perdido la paz por unos días por ataques que he recibido contra mi persona. No son ataques que me hagan tambalear y caer al suelo pero han sido ataques que me han hecho sufrir. El insulto no sale gratis. El que insulta pierde mucho del insultado.

Hay gente que no tiene consideración por los demás y eso se acaba pagando porque los demás lo miran raro, como diciendo: "este se cree que puede estar por encima de los demás e insultar y dar voces a los demás pero no sabe que será despreciado y odiado por su comportamiento"
El que humilla e insulta no se da casi cuenta de que lo hace pues lo hace porque es su manera de ser. Pues su manera de ser pasará a ser algo asqueroso que hay que evitar. Se impone el silencio por parte del agredido.
Si te insultan, pon tierra de por medio por medio de cualquier medio.

domingo, 23 de octubre de 2016

Pongamos que hablo de un país.
La gente arrastra las heridas,
los políticos son tercos como mulas,
pongamos que hablo de un país.
Los problemas se agravan, nadie cede,
y los partidos roban por igual,
pongamos que hablo de un país.
Al poder se accede con mentiras,
y la ley se pisotea sin piedad,
pongamos que hablo de un país.
Dos Españas siguen dando tumbos,
y nadie comprende a nadie,
pongamos que hablo de un país.
el ciudadano sufre la política
y la política no nos sirve bien,
pongamos que hablo de un país.
Cuando me muera yo, cuando me muera,
acabaré harto de rojos y de fachas,
descansaré por fin de tanta estupidez.
Por fin llueve con cierta abundancia y por una extensión grande del territorio. Llueve sobre los pardos tejados, orvalla sobre la tierra, it's raining over the heads of citizens and the grass of the fields.
Me he leído tres novelas: "La bofetada" de Christos Tsolkas, un griego afincado en Melbourne. Está bien. Tiene 560 páginas. Cuenta la historia de toda una familia larga de griegos y australianos. El final es precioso. Me he leído también "Erase una vez el fin" de Pablo Rivero, escritor de Gijón. Solo tiene 200 páginas pero es vomitiva. En qué cabeza cabe tanta mierda personal de un protagonista deprimente. La tercera que me he leído es "Lucky Jim", traducida como "La suerte de Jim" de Kingsley Amis. Es buenísima. He disfrutado mucho con las desventuras de Jim en una universidad y he flipado con las protagonistas femeninas. Un estilo genial y una historia inteligente y convincente hasta el final.

He echado de menos algún chaparrón en verano, cuando hacía tanto calor. Ahora llueve durante tres días y las calles quedan desiertas, como disueltas de gente por el agua.
Mi novela de ahora es "La reina del sur" de Pérez Reverte. Espero que esté bien y sea una lectura agradable.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Yo, en esto del blog, no sé para quién escribo. Cuando escribo una novela solo escribo para mi hermano y una amiga. Cuando escribo una carta de amor, lo hago por entretenerme y por último, cuando escribo un formulario me entran ganas, mientras lo hago, de limpiarme el culo con él. Se puedo decir que escribo habitualmente y he escrito como un poseso a lo largo de mi vida exámenes, cartas, pequeñas historias inconclusas, ejercicios de todos los tipos, exámenes (pero ya para mis alumnos), redacciones, ensayos largos y cortos; largos para pasar el tiempo y cortos para matar el rato.

No quiero aburrir. Escribir es una terapia contrastada con enfermos del alma. Si tienes una preocupación, escríbela. Luego, léela. Luego, hazte cargo de que la puedes superar. Luego, encontrarás una solución ya que tu pensamiento se ha hecho letra razonada.
No falla.
Yo ya llevo tanto escrito que invento historias con palabras. Que juzguen mis lectores si son buenas y no yo.

En fin: lo escrito, escrito está y pusieron inri encima de Cristo.
He mirado en google dos palabras que para mí contienen una controversia personal, vamos que me llega al corazón. Las dos tienen acepciones que no me gustan. Libreta, aquí, en Majadahonda, quiere decir lo que yo he llamado siempre HOGAZA y pistola quiere decir también aquí, en este pueblo soso y aburrido donde ver a tres personas juntas es un acontecimiento social inaudito, quiere decir, ni más ni menos que barra de pan. Llamar a dos alimentos de esa manera es más que irritante pues libreta viene de libro y todo el mundo sabe lo que es una libreta de papel o bancaria pero yo no he visto nunca una libreta de pan.

Pistola. ¿Por qué llamar pistola a una barra de pan? ¿Tiene algún parecido una barra de pan con una pistola que haga que haya una traslación de significado por semejanza? Yo no veo la semejanza y llamar pistola a algo de comer como es una barra de pan lo veo un dislate horrendo, inexplicable y estúpido.

No sé quienes habrán sido los graciosos ue han dado esos nombres a trozos de vida que nos alimentan todos los días: libreta y pistola. Al primero que puso ese nombre a lo que todo el mundo en Castilla conoce como hogaza y barra deberían haberle puesto un monumento a la insensatez por el deseo de confundir a la gente. Y confundir a la gente tiene delito.

Por otro lado me he enterado de que Éibar es el mayor fabricante de pistolas de España y puede que de Europa. De las de bala.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Ha llegado el día del Pilar y ha llegado la lluvia tan querida. Para mí, es mejor la lluvia que, con su sencillez de agua que cae, va a mojar campos y ciudades.
La vida, quizás, es como una precipitación. Caemos al mundo y luego el sol nos seca y nos evaporamos.
Pero mientras, nos es dado fructificar en algo útil. Unas personas son pacifistas y luchan por la paz. Otras, son enseñantes y luchan por la educación. Otras, las que más abundan, luchan por la paz en el seno de la familia, educan, limpian, dignifican un hogar.
Todas las amas de casa llevan tras de sí una estela de labor bien hecha.
Y las mujeres de hoy también trabajan. Los maridos de hoy deberían saber y pringarse en barrer, cocinar, educar a los hijos, dignificar un hogar.
No es tarea fácil llevar una casa, exige grandes esfuerzos y sacrificios. Que sea de los dos la tarea, no solo de la mujer.

Yo sigo con mis novelas mientras cocino, limpio y doy a los rincones de la casa el  escobazo necesario.

Ojalá mis escritos tuvieran lectores algún día. No sé si sería feliz pero se habría cerrado un círculo.

jueves, 6 de octubre de 2016


La vida sigue igual, cantaba Julio Iglesias para la gran masa que le escuchaba. Nos quería convencer o hacernos dar cuenta de algo que ya se sabía desde Adán y Eva.

Mi hermano tarda en regresar del médico y así, no podré fumar el ansiado cigarrillo. Los domingos vengo ensayando un intento de dejar de fumar que no termina de dar su fruto: volverme un exfumador que no teme al cáncer ni a la asfixia ni a que me corten un pie.
Pero no triunfo demasiado en esos intentos dominicales y sigo fumando quizás porque aunque yo no compre tabaco, mi hermano también fuma y tengo sus cigarrillos a mi disposición justo cuando me concienzo de dejarlo. Todo es una excusa barata así que dejo el tema.
Estoy escribiendo unas historias pero no sé continuarlas. Son historias coñazos que andan en mi mente dando vueltas: cómo seguiré, qué escribiré, qué haré con tal personaje etc. Pero cuando me pongo delante del folio con la historia empezada, no sé cómo hacer para que se esa historia no se quede en un mero boceto que podría haber escrito cualquiera.

Me aburro. Siempre me aburro. Las horas se me hacen largas pero ante la idea de hacerme voluntario de no sé qué ong, prefiero seguir aburriéndome.

lunes, 12 de septiembre de 2016

No encuentro la manera de sentarme para escribir una historia. La última que escribí trataba de una pareja que compraba un bar. No sé hasta qué punto esta última historia es buena pero se la he dado a leer a una amiga para que me diga lo que piensa de ella.

Yo, en el verano, pensé en escribir sobre uno de mi pueblo que se ha juntado con una boliviana. Lo ficcionaría de tal manera que se vería el carácter castellano agreste de los de mi pueblo y la dulzura de la chica sudamericana pero no creo que todo sea blanco y negro.

Y con esa gaita pensé que el de mi pueblo sería el narrador ficticio de la historia y empezaría con una infancia triste y pobre en el pueblo en los años cincuenta y cómo emigró ese hombre a Madrid y se hizo mecánico, etc.

La relación entre él y la sudamericana vendría mediatizado por el qué dirán. La gente del pueblo le daba consejos no pedidos y le desconcentraban y le ponían nervioso.

Pero triunfaría el amor entre ellos y vivirían felices sus días en el pueblo y terminarían siendo aceptados por el mismo.

Bueno, mañana martes el día serámuy revuelto, con la ansiada lluvia que viene por fin.
Ojalá llueva mucho este otoño para quedarme en casa escribiendo y así.


He cogido de la biblioteca el libro "Los consejos de la paloma" que es de un autor que ha vivido en un barrio pobre y conflictivo, como el protagonista del libro en cuyo barrio matan a un niño para robarle pollo frito.

El protagonista del libro se pone a investigar ese asesinato. Mientras investiga nos vamos dando cuenta del mundo que le rodea y lo cuenta de modo humorístico. Es un libro fácil de leer pero yo no encuentro tiempo o ganas de leerlo. Yo también quiero escribir un libro con ese estilo tan facilón a la hora de leerlo. Podría contar mi caso en ese estilo de frases cortas y reflexiones de humor y eso. Pero a lo mejor mi vida no es nada interesante y también me tengo que inventar un asesinato y yo soy el detective aficionado y todo eso y me descojono de la risa al pensar que yo estoy investigando el asesinato de un jubilado por ejemplo.

Hoy he comido de dieta y el jueves, si Dios quiere, comeré paella de marisco. Pero el miércoles es fiesta así que el marisco y la sepia la tenga que comprar el jueves por la mañana y me tiraré toda la mañana en la pescadería y haciendo la comida y no me gusta la idea. En fin, el que algo quiere, etc.

Me gustaría estar en un sitio como Toledo y caminar sin saber adónde y luego ir a dormir al hotel después de cenar bien (una perdiz) pero estoy en una ciudad llamada Majadahonda y no hay calles estrechas por las que perderse.

Me parece que este blog ya solo lo leen cuatro gatos pero seguiré escribiendo porque me gusta escribir. También me gustaría estar en Aranjuez y cenarme un faisán antes de irme a acostar a un fastuoso hotel o aunque no fuera tan fastuoso.
Tengo ganas de lejanía, eso es todo. Sin embargo, tengo que ir a la compra dentro de un rato, a comprar para la semana.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Estoy esperando a que pase el calor de este septiembre atípico y me ponga a escribir alguna novela que ya está en mi cabeza rondándome.
Mientras, escribo estas pequeñas reflexiones ejercitándome en el teclado de este nuevo ordenador que me he comprado.
El  pueblo ha sido una experiencia muy relajante, con horas y horas de no hacer nada o de leer novelas o de estar, simplemente, charlando con los vecinos de allí. El caso es que cuando llegué a Majadahonda, me sentí solo, sin tanta gente con la que charlar espontáneamente como lo hacía en mi pueblo. Aquí los conocimientos se reducen enormemente entre la gente. Solo me limito al saludo y poco más.
Celebré con los nacidos el mismo día que yo (mis quintos) un día de alegría y risas y bailes y canciones a la gaita y al tamboril. Estuvo bien pues así pude hablar y compartir sensaciones con gente que tiene más o menos mis mismos problemas, mis mismos sentimientos sobre la vida y mi mismo buen humor o mal humor.
Pasamos el día bailando jotas por los bares, degustando una paella y contando chistes en el caño nuevo, lugar donde tenían escenario mis correrías infantiles.
Y ahora, este maldito calor que pondrá la sequía española aún más seca y esquiva a la vida y a la humedad de la lluvia.
Ojalá vengan pronto las lluvias
Un mes lloviendo sin parar cuánto lo agradecería yo.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Ya hemos estado en el pueblo de vacaciones en régimen de calor con mi hermana haciendo todas las funciones propias que exige la cocina. He pasado buenos ratos leyendo una novela sobre un adolescente que tiene relaciones sexuales, claro, con una mujer muy atractiva pero con la autoestima muy baja. En esa novela todos querían ser novelistas: el marido de la mujer que se tira al adolescente; el adolescente mismo, que siempre escribe novelas en las que un adolescente tiene tratos con una mujer madura; la hija de la mujer madura que se tira al adolescente y un largo etcétera de personajes secundarios que también aspiran al favor de las Musas.

A mí me ha dado que pensar el hecho de que una novela trate de novelistas pero lo he dado por bueno y he dejado la novela en la página 200 porque ya era un rollo continuar.

Al llegar a Majadahonda, he cogido de la biblioteca un libro que se llama "Wanderlust" de una escritora llamada Rebeca Solnit. Prácticamente, me la he leído entera pero no me ha gustado que  el subtítulo de la obra confunda al lector al afirmar que ese libro es "una historia del caminar". Es más bien una historia de escritores que caminaron y dijeron cosas sobre el caminar.

Paco me dijo que leyera libros de psicología, como hizo él cuando cursó Magisterio y me he comprado dos en el VIPS. A ver qué tal.

Sigo con mis caminatas a Las Rozas todos los día y me va bien. Espero mejorar en algo, que no en todo pues es muy difícil

El curso empieza y todo se pone en marcha. La somnolencia del verano acaba ya. La dura competición por la vida vuelve tras las vacaciones.

martes, 12 de julio de 2016

Bueno, pues parece que estamos a 11 de Julio. A pesar del vergonzoso San Fermín que estamos teniendo y a pesar del calor que lo estira todo como la goma, vamos matando este mes maldito. Ya lo decían los viejos: diez meses de invierno y dos de infierno.
Este primer infierno mensual lo vamos pasando lo mejor posible, buscando la sombra siempre y refrescándonos convenientemente. Lamento al que se haya ido de vacaciones porque el mes está mediado y lamento al que tiene que trabajar a cielo raso porque toda la maldición de Ra y su bochorno maldito caerá sobre él.
Yo paso las horas de más calor en casa intentando escribir y participar en concursos que piden unos requisitos a cada cual más estúpido pero a lo mejor se equivocan y me dan un premio.
En fin, pasaremos como pasaron los franquistas por Madrid a pesar del cartel. Todo pasa. Lo bueno como lo malo y por poner un cartel encima de la Puerta de Alcalá no dejará de pasar. Lo bueno es ser realista, estoico y vencer toda maldad y matarla en el espíritu de cada uno pues la historia de los males no hay quién la pare.

jueves, 7 de julio de 2016

En estos días de julio me ha atrapado el tedio y con el tedio, una angustia por todos los días iguales que vivo. He recurrido a una única pastilla que parece que me ha relajado la sensación de atonía y tristeza que me embargaba nada más levantarme de la cama sin un objetivo fijo. Pero lo que he hecho, además de recurrir a la farmacopea es obligarme a mí mismo a escribir aunque fuera malo lo que escribiera. Y así he salido un poco del hoyo.
La monotonía es mortal para todo el mundo. A mí me ayuda la lectura y la escritura que me aleja un poco de mí mismo, de mi alrededor que nunca cambia.
Ir a Madrid y dar un paseo y ver gente cómo va también me ayuda porque relativizo mi estado y cómo he llegado a él y no pienso en mi situación y pienso en la de otros pero con este calor, ¿quién quiere ir a Madrid?
El caso es que escribiendo vierto mis males y mis preocupaciones sobre algún personaje y me libero de mis manías y de mis ataduras como persona que anda en círculo, un círculo pobre y triste que no va más allá de un barrio de la ciudad. A lo mejor me voy de vacaciones pero en compañía pues yo solo no me atrevo. Quizás vayamos mi hermano y yo a Galicia, al fresco de las rías.

sábado, 2 de julio de 2016

El tremendo sol de julio ya invade la casa muy temprano. El verano va avanzando con su laxitud propia de los días de vacaciones. La gente pasa indolente por la calle. Todo parece de chicle: los días, la moral, el concepto de nuestro propio ser. Yo trato de escribir algo que merezca la pena. Recuerdo calles de Toledo que ahora estarán ardientes como fogatas. Pienso en un personaje que suda y que busca algo imposible, una quimera. Pienso en un refresco en una terraza de Madrid. Pienso en todas esas vidas que se cruzan a diario. Pienso en "La colmena" de Camilo José Cela. La vida no me concede el don de la narración ebria de gramática aguda pero yo insisto a ver si escribo unas líneas que llamen la atención del lector ávido de cosas literarias novedosas. Sufro el spleen de los aristócratas ingleses del siglo XIX. Me angustio  porque no tengo lo que deseo. Decía Shopenhauer que la vida del ser humano oscila entre el sufrimiento y el aburrimiento. Shopenhauer era un papanatas. Yo solo deseo decir cosas bien dichas, resonantes e interesantes, dentro de la ficción pero no me sale, no me sale.

jueves, 30 de junio de 2016

He puesto en google frases con la palabra aburrimiento y tedio y dicen las páginas que he consultado que el aburrimiento es un momento en el que estás con tu interior. Si estos momentos se repitieran morbosamente, quiere decir que estas deprimido y debe verte un especialista.
Yo me aburro estos días de calor porque vivo como un beduino metido en mi casa varias horas después de comer por culpa del calor ya que fuera, en la calle, prácticamente no se puede estar sin sufrir una insolación. Y las horas pasan lentamente porque soy incapaz de dormirme la siesta. Así que debo pasar esas horas como sean: leer, ordenador, escribir. Todo menos ver la tele. En la tele siempre están esos que medran con la política a costa de unos votos estúpidos que cuentan y recuentan unos periodistas absurdos.
Pero el aburrimiento, según algunos psicólogos, es bueno porque activa en nosotros una creatividad que nos hace hacer cosas por miedo a pasar las horas mirando al techo sin hacer nada de provecho.
Y por fin llega julio y el calor se acentuará. ¿Y el aburrimiento?

jueves, 23 de junio de 2016

He estado mirando webs de "chico busca chica" sin mucho éxito. De todos modos, seguiré intentando a ver si domino esa marabunta de mensajes, fotos y deseos que hay allí.
Hoy me he levantado desganado y torpe de mente pero me he ido alzando con un ánimo bueno para hacer unas patatas con bacalao que me han sentado muy bien. La vida es un esfuerzo muchas veces contra nosotros mismos que estamos renuentes ante ella. Otras veces todo parece que va sobre raíles como un tren pero son las menos. Siempre hay alguna piedra con la que tropezar cuando se levanta el día. Mañana iremos a comer unas mollejas de cordero a un restaurante y así no tendré que cocinar. Es un antojo de mi hermano. Luego me tumbaré a echar la siesta y luego volveré a ir a Las Rozas andando, como hemos hecho hoy. Ahora vamos a ir a telúricos a sentarnos en un banco a ver pasar gente y a reflexionar sobre la vida, esa reflexión crepuscular que tan bien me sienta, porque según muere el día, crecen los pensamientos en mi cabeza, llenando de actividad mi mente.

miércoles, 22 de junio de 2016

Viendo una serie de risa, se trataba de un personaje que no sabía llevar su relación con una chica porque esta avanzaba demasiado deprisa. Yo me vi reflejado en esa caricatura y me puse  a pensar en mi estado solitario. Y me dieron los siete males. Llegué a cuestionarme como persona que está en este mundo y no sabe muy bien hacia dónde da sus pasos. Pero luego se me quitó pero me ha quedado un resabio en el hemisferio derecho del cerebro que me dice que yo no voy a ninguna parte. Se juntó esto con que vi a un señor entendido en cosas de editoriales y me dijo que publicar hoy en día para un tipo como yo es imposible.
Si no se leen mis obras, si no encuentro pareja, si no soy ni medio hombre a medio realizar, entonces, ¿qué pinto yo en este mundo traidor?, ¿qué soy yo? En fin, mejor no darle vueltas y luchar por la supervivencia pues los habrá peores que yo, en una situación peor o en una tesitura mental existencial mucho peor. Yo lucharé por encontrar lo que me falta y si no lo encuentro, habré luchado por ello. Y mientras, seguiré escribiendo aunque sea para matar cuatro ratos.

martes, 21 de junio de 2016

En El Mundo, los lunes, hay un periodista que escribe sobre filosofía. Se llama Cuartango. Su foto nos mira con una cara de tristeza grande y unas barbas pobladas. Dice Cuartango que a este mundo no venimos a desear. Venimos a vivir el día a día. Carpe diem, decían los romanos: estruja tu presente, que es lo único que tienes. El pasado no lo puedes cambiar y el futuro es incierto. Hoy martes, yo me he levantado deprimido así que he barrido la casa, he fregado los cacharros y me he ido a la compra, para olvidar que estaba deprimido. El deseo causa ansiedad. A mí la ansiedad me la creaba un aula llena de alumnos mirándome a ver qué iba a decir. La ansiedad no deja dormir a los que quieren más y tampoco a los que temen perder lo que tienen. Yo perdí mi puesto de profesor por culpa de la ansiedad. Ahora no tengo ansiedad pero me despierto por las mañanas sin ganas de hacer cosas. Lo que yo escribo no lo leerá nadie, lo escribo como mero entretenimiento. Lo que yo hago muere en mí. Yo ya me cansé de desear. Los que tengan el poder y deseen más poder, tienen una responsabilidad muy grande pues mucha gente dependerá de ese poder. Hijos de puta los hay a todos los niveles y mentirosos también. Pasemos la vida deseando vivir y no deseando cosas. Los poderosos son peligrosos la mayor parte del tiempo.

lunes, 13 de junio de 2016

Todavía no ha llegado el solsticio de verano pero ya lo estamos sufriendo bien. Con temperaturas de treinta y tantos grados. ¿Ha muerto una parte de la primavera? Sí, igual que ha engordado el verano cuando empieza ya en mayo. Ya es viejo referirse al cambio climático. En el tratado de París se ha elegido apocalipsis o intervención del ser humano en el clima para que cambie a mejor.
Los seres humanos hemos de sufrir bastantes catástrofes porque no somos lógicos en nuestro actuar. Una parte muy importante de nuestro comportamiento es irracional. La educación parece pensada para que esa parte irracional de los padres no pase a los hijos pero inevitablemente, pasa. Las modas, los grandes movimientos de masas que ya hubo en siglo XX, continúan, trayendo problemas al mundo que vemos y tocamos todos los días.
El hombre piensa y después repiensa lo que ha hecho tras haber pensado: siempre hay una pincelada de destrucción en nuestros actos y pensamientos. Queremos matar al padre, al enemigo político y al sexo contrario. Toda la libertad que puede proporcionarnos el ser humano se destruye rápidamente por mecanismos absurdos que el mismo ser humano crea. Todo lo creado se ha destruido, así funciona el ser humano.

Después de tanta expectación, un espectáculo soporífero precisamente a la hora de la siesta. Hubiera preferido haber dormido un poco. Por lo demás, hoy he dormido mal, en un duermevela asqueroso, hace un calor de mil demonios y el mercurio no perdona, creo que mañana más y mejor. Me siento un poco ansioso, desorientado, tenso pero con la calma de la tarde creo que pasará.
Macondo es un lugar donde pasan cosas muy raras, pasa el realismo mágico de Úrsula Iguarán y de Aureliano Buendía que murió de frente al pelotón de fusilamiento mientras recordaba cómo su padre le enseñó el hielo. Yo he acabado harto de todas esas historias por muy bien que están contadas. Prefiero la actualidad de un yonqui o la pobre vulnerabilidad de un enamorado que esnifa coca para olvidar a su amor.
Bueno, yo ni esnifo coca ni vuelo en turquish airlines ni creo que pase de arriesgar más que al cruzar un paso de cebra mi vida estúpida y aburrida. Si hay algo que hacer es escribir para pasar el rato mientras me fumo unos cigarrillos así que voy a escribir y luego me largo andando a Las Rozas, cuando el sol empiece a morir.

sábado, 11 de junio de 2016

Pongo la radio y me entero de lo del "Brexit". Europa parece haberse vuelto loca. Ayer hablé con Paco de política. Me sigue pareciendo inverosímil que un grupo como Podemos acapare tantos votos sabiendo lo que es el que los vota. Está claro que no quieren alianzas, quieren el poder directo, otra cosa es que lo consigan. A lo mejor, a las terceras elecciones. A podemos el programa no les importa, quieren el poder; luego, harán lo que les dé la gana, como hacen los dictadores como Chaves.
Ayer me eché a la cara,  prestado de la biblioteca, "Todos los cuentos" del insigne Gabriel García Márquez. A lo mejor es que yo no entiendo pero vaya bodrio de cuentos. Ni lo que me echo a los ojos es atractivo. Nada más que muertos o referencias a la muerte. Me he saltado párrafos enteros de la mierda que es leer esos cuentos asquerosos. Cómo se puede publicar semejante mierda. Insisto, a lo mejor es que no entiendo. Gabrielito se tiraba un pedo y olía bien, me da la sensación. Yo no he visto tanta mierda literaria en mi vida. Voy por la página 70 pero no sé si mejorarán estos malditos cuentos. Vamos, que si este señor lograba publicar esos cuentos es que ya publicaba cualquier ocurrencia suya. Y es que ya reniego de Macondo y esa sarta de cosas absurdas que pasaban en ese pueblo.

martes, 7 de junio de 2016

Ayer lunes pasé un día muy apacible que concluyó tumbado en la cama reflexionando a mis anchas. Y reflexionaba yo que esta vida que llevo, que parece muy ordinaria, puede mejorar precisamente si no pienso que es ordinaria y me dedico a vivir aquello que me es dado vivir. Yo no debo ser lo que no soy ni desear estar en otros sitios sino pasar el rato como pueda y aprovechar momentos para expresar mi pequeño o gran espíritu creador. La escritura es una especie de terapia que va sacando de mí pequeñas o grandes frustraciones, manías o traumas que yo tenga metidos en el alma.
Los escritores (estoy convencido) escriben muchas veces para despejar la mente o espantar algunos fantasmas que les están estorbando de modo peculiar y una vez la novela escrita, se sienten mejor.
Esta tarde dará paso a otro capítulo de mi novela en que los protagonistas se verán envueltos en temas míos, temas que me rondan la cabeza y no me dejan tranquilo. Así que eso haré. Y cuando haya concluido el capítulo me sentiré mejor, qué duda cabe.

lunes, 6 de junio de 2016

Me sudan las palmas de las manos (señal de angustia o ansiedad) pero estoy tranquilo. Llevo la vida que llevo pero no la pienso, no me lamento. En un libro que me estoy leyendo que se llama "El pasado" de un argentino que se llama Alan Pauls se analiza la vida y obra de un pintor o artista llamado Riltse que siguió un arte llamado Sick Art o arte de la enfermedad. Ya me lo estoy acabando. La vida de ese Riltse es de pena porque se tenía que someter a operaciones médicas para expresar su arte. Vivió una vida de mendigo aun cuando era famoso y sus obras eran muy cotizadas. La historia real del libro se demora por contar la historia de este artista. Por lo demás, parece que he adoptado, por mero contacto, la visión de la vida de Paco, que no se inmuta ante la vida que llevamos, tan monótona. Parece que yo también la he aceptado y ya no quiero ser lo que no soy ni estar donde no estoy. Me lo monto con lo que tengo y, como filosefeábamos mi hermano y yo el otro día, no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. A ver si esta tarde me da por escribir un poco de mi tercera novela para ir encarrilándola. Marco Aurelio dio unos consejos estupendos para vivir la vida. Deberíamos adoptar esos consejos de Marco Aurelio para ser más felices.
Este lunes tenía el plan de escribir y continuar ciertas historias que empecé hace tiempo. Para ello me tenía que despertar a las diez. Escribiría lo que saliera, escribiría casi sin ganas a ver por dónde la historia me llevaría pero no me he levantado a las diez sino a las once y media por culpa de una tos que no me ha dejado dormir bien durante la noche. He de vigilar el tabaco. Solo he fumado tres cigarrillos hasta la una. Mis historias surgieron un buen día en que me puse a escribir sin saber muy bien qué hacía y todas son de escritores fracasados o que encuentran difícil el hecho de escribir.
También he escrito sobre el pueblo, sobre mi pueblo, en un tono de decadencia suscitado por el paso de los años y cómo ya no están muchas personas que me hacían la vida muy amena en el pueblo. El paso de los años es un tema recurrente en la literatura (cualquier tiempo pasado fue mejor). Bueno, ahora debo ir al supermercado para comprar de comer. No compraré tabaco como medida preventiva. Ojalá dejara de fumar de algún modo. O fumara menos. A ver si mañana martes logro levantarme a las diez y continúo esas historias que solo están trazadas levemente.

sábado, 4 de junio de 2016

He estado viendo en El Mundo la historia de la novela titulada Aventuras del soldado Svejk de un escritor checoslovaco que hizo un poco de todo y se convirtió en dirigente de la revolución rusa y se casó con una rusa. Lo más importante que hizo fue escribir esa novela que le dio fama internacional pero murió a los 39 años por lo borrachín que era. Yo por lo menos no bebo y ya he durado más que ese tipo, claro que lo que yo escribo no es admirado internacionalmente.
El caso es que yo escribo a modo de terapia y para estar ocupado en algo, no me importa mucho la calidad de mi obra aunque de otro modo, si me importa pensando en sus posibles lectores, que no los tengo por ahora. Bueno, mis novelas las lee Carmina, una amiga que tengo y me da un veredicto, siempre benévolo. Mi hermano suele ser un tanto intransigente con lo que yo escribo y no le suelen gustar, siempre les pone pegas a mis novelas. El caso es estar entretenido y volcar en las novelas mis preocupaciones y fobias y manías para que no se queden dentro. Punto.

viernes, 3 de junio de 2016

Aunque parece que mi tercera novela ya nació agotada, aún soy capaz de añadir un folio diario a la historia. Me cuesta mucho pero iré pensando qué hacer con unos personajes que viven en un ámbito muy reducido y parecen cansar ya antes de nacer. El diálogo es una forma de hacer verdecer una historia, con diálogo se puede crear un mundo nuevo entre dos personas y también entre dos personajes.
La vida también parece una novela a la que vamos añadiendo (o nos van añadiendo) folios nuevos que nos envejecen y nos hacen más sabios.
Mi  pasión por contar historias (aunque sean malas o muy particulares mías) me alejan del tedio vital y me obligan a escribir todos los días para que la historia siga.
Ahora me he quedado un poco más solo, después de decir adiós a un pasado que ya cansaba porque daba problemas pero las historias están ahí esperando a que las cuente. También hay lecturas apasionantes en la biblioteca para leer y pasarlo bien. Y luego están los amigos y familiares para charlar y pasarlo bien. Y luego está la playa para hollarla con el pie desnudo.

jueves, 2 de junio de 2016

Las cosas están así. Podría ser de otra manera pero las cosas están así por culpa de otros que no han sabido mantener una postura digna y han insultado y han despreciado hasta el hartazgo. Es que no se puede decir que se quiere mucho a una persona y luego faltarle el respeto de esa manera. Así que estoy solo mejor que mal acompañado. Pero me encuentro bien si no fuera por esta maldita sensación de haber olvidado, por la falta de práctica, todo lo que aprendí y obsesionarme con que me quitan la pensión y he de buscarme la vida. Desde luego, cuando se cobra una pensión, no depende uno de sí mismo, de su trabajo, si no de los que te han dado esa pensión y como está la política y la economía fluctuante e indecisa no sabe uno a qué atenerse. A lo mejor son temores fundados los míos. En fin, yo estoy más o menos tranquilo, viendo pasar el tiempo y aprovechando un poco de él con las ocupaciones que me es dado emplearlo. En fin, la mañana ya ha llegado y me espera un día por delante para hacer lo que quiera prácticamente menos montar en globo. Leeré la novela de quinientas páginas que me está gustando y escribiré lo que me salga de ahí. En la calle Princesa todo es un ir y venir, lo veo casi desde aquí.

miércoles, 1 de junio de 2016

Acostumbrado al sobresalto (o es que a lo mejor es el sobresalto la manera que tiene de manifestarse la vida) ahora vivo una etapa de mucha tranquilidad. Lo peor es que no escribo y ya me está preocupando esta pereza por escribir que siento.
Sintiendo este sosiego a la vez me preocupo por determinar cuánto durará. Es extraño el sosiego en mi vida. Siempre hay alguien dispuesto a alterarme, a sacarme de quicio, a ponerme nervioso o de mal humor.
El caso es que me levanto por la mañana y ya no hay en el día elementos que me hagan atosigarme, pensar mal, disgustarme por algo que no he creado yo sino que son otros que vienen con gaitas, con tonterías, con insultos, con mentiras a llenar de turbiedad el charco claro de mi vida.
Pero no escribo y no me gusta esta inacción literaria que no crea nada, ni una línea desde hace dos semanas. No sé qué pensar. Todo ha quedado en el aire, mis escritos. Sin embargo estoy muy tranquilo, muy tranquilo.

martes, 31 de mayo de 2016

Me encuentro bastante bien, la verdad y quizás se deba a todo lo que he renunciado. Mi mente descansa porque está ella sola, sin más compañía que mi hermano Paco, con quien me llevo bien.
A veces, las tiranías de la vida consisten en compañías que no son las adecuadas, que no nos producen más que pensamientos negativos hacia ellas y hacia todo lo demás.
Yo he aguantado mucho de gente que no me aportaba nada, que no dejaba que yo me expresara en grupo o que alentaba muchas suspicacias por mi parte sobre esa misma gente. He dicho que no a mucha gente por mi bien pues yo no estaba a gusto con ella.
He dicho que no a una asociación en la que yo ya no me sentía bien, en la que los proyectos que se llevaban a cabo me parecían aburridos y absurdos. Luego he dicho que no a un amigo que veía a todas horas pero que no me daba muchas garantías como amigo. Y he dicho que no a mi novia. Y me he quedado con mi hermano. Veo las cosas con más claridad desde que he dicho no a tanta gente nociva.

domingo, 29 de mayo de 2016

Aunque sonría no soy feliz, así dice la canción. En estos días he de ajustarme a un ritmo de vida tranquilo y solitario, sin desear muchas cosas, que siempre es malo, pero sin renunciar a pasarlo lo mejor posible.
La lluvia de mayo cae recta, mayestática, mansa y feliz. Así será mi vida, como la lluvia de mayo, como la línea recta de una carretera que ve pasar viajeros y viajeros por delante de ella pero ella no va a ningún sitio, sino que permanece.
Permanecer, eso es, permanecer y si se puede, saber más cosas, disfrutarlas, como cabe a una persona inteligente que se adapta a lo que hay, que tampoco es tan malo. Yo no río pero tampoco lloro, quizás solo me aburro pero no recluto a nadie en mi aburrimiento.
La vida solo es de ida y hay que ir en ella ligero de equipaje para no estorbar la marcha con estupideces materiales.
La vida es una carretera y el modo en que conduzcas delatará tu inteligencia en ella. Precaución, siempre un poco de precaución.

viernes, 27 de mayo de 2016

Qué bien te va, me dicen, tienes una pensión y no haces nada. Ahí pongo yo la pega, en que no hago nada. Antes tenía un trabajo que era valorado y reconocido si lo hacía bien y yo lo hacía bien, creo. Lo valoraban los alumnos y los compañeros profesores y yo mismo, que me gustaba tal trabajo. Por la enfermedad, no he podido seguir. Ahora me dedico a tener la casa más o menos decente y a cocinar para dos y a escribir novelas, trabajos que no son reconocidos por nadie, solo por mi hermano ( a veces) y por mí (pero yo no cuento mucho en esto del reconocimiento).
Por lo tanto si la gente me nota que no estoy de humor, es por eso, porque me he caído de una situación en la que yo estaba feliz y ahora ya no tanto, la situación es más oscura. Si a esto añadimos que la calidad de mis amistades es mala y que no me muevo demasiado, llevo una vida bastante pasiva y desmotivadora pues de ahí este estado de semiprostración o aburrimiento. Es normal. Yo trato de ajustarme a la nueva vida y de adaptarme pero a veces es difícil y mi humor se resiente. Ya no gasto bromas ni se me ocurren porque mi vida no las motiva. Estoy en un estado de normalidad aburrida y oscura. No madrugo, no tengo ni problemas ni éxitos. Vivo en un coma emocional que no me hace excitarme por nada.

jueves, 26 de mayo de 2016

Hace unos días estuve investigando a mi manera tres cuestiones en internet: el lenguaje, la soledad y el arte. De este último tema, en internet hay un montón de páginas de todos los tipos así que yo reduje la búsqueda a "arte como terapia" y apareció un campo más limitado.
Por lo demás, los días pasan y pasan y los institutos donde yo puse el pie un día siguen ese tráfago inmenso de profesores y alumnos. Los días pasan y pasan y no hay fecha en el horizonte que les ponga meta.
La primavera pronto dará paso al verano y vendrán días lentos y noches cortas donde se aligerará el espíritu o se llenará de cargas, como  todas las noches de verano.
El que tenga una obligación en el futuro, que luche por ella. Yo solo me esfuerzo por escribir mis novelas, hacer la comida y vivir el día a día sin que me caliente el alma el mañana.
Y así, sin cargas por delante que me dificulten ver el porvenir, avanzo como en un barco rectilíneo y aburrido, por un mar calmo y con lecturas que leer y líneas que escribir.

lunes, 23 de mayo de 2016

Hoy, según ha ido avanzando el día me he ido encontrando mejor y cuando el día acabó y llegó la noche, una relajación grande se metió en mi cuerpo como preparándole para el descanso.
Hoy he ido a Madrid a asuntos administrativos con Paco. Se ha roto de esa manera un poco la rutina y el ritmo lento del día. Por Madrid la gente va de otra manera o a mí me parece que va de otra manera: más desenvuelta, más rápida, más burocrática. Como si la ciudad se metiera en las almas de esas gentes urbanitas y les hiciera más volátiles y dispuestas al goce.
Madrid me mola. Siempre me ha gustado ver cosas por Madrid. Todo parece novedoso. Todas las modas relucen en Madrid como nuevas y llenas de esplendor. Me lo he pasado bien en Madrid después de los trámites. Ha estado bien.
Cuando enfilábamos Paco y yo la cuesta de la perdices, dejábamos atrás una tarde feliz en la capital, una noche tranquila de la que disfrutar después.

viernes, 20 de mayo de 2016

Yo empecé la conversación diciendo: "la vida es una mierda". Y esta frase molestó a mi interlocutor. Dice que yo no debería decirla. ¿Por qué? Se puede decir de todo en esta vida si no ofendes. No creo que sea una ofensa decir que la vida es una mierda. Y si lo es y así se siente, pues es una forma de desahogo.
Está haciendo un calor de mil demonios y hace una semana hacía frío. Estamos alcanzando los 30 grados aunque en la tele digan que son 27.
Hace en mayo lo que suele hacer en agosto. No sé que va a ser de nosotros.
Volviendo al tema de la vida que es una mierda. Yo no tengo la culpa de que la vida sea una mierda pero el que diga que su vida es maravillosa, miente como un bellaco. Yo lo expreso y me quedo a gusto mientras otros dicen que eso no debería decirse.
En la vida siempre hay problemas que te la fastidian y eso es igual para todos. Yo lo digo, lo expreso. No creo que la vida deba ser más que una mierda. Además, si se empieza así una conversación, no queda otra que ir alzando los contenidos de la misma o preguntar al que lo dice: ¿por qué? Hay muchas razones para decir que la vida es una mierda. Eso es lo malo.

martes, 10 de mayo de 2016

La gente de la que me rodeo es del montón. Luego, esta gente puede presumir de haber ido a un lado a otro, haber estado en unas cuantas fiestas, haber pasado momentos dichosos o de jolgorio. Pero a las 7 de la mañana, para esta gente suena el despertador (o incluso antes) y el ritmo de la vida (de su vida) les hace fichar en una oficina o en otro sitio peor.
Y es que la vida no da para más porque no todo el mundo puede ser rico ya que el dinero es un bien escaso. Desearlo mucho produce frustración, tenerlo en cantidades suficientes produce satisfacción.
Vivir la vida tal como la viven la gente que me rodea y yo mismo no tiene ningún misterio. A unos, que no han leído un libro en su vida, no les gusta, por lo tanto, la literatura, y se pasan los fines de semana de juerga en juerga. Otros pasamos los días con una tranquilidad absoluta, que es lo que conviene a nuestra enfermedad y leemos para entretenernos y saber un poco más. Eso es todo, amigos.
Si mi vida era muy simple, se va a simplificar más si cabe. Me he aficionado a leer un libro de la biblioteca por semana. Después de comer y echar siesta, escribo. Doy paseos con mi hermano y de vez en cuando, hacemos una excursión a donde podamos, a Aranjuez, a Villalba. En verano espero ir de vacaciones a algún lado.
Está visto que no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Yo podría romperme los cuernos por comer langosta pero sería una ridiculez por mi parte y por parte de la langosta.
Mi afición a escribir me llena bastante. Luchar contra la página en blanco me llena de animación interior y ojalá algo de lo que escribiera se pudiera publicar y lo leyera la gente. No pido más. Ni menos.
Los días se vierten como gotas sutiles de una lluvia mansa. Eso es todo. Pasan los días para el rico y para el pobre, para el feliz y el infeliz, para el potentado y para el fracasado. Solo un montón de días nos preceden la tumba que espera. Es así de simple. Como mi vida, como la de los que no deseamos mucho.
Hoy voy a ver a la psiquiatra. Cuando uno tiene un callo, va al podólogo; cuando uno tiene trastorno bipolar, va al psiquiatra. Eso no quiere decir que yo haga locuras. Yo soy una persona de las más normales que conozco. Bien. la última vez que la vi hablamos del "tú decides", esa asociación a la que yo iba que ayudaba a enfermos mentales. Ya no voy. Yo le expliqué a María, la psiquiatra que el "tú decides" antes era 80% asociación y 20% propaganda. Ahora esa asociación es 20% asociación (porque vamos cuatro gatos y siempre los mismos) y 80% propaganda. Es una manera de explicarlo. Antes, siempre había gente nueva y era divertido pero ahora siempre somos los mismos. Yo me he hartado de la gente que hay en la asociación, de los wasapps, de que siempre se estaba hablando de la enfermedad mental y de que las actividades eran muy pobres. Así que no he ido más por allí. A María, la psiquiatra, le interesa el tema y me pregunta mucho por la asociación. Yo solo sé decirle que me ha cansado pues llevo ya 10 años en ella y creo que está declinando. Ahora me dedico a hacer cosas yo solo y paso de que me organicen el tiempo libre.
No se puede pasar de una temperatura de 28 grados a otra de 14 de máxima sin sufrir algún percance. Yo he cogido un catarro importante. Creo que lo cogí en el pueblo, cuando estuve en el día de 1 de mayo, ahora día de la madre. Fuimos Paco y yo por la sierra a Las Navas, el pueblo de al lado. Nos recorrimos andando un total de unos 13 o 14 kilómetros por un paisaje precioso, todo verde y encharcado de las últimas lluvias. Yo no surfeo ni ando por las montañas pero cuando tengo ocasión, me echo a andar y ando bastante.
La vida por Majadahonda sigue siendo igual de sosa. El caso es pasar el rato, ya lo decíamos.Mi padre ha sufrido una infección al pulmón y tuvo que ir a urgencias. Ya está curado.
Mis padres darán que hacer estos últimos días de su vida pero por ahora se mantienen fuertes e independientes en lo que pueden. No hay que preocuparse y disfrutar el tiempo junto a ellos todo lo que se pueda. Mi madre es una gran conversadora y mi padre un gran contador de historias, es una memoria histórica viva.
En la vida no hay que buscar la felicidad, está ahí, a la vuelta, en la realidad que vemos todos los días. Hay que saberla ver y disfrutarla.

jueves, 28 de abril de 2016

Me ocurre todas las mañanas: ante el miedo de escribir una tontería prefiero no escribir nada y dejarlo para después de comer que ya parece que es la hora de escribir con más eficacia. Pero hoy, sin saber muy bien lo que hacía, me he puesto a escribir una escena de mi pueblo. No me ha salido ni bien ni mal pero he conseguido vencer ese miedo: es como el miedo escénico o algo así. En esos momentos de la mañana yo no tengo muchas ideas en la cabeza y las que tengo me parecen desaboridas como un bocadillo de nada.
Y sin embargo hoy me he lanzado a escribir y he matado un poco el tiempo, siempre se trata de matar el tiempo, sin acierto o con él, pero matarlo en un rincón oscuro y tenebroso de nuestras vidas como puede ser una habitación con ordenador.
Y no vale para nada lo que he escrito pues según ha salido de mi mente ha muerto en la página como si no hubiera querido salir. Ni tiene una conclusión ni, aparentemente, un inicio plausible. Sin embargo, he escrito algo por la mañana, cosa que antes era impensable de lo embotado que estaba yo ante la página en blanco.

martes, 26 de abril de 2016

Tras poner en google "cómo salvarse de la mediocridad" y no conseguir la respuesta adecuada, me dispongo a ser otro rato más un poco más mediocre que ayer. La mediocridad es hacer eso que todos hacen: comer a mediodía, no arriesgar ni un duro o acostarse sin saber nada más que lo imprescindible para estar vivo.
De todas formas, mediocres somos todos los que hemos recibido una educación como la que hay en España, que no fomenta la creatividad sino la copia y la memoria.
He estado a Madrid y he visto un poco de todo. He estado en una biblioteca municipal y he visto muchos libros con muchas teorías que ya no me valen. Las novelas que podría leer yo me están esperando.
Alberto Moravia es un gran escritor, qué duda cabe. Me gustaría tener algún día la mirada de Alberto Moravia sobre las cosas y las gentes pero para eso hay que sentar cátedra en el mundo de las letras y yo no sé si sentaré ni siquiera el culo en ese mundo.

sábado, 16 de abril de 2016

No había tenido yo una experiencia lectora como cuando he estado leyendo "La vida invisible" de Juan Manuel de Prada. Por un lado me gustaba la historia y por otro lado, la veía cargadísima de datos, comparaciones y cosas banales que me aburrían. Así que me he ido saltando párrafos enteros porque si no, a ver quién se leía 530 páginas de una prosa recargadísima de estupideces que impedían el transcurrir de la misma historia.
La historia es de una pin up, que eran chicas que se dejaban retratar medio desnudas para las revistas. El nombre ficticio que le pone el autor es Fanny Riffel, basado en un personaje real llamado Betty Page. Estoy deseando acabarla y me faltan unas 50 páginas. Ha sido una pequeña tortura este rollo macabeo de mujeres que se meten en la mendicidad, en la prostitución y en la locura.
Ya digo, menudo rollo. El autor ha podido tener más talento y más misericordia del lector y haberla dejado en 300 páginas mejor contadas.

domingo, 10 de abril de 2016

Vengo de dar un paseo hasta la estación con mi novia y una amiga. Hemos hablado de Londres y de Madrid. En Londres, ha dicho esta amiga, el imaginario social es distinto, es más agreste. A mí me gusta la gente que dice "imaginario social", se ve que lee y ha estudiado y le gusta explicar las cosas con palabras precisas.
Yo he dicho a esta chica que al ciudadano Smith no le ves en Londres. Ves más la inmigración. En Londres van comiendo por la calle, otra característica, junto con las prisas, que lo hacen odioso.
Luego hemos hablado de que los gobernantes quieren aplicar el huso horario de Greenwich a España y esta amiga estaba en contra. A mí tampoco me gustan los cambios y si es para peor, menos.
Luego nos hemos mojado un porrón y hemos venido prácticamente a la carrera a casa.
La gente ha de expresarse con precisión y soltura y se le será agradecido. No como la gente del botellín a la puerta de los bares, que lo que hablan y cómo lo hablan está casi de más.
La soledad es una experiencia límite como un fracaso, como una enfermedad. La soledad es una enfermedad en sí misma. Estar solo cuando perteneces a un grupo es una experiencia frustrante. Estar solo por las calles, en tu casa, no tener a nadie con quién hablar es penoso, lacerante, exasperante.
La soledad crea daños cardiovasculares graves. La soledad querida es buena pero la soledad obligada es asquerosa.
Otra cosa es no tener nada que hacer cuando uno tiene un espíritu creativo o no puede parar sin hacer nada. Ese es otro problema. A lo mejor hay horas que se extienden ante uno sin poder llenarlas de otra cosa que aburrimiento por una falta de planificación.
Una cosa es la soledad y la otra el aburrimiento pero a veces se dan la mano pues una lleva a la otra.
Es mejor la soledad que nos permite crear algo bonito como un cuadro o una novela que estar solo porque no queremos la compañía de nadie, nos negamos al otro o las circunstancias vitales nos han conducido a eso, a estar solos.

lunes, 4 de abril de 2016

Nada ocurre sin su consecuencia. Si llueve, nos mojamos. Si hace calor, sudamos. Si nos imponen algo por la fuerza, sentimos miedo. Si nos mienten, dudamos de esa persona mentirosa. Y así, con la duda, con el miedo al imponente que no pide perdón por el avasallamiento del que hemos sido objeto vamos avanzando pero mal. No queremos hablar delante del imponente por si nos impone un nuevo dolor. No queremos hablar abiertamente con el mentiroso porque no queremos que nos mienta otra vez.
No hacemos preguntas, no hablamos de nosotros mismos porque ya le hemos cogido miedo a la mentira desvergonzada o a la imposición que no conoce la palabra perdón.
Sabemos que todos son unos bestias que no saben lo que hacen pero sí sabemos que pueden hacernos mucho daño.
Daño del que ellos se ríen a sus anchas en sus cínicas casas de bestias que dicen saberlo todo. Y los que mienten no creen nunca que los demás les van a tratar con duda y rencor. Pero sí: serán tratados con las sombra de la duda ya para siempre jamás porque son unos bestias, no personas humanas de las que poder fiarse.
Al orgullo mentiroso, mostrar desafecto si uno no es orgulloso. A la falta de humildad que va en contra de la verdad, mostrar desafecto.
Hay gente que no da su brazo a torcer, que no asume su responsabilidad, que nunca se siente culpable de algo. No encontrará más que un desdén por parte de la gente que la rodea que no sabe ser orgullosa.
El desafecto es una terapia para aquellas personas que no asumen la verdad porque la revisten con su orgullo. Saben más que nadie, nunca cometen errores, se hacen la víctimas de todo. La receta es clara: desafecto, tibio querer, no ofrecerles cariño que no merecen.
La gente así se escuda en mentiras y artificios retóricos para no asumir la verdad. La verdad es que ellos son culpable de algo que no se atreven a hacer frente y declarar abiertamente. Pues bien: caiga la indiferencia sobre ellos hasta que no se den cuenta de que han fallado, de que lo han hecho mal. Ni una palabra bonita, ni un piropo, ni nada que encima les haga pensar que se les aprecia. Porque no se puede apreciar a un mentiroso con orgullo, a uno que le falta la humildad de decir la verdad. A mí me gusta la verdad más que las personas que la dicen. Los mentirosos me asquean. Los orgullosos me repelen y los orgullosos mentirosos me dan una especie de pena y asco.