domingo, 15 de noviembre de 2015

El otro día oí en la televisión un análisis sobre el Estado Islámico. El Estado Islámico no tiene fuerza aérea, indispensable para ganar una guerra en nuestros días. Cualquier ejército convencional de cualquier país los podía barrer del mapa. Pero si cualquier ejército convencional se carga al IS, ¿qué surgiría después? Pudiera surgir una guerra civil abierta en Irak o se podría desestabilizar Irán. El avispero que representa hoy en día Oriente Próximo tiene más avispas de lo presumible y de lo aceptable todo por una guerra injusta contra Irak que arrasó ese país y lo dejó ingobernable.
Ahora, la barrabasada de la invasión de Irak nos ha traído esto. Primero, Al Qaeda y después, el EI. El odio a los EEUU ha pasado a otros países. El extremismo islámico se ha radicalizado a puntos de barbarie parecida a los bárbaros que rodeaban Roma amenazándola. Y todo por una maldita guerra de venganza por la destrucción de las Torres Gemelas. No interpretarán el Islam pacíficamente hasta que su venganza tenga su fin. Todo por un maldita guerra de castigo. Ahora, a convivir con la barbarie. Como fue bárbaro Bush.

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