martes, 30 de junio de 2015

¿Quién entiende la política? La política ha recorrido toda la humanidad desde que apareció el hombre en la Tierra. La primera política que se aplicó fue probablemente la que encargaba a los hombres la tarea de la caza y a las mujeres cuidar del hogar. Y era de lógica. Luego la política se complicó un poco más pero poco más ya que sigue siendo cosa de hombres en la mayor parte. Que la política consiga el reparto de la riqueza habría que verlo. Hay personas que con un gesto ganan millones y otros que tienen que estar deslomándose toda su vida. Eso no lo soluciona la política. La política es como un teorema que no abarca la realidad completa de los hombres. ¿Qué tiene que ver la política con que a un hombre le gusten tanto las mujeres que se arruine la vida por ellas? O al revés. O que se la arruine por otros motivos. ¿Pensará ese hombre o esa mujer en la política cuando el deseo le apriete la entrepierna? La política es un engendro que conduce al poder y una vez allí, se hace lo que se puede o lo que se quiere, con sus consecuencias: la ruina de un país o su solvencia ante el mundo. Mira Maduro: no piensa más que en su perduración en el poder, como Fidel. ¿Eso es política? Eso es una mierda. O la política de ZP, ¿qué era eso más que un exhibicionismo triste de un megalómano atontado? Y suma y sigue. La mejor política es la que persigue el bien común, no la concepción iluminada de unos perro flautas que la quieren imponer desde la izquierdona, esa izquierdona que no quiere instituciones, todas les molestan. Pues que pongan de cónsul a un perro pulgoso. O que creen el ministerio del 15 M o el Chaves Ministery y repartan las riquezas a golpe de decreto, las pocas riquezas que queden cuando ellos entren en el poder. O que se vayan a la Puerta del Sol otra vez y alcen las manos al dios de la indignidad.

lunes, 29 de junio de 2015

Intentar engañar a una nación con palabras como "desaceleración económica" en vez de crisis y llamar antipatriotas a los que decían que sí la había para ganar elecciones es de miserables asquerosos. Poner ministrillos y ministrillas de la "miembra" y de los fenómenos interestelares, todavía es peor que de miserables asquerosos. Pues eso es lo que pasó. Y a mí me da que los dirigentes griegos están engañando a su nación con referendums y haciéndose las víctimas, huyendo de las reuniones enfadados porque no les dan lo que quieren. Si lo que quieren nunca se lo darán. Zapatero decía que necesitaba "tensión" para ganar las elecciones, que era su máximo afán, no gobernar para los españoles, como se pide a un jefe de estado, sino ganar elecciones y salir en las fotos, como si se tratara de un juego a ver quién ganaba más, el muy cretino. Y estos dirigentes griegos también quieren llevar a su nación a un callejón sin salida, engañándola, no diciendo lo que hay sino lo que ellos quieren que haya. Y aquí tenemos a Podemos, grupo de perroflautas que, si les dejaran, harían lo mismo que Tsipras y volveríamos a la peseta y al corralito y a lo mismo que con ZP o peor, aunque es difícil. La izquierdona ha vuelto pero como farsa de la que hubo. Ya vino con Zp a hacer el gilipollas y vuelve con Podemos a mentir y a engañar.

viernes, 26 de junio de 2015

La mañana ha transcurrido feliz. He charlado con mi amigo el vendedor de cupones que hoy no estaba contento con la venta y le esperaban horas de aburrimiento. Todos los cupones colgaban de la cristalera de su cabina y nadie compraba. Estamos a fin de mes, le he dicho. Ya, habrá que esperar a la semana que viene, ha dicho él. Le he dejado con su contratiempo y le he deseado que se divierta en su barrio. Luego he quedado con una amiga con la que no tomaba café desde hace mucho tiempo. Pensaba que el encuentro sería aburrido pero no, ha estado muy bien. Yo le he hablado de mis escritos y ella ha dicho que hay que moverse por las editoriales y la verdad es que me ha animado un montón. Ahora no creo que me mueva por las editoriales por el calor y porque llega agosto pero sería un buen punto en septiembre darme una vuelta por ellas. Yo le he preguntado a esa amiga cómo le va la vida y me ha dicho que no le va muy mal del todo, con sus hijas y con su madre muy mayor y tal pero que bien. Le he dicho que se ponga a salvo del sol este fin de semana y nos hemos despedido. He comido y ahora, a la hora de la siesta, me imagino por Madrid con cartapacios entrando en editoriales.

jueves, 25 de junio de 2015

Generalmente no ocurre nada, solo se pasa el día. Es como cuando aventaban el grano. Se quedaba el grano en el suelo y la grama se iba volando. La pequeña grama de todos los días, las pequeñas molestias. Lo que se saca en claro después de que ha transitado el día por nosotros es el grano, es lo alimenticio. Hemos despertado, hemos desayunado, hemos comido, hemos echado siesta y llegamos a la noche y dormimos. El grano del día. El Señor no nos ha importunado con ninguna cosa con que lamentarnos, todo ha ido como la elaboración de un pan o como el vuelo de un ave que busca sustento. No hay nada por lo que llorar, tampoco por lo que felicitarnos, esa es otra. Así es de justo el círculo del sol. Ni tenemos que llorar ni tenemos que hacer alharacas por nada. Es la justicia de lo anodino, de lo que se parece a otros días. Y así pasa el tiempo, sin que nos  valoren los méritos a los mediocres ni tampoco nos tiremos de los pelos por ningún accidente. Pasar el día, es el lema de la gente humilde, como dicen ahora o pobre, como se decía entonces.
No estoy triste ni alegre. No me obsesiono ni me relajo del todo. No viajo pero viajo con la mente. No sueño mucho pero sueño que soy feliz. Tengo obligaciones pequeñas y las cumplo sin problemas. Tengo la casa un poco sucia pero me conformo o no la limpio en condiciones, algún día me pondré y pasaré unas horas limpiando. No hace mucho calor ni mucho frío. No llueve pero cae algún chaparrón. El periquito que tengo no canta porque le bajamos la persiana y se queda en tinieblas a la hora de la siesta. La hora de la siesta, por otro lado, es interminable. No tengo muchos amigos pero quizás los que tengo son buenos, todo lo buenos que pueden ser. Tengo muchos defectos; entre ellos, que me despierto tarde y se me pasan las horas del nacimiento del día en la cama. Hago las cosas despacio, nadie me mete prisa. Hago de comer para mí y mi hermano. Veo poco la tele y leo bastante. Me gustaría que hubiera un poco de emoción en mi vida pero no la hay. Soy uno de tantos, quién lo dijera, un ciudadano que anda por la ciudad. Bueno, como diría el sabio, no conviene ser muy alto ni muy bajo.

martes, 23 de junio de 2015

Hacemos a veces grandes planes para el verano. Por lo menos planeamos las vacaciones aunque sea para estar tirados en el patio de casa sin hacer nada fumando un cigarrito tranquilo. Los más ambiciosos se sacan el título de pesca y un día van a la orilla del río y tiran la caña. Las amas de casa espantan a los niños con sus bicicletas (así hacen el tonto más lejos) y se dan a la charla con la vecina sobre los acontecimientos de todo el año por el barrio o por el pueblo (entre medias, la narración de una receta de cocina aprendida hace dos meses que ha tenido éxito en casa). Y así se pasan los días digamos que más flexibles, sin tanta etiqueta como en el invierno, como salvajes estilo tarzán, sin camiseta ni nada el padre de familia. Yo veo que este verano viene bien. No sé por qué me da buen pálpito. Espero pasarlo bien. Una semana la paso en Cádiz y voy en coche que para mí ya es una novedad importante. Las restantes semanas he planeado un programa literario que es lo mío. A ver si lo cumplo. Total, el verano son ocho semanas de infierno entre las que podemos intercalar unas cuantas duchas refrescantes y unas cervecitas.

domingo, 21 de junio de 2015

Ayer fui a Cotos con mi hermano y  mi novia. De ese puerto, se accede a la laguna de Peñalara. Huíamos del calor de Madrid. Dirá alguno: Qué tío, va a Cotos. Nada más simple ni más rústico. Se come uno un bocadillo de tortilla y sube andando hasta la laguna. Se charla, se comentan cosas del trabajo, de los amigos, de la vida en general. Parece que allí, ante la presencia de las montañas, todo se vuelve más llevadero, menos trascendental. Merece mucho la pena el paseo. Lo importante del caso es que parece que se me oxigenó el cerebro. Luego volví más amable a la llanura. Todo me parecía, en Madrid, más equilibrado, más suave para la mente lo que observaba. Era el oxígeno, que me abrió la mente y me la limpió de malas sombras que tenía dentro.
Por la noche acepté mi destino como se acepta la noche, como se acepta estar vivo. Descansé agradablemente y me desperté bien, cómodo en mi castillo mental, en mi concepción de las cosas. Hay que repetir esa subida a la laguna donde todavía hay lenguas de nieve adheridas a las grietas de la montaña.

sábado, 20 de junio de 2015

Los sábados leo a Aberasturi en El Mundo. Dice cosas sensatas y bien dichas. Se pregunta esta vez por qué la sociedad o la política española se mueve a bandazos. O hay unas derechas muy restrictivas o hay unas izquierdas desmelenadas o torpes en su manera de conducirse. Se refería a estos grupos políticos de los ayuntamientos tan desaliñados, tan faltos de porte, tan radicales en sus formas. También oí ayer en un programa de televisión estatal hablar de ese partido político que ha ganado las elecciones en Grecia. Decían que no ha hecho el jefe de gobierno ni una reforma, ni ha cortado ningún gasto superfluo y absurdo de los que hay en Grecia. Decía este tertuliano que hay comarcas en Grecia en que los ciegos tienen una pensión más alta que en cualquier nación del mundo. Van de chulos los griegos porque saben que la UE no les dejará salir del euro. Se hablaba de soluciones intermedias: ni tanta chulería griega ni tanta presión sobre los países pobres pero a mí me da igual cómo acabe la partida. Los políticos juegan, los ciudadanos cobran.
Los amigos son los que son, la casa está descuidada, las horas a las que me levanto invitan a la pereza y al abandono. Ayer no trajo mucha diversión pero nos podemos consolar con ver otras historias de desilusión, cómo no. La novela no tiene fin, hoy aquí, mañana, ¿dónde? cantaba la canción. Las calles son callejones sin salida, los cristales hieren la estima. Levantarse para qué, el mismo y pequeño circo cutre de siempre. Un ajedrez a media tarde, duerme el sol tras un día gris. Hay gente que sí disfruta de la vida, que se ríe a carcajadas aunque no sepa muy bien de qué porque está inconsciente de su propia desilusión. La desilusión hace estragos en esta mañana terca de verano. Bueno. La verdad es que no sé de qué me quejo, la mayor parte de las vidas que se viven se parecen a la mía, no tienen más, otro desgraciado que también sabe que se va a morir, no te da derecho ni el derecho mercantil, se te ve venir, no digas más, camina y calla como Jonás, hasta de perfil dan ostias los días en que no ocurre nada, no pasa nada, no vive nadie la vida como debe de ser. Si la vida te da palo, dile que ya no más. La vida ni me me da palo ni me da nada. La vida es más sosa que el agua. Bueno, vivamos, que a eso hemos venido.

viernes, 19 de junio de 2015

Me reboto a veces y, como dice la canción de Aute, "es que este mundo no lo entiendo". No sé si se deberá a mi carácter crítico o a que ya he cumplido una edad o realmente a que ya ha habido tantas novedades en este mundo en el que vivo, que ya no asimilo tanta innovación y costumbres nuevas. El caso es que entiendo que en este mundo hay que ser muy comprensivo de los demás y no juzgarlos. Es el lema. La gente grita, aparca mal, bebe y conduce, se gasta más de lo que tiene, se queja de todo por norma y un largo etcétera que se podría resumir en que la gente se salta las normas desde pequeñito. Pero hay que ser comprensivo y no quejarse de los desmanes de los demás ni tampoco juzgarlos. Parece que asistiéramos a un desfile de gilipollas que no saben lo que está bien y lo que está mal. Y hubiera que aguantarlos constantemente hasta que se dieran cuenta, cuando son ya inútiles para ellos y para la sociedad, de que iban errados. Y aquí nadie es responsable de sus actos, sino que hay que permitir cualquier conducta y ser comprensivo. Hay también conductas de aquellos que se pasan de listos y abusan de los demás haciendo cosas ilícitas. Pero ni dimiten ni son responsables de nada tampoco. Menos mal que también abundan las personas normales.

lunes, 15 de junio de 2015

Veo una persona que ríe, veo una persona que se carcajea con otra, veo otras que hacen planes de fiesta o veo simplemente un gesto de alegría y confianza en otra persona que cruza la calle y pienso siempre lo mismo: yo no estoy en esa onda. ¿Será que al cumplir años yo me he vuelto más soso, más cascarrabias, menos alegre o que soy así ahora independientemente de los años que he cumplido? No me recuerdo soltando carcajadas hace mucho tiempo, cuando yo me reía y carcajeaba sin la menor traba hace quince o veinte años. Será la edad, me digo. Pero veo carcajearse a gente mayor que yo. Yo no me río tanto como antes y antes lo estaba haciendo constantemente. Quizás era la inconsciencia de la vida, una despreocupación que yo tenía que precisamente se ha vuelto preocupación por lo que veo. Pongo la lupa ahora donde antes ni miraba. Ahora me fijo en cosas nuevas que no comprendo, que antes no estaban y que por eso no me preocupaban. El caso es que no tengo yo la risa y el humor suelto que antes yo tenía, cuando de todo sacaba un chiste, cuando todo era superficial y digno de pasarse por la relatividad de lo cómico.
En fin. Cumple años y te irás olvidando de reír.

domingo, 14 de junio de 2015

Mi vida recorre siempre los mismos caminos. No hay nada inusitado en ella. No hago viajes de ningún tipo. La última vez que hice un viaje fue a Salamanca y más bien me aburrí. Dice mi novia que vayamos a Córdoba a fin de mes pero yo quiero ir al norte, al norte de ninguna parte.
Mi vida es aburrida y gris, marcada por el reloj de lo de siempre. A las once me levanto, a las dos, como, a las cuatro escribo una novela que nunca se acaba, a las siete me doy un paseo y a las once, me acuesto para hacer lo mismo al día siguiente.
Debe ser muy bonito tener algo que hacer: un trabajo. Pero yo ya no lo tengo. Voy a ver si me busco una ocupación para las horas muertas.
Había un grupo de música que se llamaba los toreros muertos.
Había una juventud que bailaba y reía.
Había un pueblo bonito al cruzar la sierra.
Ya no hay nada más que horas muertas, horas que se mueren entre las manos.
Bueno. El que se aburre dicen de él que es tonto pero habría que verlo.

viernes, 12 de junio de 2015

Yo no sé nada apenas de Pessoa y un poco de Lisboa, donde estuve una semana. Desde luego, de Lisboa me quedo con el Barrio Alto que es una preciosidad de callecitas sin dueño. De Pessoa sé que se metía en las tabernas lisboetas y desde allí veía personajes y gentes que le llamaban la atención. Pessoa tenía varias voces, varios alter ego que comentaban el mundo de diferente forma. Lisboa es una preciosidad y espero leer a Pessoa porque todo el mundo dice que es muy bueno.
No me extraña que rimen Pessoa y Lisboa. El mar y el Tajo forman Lisboa y la literatura pura vivida en su propia persona forman a Pessoa. Me encantaría volver a ver Lisboa y cruzar ese largo puente que cruza el Tajo. Me gustaría leer a Pessoa y ver qué dice, que cuenta este hombre portugués sobre la vida y la muerte, sobre el amor y el odio, sobre la poesía y la existencia.
Lisboa es muito bonito. Pessoa es muito interesante.

jueves, 11 de junio de 2015

Hay gente realmente cargante que no se da cuenta de que lo es. Pues creo que hay que decírselo de algún modo que no les haga daño. O que les haga daño para que no vuelvan. Hay gente que se pega como lapas y siempre está diciendo: "mañana nos vemos en tal sitio, ¿no?" Y luego son gente aburrida que no sabe distraerse por sí misma. Suele ser una gentuza que habla poco, lo indispensable, pero no saben aburrirse solos o habla mucho y marean a María Santísima.
Son unos cantamañanas que cansan a la gente con mensajitos, con que qué haces, que si quedamos, como si ellos fueran imprescindibles para ti cuando son todo lo contrario. Está uno mejor solo, etc, etc.
Pero hay que sufrirlos de algún modo cuando se te pegan de manera inevitable. No los vas a mandar a la mierda que es donde mejor están. En fin, los pegadizos, los lapas, los rémoras de la vida.
Estoy nervioso porque tengo que ir al dentista en unas horas. No hay nada que me invite a ir, no hay nada que consuele de tener que montarme en un sillón y que me hurguen en la muela que se me ha roto. Me van a poner un implante y encima cuesta una pasta.
Estaba leyendo poesías del barroco pero no dejaba de pensar en que tengo que ir al dentista. Pensé en distraerme escribiendo esto y así lo estoy haciendo. Yo he tenido severos problemas con mi dentadura. Ya de pequeño me tuvieron que poner un puente por dos muelas que se me cayeron y el puente se vino abajo hace tres años. Jugando al fútbol me rompí un incisivo y también tuve necesidad de un implante. Las perrerías que te hacen en las muelas es algo a lo que es difícil acostumbrarse y yo debería estar acostumbrado pero la vista al dentista siempre implica nervios. Qué asco. Suenan los zumbidos de las herramientas del sacamuelas y una tensión te recorre la espina dorsal. ¿Qué te irán a hacer?
Chaparrones discontinuos tenemos. No sabemos cuándo va a caer la próxima vez el bendito líquido. Pero no se puede decir que este es mal tiempo. Los árboles, las hierbas y las flores esperaban este momento en mayo. Por mí, se podía tirar lloviendo todo el mes de julio y yo tan contento. Un julio lluvioso, un julio jubiloso. Chaparrones que calmen la sed del campo y limpien esa contaminación que no deja respirar. Pero todo tiene su contrapartida: hay que llevar paraguas, hay que tener cuidado con los charcos, los resbalones y las caídas de agua de los tejados. Pero a mí me da igual. Es que llevaba todo el año sin caer una gota seguida. Por aquí se formaban nubes y nubes y luego no llovía. Eso pone nervioso a cualquiera. Que llueva, que llueva, que la virgen ya no espera. Que llueva a chaparrón, que llueva mogollón, que llueva para todos y que nos mojemos todos con el agua bendita del cielo. es una novedad, la lluvia, que  a mí no me incomoda. Al que le incomode, que se joda.
Por fin llueve durante tres días seguidos que no lo ha hecho en todo el año. Qué bien. Qué beneficioso. El hongo gris de Madrid se ha limpiado, se respira mejor. Las tierras acogen estas lluvias con el frenesí de la que tuvo que aguantar sequedad por meses y meses. Los pantanos se llenan de agua. Llueve, detrás de los cristales llueve y llueve. Sobre los pardos tejados. Sobre los campos, llueve. Te podría contar que estoy muy triste hoy, que por un consuelo doy todo lo que soy. La lluvia ha despertado en el poeta la condición de solitario y triste. Ver el cielo encapotado agría el humor. Pero yo no me arredro y veo que estas lluvias son buenas, son lo que la tierra esperaba. Así que alegrémonos de perder de vista por unos días la cara insomne del sol que ya se iba haciendo todopoderoso en el cielo, dejemos que esta agua nos haga los bienes que se nos han negado durante todo el año. Hay una grisura y una panza de nubes oscuras en el horizonte que dan pavor, pero eso es bueno porque traen lluvia, la tan esperada lluvia.

miércoles, 10 de junio de 2015

Ayer, mientras esperaba a Eva par ir a pasear se nos juntó a mi hermano y a mí una vecina muy parlanchina. Paco se fue aburrido de los rollos que soltaba por la boca esa mujer. Luego me quedé yo solo con ella y me habló de Suiza, de Francia y de sitios en los que ella había estado: claro, es de pasta y su juventud la disfrutó a base de dinero. Pero me tocó el amor propio al hablarme de que este sitio que habito es muy reducido, que hay que salir y conocer gente, que no se puede uno apalancar, etc, etc. Yo no sabía cómo decirle que me dejara en paz pues no estaba de humor y ella seguía y seguía: que hay que ir a Finlandia, me decía. Bien veo yo que mi mundo es como un pañuelo, que no veo nada. Me quedan las novelas, que es lo que le dije, que con eso tengo por ahora pero ella dale que dale. El caso es que entre la psicóloga del CAID, que me dijo: ocupa tu tiempo y esta vecina, me ha venido la idea a la cabeza de que estoy como ahogado en un mundo pequeño, pequeño. Bueno, gracias a Dios no tengo que pedir a nadie y algún día se resolverá esto de no hacer nada. Ya haré algo para salir de la postración. O la postración acabará conmigo.

martes, 9 de junio de 2015

Rafael Chirbes es un escritor de Tabernes de la Valldigna, en Valencia. Yo me estoy leyendo "En la orilla", una de sus novelas. A este escritor le han dado muchos premios. Le comparan con Galdós. "En la orilla" es una novela que trata de un pueblo que está al lado de un pantano. Hay un crimen pero lo que cuenta es la historia de una familia que se va a la ruina y cómo sus miembros luchan por la herencia que se convierte, con la crisis, en una enorme deuda. Hay en esta novela monólogo interior de algunos personajes tristes. La novela me está gustando. Hay mucha carnaza, muchos sentimientos vivos y muchos personajes asquerosos y otros perdedores. También cuenta esta novela los pelotazos que dan algunos hijos de puta sin escrúpulos a costa de trabajadores, engaños, fraudes etc y cómo comen caviar en un hotel de Montecarlo acompañados de una puta rusa. Habla de falangistas que se beneficiaron de la guerra y crearon familias opulentas, habla de un disparo en la nuca a un abuelo que leía novelas rusas. Y habla del marjal, del pantano. Tiene un lenguaje sencillo, que pasan las hojas sin querer en estos días de calor. Es muy bueno.
El verano hace que el tiempo o la concepción del tiempo cambie. El calor que sufrimos durante todo el día nos hace anhelar la noche para poder vivir a gusto y entonces no nos entran ganas de dormir porque se está fresquito por fin. Nos acostamos tarde. A la hora del mediodía o después de comer procuramos estar bajo techo, al resguardo del calor central, del sol imperioso. El calor condiciona nuestra actividad y a la hora de la siesta la gente desaparece de la calle y por la noche, en la alta noche, se oyen ruidos que en el invierno no se oían. Las horas parecen más largas pero llenas de calor o por ese calor se hacen más largas. Los días nos cansan por ese calor o por esa extensión de las horas de luz que solo se apagan a las 9 o 10 de la noche. El verano es laxo, las costumbres se relajan. La gente va en calzoncillos o en bragas por la casa, el sexo huele más, parece que hay más ganas de juntarse, abrazarse, echar un polvo. Por la calle los cuellos se tuercen para mirar las desnudeces de aquella chica que en invierno no habría causado tanta atención. Lo vamos enseñando todo. Todo parece posible en verano. En verano da igual una cosa que otra, en verano no hay etiqueta ni protocolo. Dulce verano como un melón.

lunes, 8 de junio de 2015

Ayer vi dos documentales. Uno sobre Napoleón y otro sobre el planeta Tierra visto desde el aire. Los dos muy megalómanos. Napoleón creó el imperio francés. Cada nación europea ha tenido su imperio en algún momento. Todas han tenido un imperio colonial a costa de los países africanos y asiáticos. Inglaterra, la que más. Inglaterra se expansionó por todo el mundo. Francia exportó la revolución de 1789 gracias a ese bajito general corso que ganó mil batallas e impuso la monarquía constitucional en cada país. En España lo quiso hacer con su hermano Pepe Botella. España y Rusia marcaron la debacle de ese hombre tan ambicioso. La batalla de Bailén fue la primera derrota de su ejército. Luego llegó Waterloo y la Santa Alianza. No creo que vaya a existir otro hombre como Napoleón, con las ideas tan claras en lo político y en lo militar. Detrás de él llegaban con fuerza el imperio ruso y americano. Luego vi la Tierra, desde Costa Rica a Corea del Norte, vistas desde el cielo. Fotografías increíbles, contaminación. A dónde vamos. La destrucción del planeta, el caos. China como imperio emergente.
Cuanto más compras, más destruyes el planeta.
Para que a uno le pasen cosas importantes, uno ha de hacer esfuerzos titánicos que no todo el mundo está dispuesto a hacer. A los que no nos pasa nada en el transcurso del día es porque esperamos a que ese día pase sin mayores turbulencias anímicas. El que pasa el día no aspira a nada, el que está por encima del día y por encima del futuro porque se adelanta a él, gana méritos suficientes para que sus días se conviertan en el cañamazo de su gloria.
Yo, desde que tenía 15 años, aspiraba a ser escritor. Y escribía. Lo que pasa es que mis escritos eran desordenados y no llegaban nunca a un desenlace. No tenía yo la disciplina necesaria para escribir algo valioso. Quizás lo único que hice fue practicar en balde, emborronar cuartillas. No tenía yo ninguna dirección, ningún mentor que me dijera "hazlo así o asá". En mi casa las letras no se valoraban mucho. No se valoraban. Yo tenía el bolsillo lleno de papelitos con escritos que no valían una mierda. Pero yo tenía una visión un poco mesiánica de la vida en el ámbito literario y creía que al final mis escritos triunfarían. Ahora me doy cuenta de que para triunfar hay que levantarse a las 5 de la mañana y no dejar de escribir hasta la hora de comer. Otra cosa que me pasó  por medio de todas esas aspiraciones baldías fue mi enfermedad que también me tuvo entretenido o entorpecido en mi labor. Y por lo menos he sido profesor y me he ganado la vida. Tengo dos novelas escritas. No creo que valgan mucho. Bueno, eso lo tendrían que decir sus posibles lectores. Pero, ¿dónde están sus posibles lectores?

domingo, 7 de junio de 2015

Hay pueblecillos, como en el que yo nací, que llevan en la ruina tres o cuatro años. Lo que se cobra de paro es para los hijos y el padre de familia debe medir muy bien sus visitas al bar y sus vicios pues todo eso lleva dinero. La gente no sale de casa, no sé si por vergüenza o por falta de dinero o por falta de ganas de ver a la vecina y te cuente el mismo caso que le puedes contar tú. No hay grandes cosas que contar y para contar uno miserias se queda uno en casa regando las flores o limpiando o ayudando al niño con los estudios. En el bar se juntan cuatro o cinco domingueros, no más, con otros del pueblo a gastarse 3 euros durante dos o tres horas en una partida. Yo he ido este fin de semana al pueblo. Menos mal que pasé el sábado por la mañana en casa de mis primos Perico y Rosa y nos reímos un poco, que si no, todo el tiempo sale perdido.
Intenté leer y escribir pero no me concentraba. Además de aburrido creo que me puse algo nervioso. En fin, la ruina del  pueblo cayó sobre mí de lleno. Yo no vuelvo mucho por allí si no es necesario.

martes, 2 de junio de 2015

Al final, he conseguido reducir el consumo de cigarrillos de 30 a 20, por el sencillo método de fumar en la terraza y no llevar cigarrillos encima. Estoy contento por ello pero mi grado de felicidad no llega a donde tenía que llegar. Yo debería ser un escritor más o menos reconocido a estas alturas de la película, con cinco o seis novelas publicadas, de mucho interés literario, temático y de público y estar en todas las librerías que se precien de serlo. Entonces yo iría a las conferencias sobre mis libros con una bufandita azul al cuello, aunque estuviéramos en agosto, y en esas conferencias no se pararía de hablar ni un momento de mis libros y la gente que allí hubiera diría: "qué tío, que tío, qué cosas escribe" porque dejaría a la altura del betún al mismísimo Gabo. Gabo, a mi lado, pasaría a ser un escritorcillo provinciano que no contaba más que apariciones y milagros tontos que encandilaron porque todavía no había aparecido mi literatura, mi potente literatura de realismo mágico celeste revolucionaria. Y mis libros se estudiarían en los planes de estudio, amén. Y luego yo ya me podría morir tranquilo.