miércoles, 17 de diciembre de 2014

No llueve en otoño y parece que no va hacerlo en este maldito invierno. La sequía nos acompaña hasta en las estaciones húmedas. Mal plan. Yo he contado, si no me equivoco, contando todos los días que ha llovido, no más allá de una semana. Una semana de lluvias en cuatro meses. Vaya mierda. Así vamos mal, muy mal porque el suelo pierde nutrientes y no se fija y se queda arenoso y ya no cría nada. Los animales no tienen donde beber y se mueren de sed. El campo se desertiza a pasos agigantados. Los árboles no retienen la hierba y no dan humedad ya que no hay una previa humedad en el ambiente. Los árboles son muy duros y pueden aguantar sin agua pero los pantanos se secan y de dónde sacamos el agua. El desierto nos mata sacrificios de pan y de grifos que no cae la tostada ni el trabajo del que viven los carpinteros y mierda seca maloliente y mierda en las cisternas de los retretes y sequedad y ojos de pájaros secos y muertos y sequía y estiaje y ríos que no andan y sufren y se llenan de polvo de las eras y de polvo que viene del cielo pues agua no viene y relámpagos y mierda y más mierda. Cauce de tristeza polvorienta llena de telarañas y mierda y suciedad y jabalíes que hozan la humedad que no hay en la noche y un cazador y un campesino que se queja el campo está ya medio muerto solo  falta otro año así y nos vamos a la mierda. Cantimplora y racionamiento de agua para todos, amén

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