viernes, 5 de septiembre de 2014

Hoy me he levantado tarde. Entonces todo se complica y acelera. Dentro de poco tengo que fregar y hacer la comida. No tendré hambre y como hace calor, me tumbaré a echar la siesta. Pero es que no tengo nada que hacer por las mañanas. No voy a ningún curso, no tengo aficiones que me ocupen de 9 a 10, no sé qué es madrugar desde hace un montón de tiempo. La vida hay que llevarla según venga y si la vida no me pide que me despierte temprano, no lo haré. Tengo que hacer unas lentejas pero las haré a última hora, a las dos, cuando ya haya venido mi hermano y yo sienta algo de hambre.
Lo malo de levantarse uno tarde es que se sienta uno en el retrete, agacha la cabeza y le da a uno por pensar en cosas melancólicas y de derrota hasta que espabila y se pone uno a escribir en el blog estos asuntos de poca monta. Ahora sí que que me gustaría estar junto al mar saboreando su brisa por todos mis poros y bañarme y pasear por la playa hablando de libros en buena compañía. Ayer me aburrí horrores paseando con mi novia y mi hermano. No hay manera de tener una conversación con ellos como Dios manda. Y encima hoy me levanto a las tantas. A ver si voy espabilando. La tarde se hará más amable, ya lo veremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario