jueves, 29 de mayo de 2014

Entre los amigos que yo tengo
hay uno que no tiene cama, no tiene qué echarse a la boca,
no tiene nada.
Anda por las mañanas matando el tiempo
con una charla,
entreverando el sol en su piel con el futuro.
Por las noches pasa frío y por el día pasa hambre.
Siempre busca amigos que le den algo
aunque sólo sea conversación para desviar su pena,
la pena de ese milagro que no llega.
En una pequeña plaza
cuenta sus desventuras,
recuenta sus magulladuras
y no se cansa de repetir: en unos días cambiará mi suerte.
Pobre hombre, pobre destino, pobre cama y pobre boca.

martes, 27 de mayo de 2014

Mi madre tiene un enfado muy grande porque sabe que su estancia en el hospital ha de ser duradera. Mi madre, mujer muy hacendosa que no puede soportar estar tumbada todo el día, tendrá que asumir que tiene que aguantar la sesión de antibióticos intravenosos que debe recibir para acabar con la infección que tiene en el corazón. Ha sufrido dos operaciones de las que milagrosamente ha salido con vida: la han operado de pericarditis y de una extracción de su marcapasos que estaba también infectado. Da pena ver a mi madre postrada y quejándose continuamente de tener que permanecer en cama pero a veces recupera el humor y nos hace reír a todos con sus ocurrencias. Yo la he visto mucho peor, cuando salió de la UCI que no parecía mi madre de la expresión de dolor y de desesperación que tenía la pobre. Ahora ha sacado un genio vivo e insultante porque nos hace culpables de su situación o porque nos tiene envidia de que nosotros podemos andar y ella no. En fin, es cuestión de paciencia y esperemos que en un periodo de tiempo vuelva a casa.

jueves, 22 de mayo de 2014

El escritor debe buscar la soledad; si no, no le sale nada, no crea nada. La gente marea mucho la cabeza y los movimientos de las personas serias o que quieren serlo. La gente está acostumbrada a hablar de lo que cuesta un televisor y de las características de ese televisor y no ve más allá que la pantalla de un puto televisor. Es triste decirlo pero es así. La gente se deja llevar por cualquier cosa que reluce, como las malditas urracas blanquinegras que graznan al lado de la carretera ante cualquier novedad que ocurra. La gente es gilipollas, vamos a decirlo llanamente y pocas veces acierta en la solución de los conflictos sino que los hace más grandes y más inútiles por el afán voraz de hacer el idiota que tiene la gente. La gente es idiota porque va donde hay lucecitas y rebajas como borregos, como una masa informe, que diría Ortega y Gasset. La rebelión de las masas ha traído esta idiotez general en la gente que lo llena todo, lo embarragana todo, lo pudre todo.

Parece mentira que un gran hospital como el "Puerta de Hierro" tenga tantas carencias y tantos fallos pero los tiene. Este mastodonte sanitario en el que faltan medios y en el que faltan, ¡asombrémonos!, médicos para los enfermos que hay ingresados en él. ¡Qué desastre! Oigo contar casos y me asombro de cómo funciona este hospital. Pero bueno. Somos humanos y hacemos cosas propias de humanos. Queremos abarcar tanto que no apretamos nada. A este hospital acuden enfermos de toda la zona noroeste de Madrid.
En fin, no nos quejemos y tiremos para adelante con lo que nos toque vivir que puede ser bueno o malo o puede empeorarse o mejorarse según las circunstancias y las personas que tengamos alrededor.
La vida, eso: una tirada de dados tras otra y si sale mal, a jodernos y si sale bien, no vanagloriarnos por lo que pueda salir a continuación.
A mi madre se le traban en la boca las palabras
porque está muy débil.
El mundo no sería el mismo sin ella.
Mi madre me ayudó en la vida muchas veces
y ahora lucha por sobrevivir.
Está cansada del hospital y se quiere ir a casa.
Qué dulce su mirada de niña cansada,
qué dulces sus palabras me suenan ahora.
Música es lo que dice, caramelos sus ojos.
En el frío hospital, yo siento mucho,
siento mi vida junto a ella, siento su vida  tan cercana,
siento mi amor por ella, que es la que más me quiso,
la que más me quiere. Yo la llevo en mi pensamiento
por siempre.
Ella es la más dulce, la más querida. Es mi madre.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Parirán mil hijos mujeres que saben a yerba,
y el mundo esperará su muerte, la muerte de los hijos.
Por la carretera sangrienta han pasado coches y más coches
que dan a la derrota de vivir la instantánea de un placer.
¡Qué fácil es perdonarse cuando se es un idiota!
Materia de conocimiento es el mundo que nos rodea
para los sabios, hijo, para los sabios.
La culpa se reparte sólo entre los buenos,
entre los buenos, hijo, sólo entre los buenos.
En las selvas de América central hay miles y miles de seres 
que esperan a que la degradación humana no les llegue a afectar.
Pobres loros, pobres ranas venenosas, pobres ratones de selva.
Todos morirán y quedará el ser humano
mirando en un espejo su solo y triste reflejo de dios dormido.

domingo, 18 de mayo de 2014

Querido lector que sigues con asiduidad mi blog, según me cuentas: si yo considero que tú eres un egoísta es por tu comportamiento hacia mí, no por ideas preconcebidas que yo tenga sobre ti. Un año entero sin comunicación apenas cuando ibas a casa, con un "bien" por respuesta a todo lo que se te preguntaba, acaso ¿eso mueve a la simpatía por una persona? Tanto secretismo como tú vas acumulando alrededor de ti, te ha hecho una persona difícil de tratar. No sé si se tratará de egoísmo o de una estúpida independencia de los demás llevada al límite. El caso es que yo solía reírme contigo de chistes y cosas por el estilo pero de eso hace ya años, hace seis o siete años que tú ya has cambiado a peor, claro y si  pretendes justificar este cambio por el trabajo, porque tienes poco tiempo, etc yo no lo admito porque el que ha cambiado has sido tú, no tu circunstancia. De todas formas, yo ya me he acostumbrado a ese cambio, yo también digo "bien" a todo pero no vayas a fastidiar la relación con otra persona que quieres siendo de esa manera tan absurda que eres.

sábado, 17 de mayo de 2014

La gente que veo por la calle pone el énfasis en lo superficial, en lo inútil, en lo accesorio y no en los sentimientos profundos o el amor que pudiera tener a los demás. Disfrutan con cosas, su máxima aspiración no está en perfeccionarse intelectualmente sino en tener cosas, el mejor coche, un gato, una tele así o asao, etc. Sus relaciones con los demás deben ser de lo más superficiales porque ellos son en sí mismos superficiales, no se puede hablar de nada interesante con ellos que no sea banal e intranscendente como no sea un partido de fútbol, un viaje pero todo de detalles estúpidos. La gente es gilipollas y no se puede abstraer nada en la conversación que se tiene con ellos. Son gente triste de alma, falsa de corazón, inútil o minusválida de afectos. A mí me da pena cómo va el mundo, el mundo crea un montón de consumidores estúpidos que no  piensan, que no desean más que las cosas, los perfumes, las camisas, los móviles y la cultura y la transcendencia brilla por su ausencia más absoluta. Qué triste el mundo, qué vacíos los corazones de la gente.
Voy a hablar de una palabra que mi madre la descompone o la desfigura para que sea más significativa, al menos para mí. Y esa palabra va a servir para describir un absurdo enojoso que ocurre en este mundo que yo veo y me da asco mirar. La palabra es aspaviento y mi madre la transforma en espamento. Las personas que hacen muchos espamentos para mí están gilipollas o están medio locas, no conocen la mesura que me enseñaron mis padres. A mí me pone de los nervios que las personas hagan espamentos ostentosos y despreciables cuando ven un perrito de lanas, cuando les cuentas cualquier cosa que a ti no te producen espamentos, cuando ven un partido de fútbol en la tele y hay muchísimos ejemplos más. Los espamentos están a la orden del día. La gente es espamentosa, descabellada y gilipollas hasta el espamento. La gente, no sé lo que me pasa últimamente, me produce asquerosidad humana al presenciarla, me da asco ver lo imbécil que es la gente, lo espamentosa que es y lo poco racional que veo en ella.
El dolor de estar sola le ha torcido el gesto.
El dolor de vivir le hace luchar.
Balbucea palabras entre tanta blancura de sábanas.
Mi madre parece una niña que desea irse del hospital.
Balbucea palabras, la mirada perdida.
Mira su sanación, mira a ver qué pasa del futuro.
La pobrecilla no acierta ni a coger con las manos.
Parece un gorrioncillo metido en una jaula.
Está harta de estar en la cama pero todo lo sufre.
La queremos y estamos a su lado cogiéndole de la mano.
Es muy triste tener a la madre mala.
El corazón de mi madre es muy grande y generoso,
el corazón de mi madre es de acero y algodón.
El corazón de mi madre ha sufrido por todos
y ahora sufre el corazón de mi madre por todo lo que sufrió.

viernes, 16 de mayo de 2014

He estado en el hospital. Mi madre ha estado en la UCI después de una operación porque tenía infectado su marcapasos que han tenido que extraer. En la UCI, el buen talante de mi madre se ha visto sometido a prueba y se ha malhumorado. Es normal. Ha pasado mucho tiempo sola y aburrida en esa cápsula que es como una jaula. Se le ha quedado un gesto de rabia en la cara. El día de San Isidro, han subido a mi madre a una habitación y su cara ya ha quedado marcada por la experiencia de la UCI y su larga estancia en el hospital. Está cansada. Se le ha hinchado un brazo. Está débil. Hoy, después de San Isidro, un médico serio y amable nos ha explicado que la situación es grave. Mi madre tiene varias infecciones en el corazón, hay que tratarla con antibióticos, etc. Pero aún hay espacio para la esperanza y que salga adelante. No perdemos la esperanza de que mi madre mejore en unas semanas que tiene que estar en el hospital y que vuelva a estar a nuestro lado.
El niño está jugando a que va en un tren,
el niño juega que juega ha llegado hasta El Ferrol, donde viven unos tíos, ve el mar, pesca un calamar, ya vuelve a Madrid.
El parque reúne pocas pero esenciales cosas.
Las madres hablan de otras madres, la tarde pasa, el bocadillo llena un cuerpecillo de futuras melancolías, llega el ocaso como el recibo del día, las madres se cansan, el niño ya baja por el tobogán hacia la juventud, quizás, y el moribundo sol se da una tregua. La noche.
Un poeta ha anotado dolorosas punzadas del corazón en el cuaderno.
La casa reúne el mundo que será mañana.
Un niño se ha montado en el sofá y quiere ir a la luna.
El móvil suena en la habitación y hay un arrullo suave de las paredes a los que encierra dulcemente.
La cena. La noche otra vez, una noche que prorroga juegos y trabajos por igual.
Hoy por el periódico, en las necrológicas, me he enterado que se ha muerto un poeta aragonés que fue albañil hasta los sesenta años. Me lo imagina subido en el andamio pensando métricas y rimas, temas para sus poesías. Iba al bar niké, que quiere decir victoria, a la tertulia que se formaba allí. Una vida bonita, un recuerdo bonito de ese poeta que fue albañil.
Entre tanta muerte, me da por pensar si habrá algo después de ella. ¿Irá mi madre a un cielo donde yo, después de muerto, la pueda ver? ¿Irán todos los que he querido a un cielo donde poder reunirme con ellos? Me es difícil creer en Dios, creo a menudo que es un invento que se forja de la vida de un iluminado que dijo cosas buenas, revolucionarias pero al fin al cabo un iluminado: Jesucristo, Mahoma, ¿quienes fueron?, ¿tuvieron ese contacto con Dios? Yo no veo más que la carne y el cerebro se paran, mueren y sólo queda el recuerdo que dejan de ellos. El alma existe, sí, pero mientras se está vivo; después, ¿qué es del alma? Eso que nos hacía personas, ¿dónde va? La vida es un misterio y la muerte otro mayor. Respeto pues por ambos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

En la vida que se lleva, está permitido que el hijo le llame hijo puta a su padre sin ninguna consideración aunque no esté muy bien justificado tal apelativo. Quizás el hijo simplemente tiene una rabieta y hay que perdonarle. Pero es que el trato entre los familiares se degrada tanto como su trato verbal entre ellos. Si un hijo llama de todo a un padre y se le consiente, así será su relación de falta de consideración y degradante. A los hijos se les perdona de todo desde pequeños y ya se les acostumbra a que todo está permitido que se les perdonará. Este tipo de padres no saben que están dando de comer a un monstruo que será un tarado para la sociedad o un inadaptado o un hijo de puta. Desde luego nada bueno para la sociedad. Y así vamos. Hijos que no han agradecido nunca el esfuerzo de sus padres por ellos y que además reciben el trato de hijos de puta a la que se descuidan porque no se les ha enseñado a valorar los sentimientos, el amor recibido, el perdón ni nada. Víctimas de la mala educación de sus padres, acaban mal.

Hay personas que conozco muy bien que han sido educadas en lo mejor: se les ha pagado su educación, sus padres han hecho un gran esfuerzo de todo tipo por ellos, han estado en colegios buenos, han tenido de todo y quizás por la blandura del amor de sus padres estas personas se han vuelto cerradas en sí mismas, egoístas, derrochadores y calaveras. Cuando yo me reía con ellos con bromas y demás, ahora no puedo ni preguntar sobre ellos ni una pobre pregunta que no les moleste, tienen unos amigos que yo no conozco ni conoceré nunca, cuando estoy a su lado adoptan un secretismo a ultranza que parece que les estoy ofendiendo, no hablan una charla natural conmigo, sino como estudiada y hablan tipo robot: sí, no, bien o no hablan o desean que yo esté lejos. Ante esta actitud, yo, cuando los veo, no digo una palabra, hablo tipo robot como ellos y no nos enteramos ni ellos ni yo de nuestras respectivas vidas. No sé cómo han cambiado en unos diez años para acá pero han cambiado tristemente a peor porque son fantasmas de lo que fueron.
En la sociedad en que vivimos, el egoísmo es una gran ventaja. Ser un poco o un mucho hijo de puta que sólo piensa en sí mismo se adecua muy bien a lo moderno, a lo que se lleva en materia de humanismo nuevo. El nuevo hombre debe ser independiente de todos, no acordarse de las necesidades de nadie ni de nadie, ser él mismo el que haga todo o a través de su dinero que lo compra todo y sobre todo, no dejarse llevar del amor de nadie. Así triunfa el hombre nuevo.
En "Las uvas de la ira" sale un predicador, al que asesina un policía por luchar por los demás, que tiene un concepto propio de la solidaridad y de la persona. Decía este hombre, Casy, que es mejor dos que uno. Pues bien, en este mundo moderno, es mejor uno que dos, así se toca a más y no hay que compartir nada. Es el egoísmo puro. Amar para distraerse, estar con los demás como si les hicieras un favor y si puedes, cobrárselo. Eso es lo moderno. Eso es lo que triunfa. EGOISMO.
Desde que mi madre está en el hospital, hace ya más de un mes, ya nada funciona igual. Los domingos ya no son domingos con la familia, la familia se ha disgregado. Hay que hacer la comida todos los días de la semana; antes, comíamos tres días con mis padres. Por otro lado, la soledad de mi padre se ha hecho patente a ratos que debe estar solo en casa. Mi madre era un puntal dentro de la familia, un puntal firme y eficiente. Yo me he sentido angustiado, con sudor de manos, no se si de angustia o de ansiedad pero por lo menos no he dejado de dormir bien. Los incidentes de salud que le han pasado a mi madre nos han tenido muy preocupados y mi salud mental se ha resentido un poco. Mi hermana ha sido la más sacrificada pues ha tenido que aguantar largas horas de espera junto a mi madre, aguantar a unos médicos que a veces no lo han hecho bien y daban noticias contradictorias. Mi cuñada también ha estado presente en la enfermedad y también mis sobrinos a visitarla. Ha habido días bastante largos y de agitación. Ha habido contrariedades como la desnutrición de mi madre o el nuevo ingreso que tuvo que hacer con sólo un día en casa, etc. Fallos médicos, largas esperas, incertidumbres nos han tenido pendientes de la salud y del destino de mi madre. Ojalá todo sea para bien pero ya nada será igual.
Resulta curioso que en un hospital te puedas desnutrir pero ocurre. Se llama desnutrición hospitalaria y pasa en los hospitales más modernos. Pasa porque los médicos no tienen formación para tratar este problema. Un enfermo que no coma por la razón que sea puede llegar a perder peso de forma alarmante y ser la causa de su empeoramiento. Eso le ha pasado a mi madre. Los médicos y enfermeras han visto cómo adelgazaba de manera alarmante y no han hecho nada. Eso sí, la medicación debía tomársela pero, ¿sin nada en el estómago? ¿cómo iba a sentar esa medicación en el cuerpo de mi madre? Muy, muy mal. Cuando mi madre llegó a casa pesaba apenas cuarenta kilos y tenía un aspecto malísimo por no haber comido nada en cuestión de un mes. Casi se muere no de su padecimiento sino de la desnutrición que sufrió. Volvió a ingresar. esta vez, le han puesto una sonda nasogástrica para que pueda comer. Pero el remedio llega tarde, lo tenían que haber hecho antes.
El día dificulta con problemas la vida,
la va haciendo chiquita, dolorosa como una púa en el corazón.
Mientras mi madre se hace vieja, me voy haciendo amigo de mi soledad.
Los afectos tejen su urdimbre en un corazón cansado.
Las horas ya no traen ese ritmo de calor, esa melodía suave que pendía del aire como una mosca en verano.
Ya es tarde.
Ya hace tiempo que mis cuarenta años suenan tristes como campana rajada.
Otros niños se dirigen a la escuela, otros días traen novedades a la calle.
Ya es tarde.
La ceniza que yo seré ya es consumida leña, ya agoto la miel del tarro.
Ya es tarde.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Mi plan para escribir sigue sin concretarse. Habrá que esperar unos días para que la rutina acuda a mi vida, una rutina duradera en la que nada cambien durante cierto tiempo para que yo sepa que a cierta hora nadie me va a molestar y podré escribir a gusto. La historia que tengo que continuar está escrita en 1ª persona. Cuenta la historia de un hombre que decide hacerse mendigo y vivir una vida solitaria y pobre pero sin molestias de nadie ni presiones de ningún tipo. Los pícaros de los siglos XVI y XVII estaban ufanos de la vida que llevaban porque no tenían que hacer caso de nadie más que de su estómago que pedía que se llenara cada cierto tiempo. Pedían limosna, hacían pequeños trucos de cartas, engañaban a la gente para poder comer. Tan pícaro es el ciego que decía oraciones como Lázaro, que se ingeniaba cien pillerías para poder comer del ciego como fuera. Mal acabó el ciego y quiso la fortuna que Lázaro acabara de pregonero de vinos en Toledo. Toda una carrera que nos debe hacer pensar que la vida es un ascenso o un descenso, nada más.
No tengo ganas de evocar la primavera porque estoy sombrío. Los campos estarán verdes por poco tiempo por el calor que enmudece el frescor pronto. Mi paisaje es una desolada elevación de ladrillos que oprime al trabajador con una deuda. El asfalto es mudo y negro como la muerte que nos espera. Los árboles que crecen en las aceras muestran sus hojas aisladas, sin bosque ni color. Hace ya mucho tiempo que vivo rodeado de la dureza, de las altas esquinas de las viviendas, de la inexpresividad de las aceras. Fumo cigarrillos, relleno unas hojas, resuelvo la mañana como puedo, miro la suciedad de mi casa y la barro. Me siento a fumarme otro cigarrillo, cojo un libro y me libero de la realidad de mi alrededor con algo inventado por un escritor que quiso entretenerme. Mundo de piscinas, de césped y garajes escondidos, mundo aburrido que siempre dice lo mismo. El campo estará verde. La soledad me dice que la vida está en otra parte. Leo unas páginas. Fumo un cigarrillo.

martes, 6 de mayo de 2014

He mirado en google qué es el mal de Buerguer. Resulta que la causa de este mal es el tabaquismo. Se te obstruyen la venillas de las extremidades y hay que amputar. La solución es no fumar pero a la gente que le pasa es tan empedernida fumadora, que termina mal. Antes yo fumaba sin darme cuenta de lo que hacía, me divertía fumando y ni pensaba en sus consecuencias. Ahora no pienso más que en las consecuencias veinte veces al día, mientras me fumo los cigarrillos. Nos tienen a los fumadores asustados y nosotros mismos, los fumadores, a poco que nos informemos o pensemos en el humo de los cigarros recorriendo nuestro cuerpo, no podemos menos que asustarnos sin que nos asuste nadie. Fumar poco sería la situación ideal, menos de un paquete o así. Yo me conformaría con eso. Pero para eso se necesita concienciarse y abstenerse de fumar los cigarrillos que uno quiere. Además, los males que provoca el tabaco son como los pecados de este mundo. Innumerables. Ojalá encuentre la tranquilidad y la serenidad para fumarme 15 cigarros al día y no más.
En los hospitales, si no te mueres de tu propio mal por el que has ingresado, te mueres del puro asco y desconsuelo que te entra. Yo he estado en el hospital Puerta de Hierro acompañando y visitando a mi madre durante la Semana Santa y el puente del 1 de Mayo y eso era un descontrol. No se quedaba ni un médico en esos días de fiesta que revisara nada, se paralizaba todo el hospital esos días y las enfermeras, por más que les decías que mi madre no comía, no tomaban ni una medida, nada más que se dedicaban a apuntar cuando la estaban viendo enflaquecer día a día. La comida se la podrían meter por el culo los médicos porque no se sabía si eso era pescado o qué coño era. Ya te digo: los días de fiesta era como si te hubieran abandonado a  tu suerte y ya puedes poner reclamaciones que se limpian el culo con ellas. Ya te digo. Estar en ese hospital me ha hecho pensar que si no te matan los médicos, te mueres del asco que entra de estar allí o el hambre o la desesperación. Menuda mierda el Puerta de Hierro. 
Mi madre ha venido del hospital Puerta de Hierro en los puros huesos. Los médicos la han operado de una pericarditis pero no se han preocupado lo más mínimo de su alimentación. Decían que si no comía "era relevante pero no grave". A saber qué quiere decir eso. Yo creo que ha sido más grave de lo que dicen los médicos. Mi madre se ha tirado un mes en el hospital Puerta de Hierro y no ha ingerido ni un bocado. Como mucho se ha comido unos cuantos yogures. Más tontos hemos sido sus familiares de no haberle traído a mi madre comida de casa. Mi madre se quejaba de que la comida del hospital era asquerosa. La verdad es que yo he visto bastantes menús cuando estaba con ella y la verdad que no tenían un aspecto bueno. Pescados desconocidos para mí incluso su nombre, alimentos mal cocinados en los menús y no hace falta ser muy delicado para intuir que esos alimentos estaban asquerosos, como decía mi madre. La cocina del Puerta de Hierro está externalizada, abaratada al máximo y es asquerosa. Pero los médicos de eso no se preocupan cuando deberían estar muy preocupados para la mejoría de sus pacientes. Han fallado la cocina y los médicos en este asunto. Estoy convencido. Y nosotros, los familiares por no haber alimentado a mi madre como correspondía. A ver si en casa mejora, que mejorará y la mierda de menús del hospital se lo tenían que comer los médicos para que recapacitaran si los alimentos no son fuente de salud. Si mi madre se tira una semana más en la hospital, ni los médicos ni nadie responde de ella.
Las relaciones familiares y de amistad aportan tantas alegrías como tristezas. Es inevitable. Si tienes un tío rico que te lleva en su yate a pescar o a bañarte en alta mar, cojonudo. Si tienes una familia aburrida de intereses dispares, no conectarás con ella adecuadamente y te aburrirás en sus reuniones. Los amigos, depende, te diviertes con ellos pero tienes que aguantar sus manías o sus vicios. Pero eso no es lo peor. Lo peor es cuando te cae mal una persona y esa persona es tu cuñado, tu tía, tu sobrino, etc. Los tienes que aguantar, no te queda otra.
No les puedes decir que te caen mal, estaría mal. Lo peor es que ellos abusen de esa circunstancia de ser tus familiares para seguir siendo desagradables. Si no lo fueran, los mandarías a la mierda a la menor ocasión.
Las familias son esa clase de gente que tiene un vínculo contigo y que no es posible romper. Hay que tener habilidad para lidiar con esas enemistades que se dan en la familia sin alterar el orden. Y si se altera el orden con un miembro, toda la familia se altera. 
Me quedé muy a gusto cuando di por finalizada mi novela. Me ha durado año y medio terminarla. Lo peor ha sido cuando me estanqué y no sabía cómo terminarla. Era un sufrimiento ver la novela en el ordenador y pensar que no la terminaría. Un amigo me dijo que ya no la acabaría y que empezara otra. Y un rábano. Un año de dedicación todas las tardes era mucho esfuerzo. La acabaría como fuera. Y así ha sido. Dejé reposar la novela dos meses y luego me la leí a ver por dónde podría continuarla. Y pensé en un personaje secundario que podría, con su locura, llevar el hilo del final de la novela. De una novela que tenía en un inicio 250 páginas, se me ha quedado en 78. Primero porque deseché historias paralelas que había en ella y segundo porque la pasé a una letra más pequeña, la que piden en los concursos literarios. Pero bueno. Ahora he pedido a mi hermano y a mi novia y a amigos que la lean y me den su opinión para poder hacerme una idea de los fallos y de los aciertos y a lo mejor la retoco algo antes de mandarla a un concurso.
A veces, lo que escribo me gusta mucho. Es una vieja idea a la que he dado forma en un personaje y es una forma de reflejar mi pensamiento. Otras veces, la situación que se crea es cómica o lírica y está bien transmitida a través de sensaciones que consigo dándole vueltas a la combinación de las palabras. En esos momentos, gozo de buena "salud escritora" y consigo que la historia avance de modo sutil y eficiente. Me siento muy dichoso si he escrito un párrafo bonito o muy expresivo dentro de la prosa tranquila que estaba escribiendo. Cuando sucede esto, es como si le arrebatara yo a las palabras su poder mágico de evocar situaciones o sensaciones muy elocuentes y me siento bien. Parece que lo que escribo merece la pena aunque solo sea por estos pasajes que surgen de mi imaginación. Un escritor bueno, lo que hace es conseguir que estos momentos de dicha escritora se prolonguen en toda la novela, siendo todos los párrafos que escribe muy significantes y llenos de emoción. Para eso hay que trabajar mucho la prosa y desechar muchos intentos de prosa mala o regular. Yo no he llegado a tanto.
Hay gente que coarta la libertad de los demás con sus requerimientos. Todos hemos tenido esa tía que nos decía: "venid a verme esta tarde", cuando solía ser una tía aburrida que te llenaba la mesa de pasteles pero te aburría un montón contándote batallitas y preguntándote hasta por el carnet de identidad. A mí no me gusta hacer esas cosas. Que cada uno vaya por donde quiera. Si fuera bueno lo que tuvieras que ofrecer; simplemente, mucha simpatía o que eres un tío festivo con el que uno se lo pasa muy bien, pues vería justificado ir a ver a quien sea pero si la persona es aburrida y preguntona, la mandaría a la porra con tal de que me dejara en paz. Lo que pasa es que esto suele suceder con personas de la familia y tienes que cumplir porque si no, lo ven como una ofensa: "no me has llamado cuando estuviste en el pueblo". "No venís a verme", etc. Me pone negro. Por algo será si no voy. Yo jamás he dicho a nadie que tuviera que venir a verme. No sé qué se creen esas personas "a las que hay que ir a ver". Como si fueran un espectáculo familiar.
Ayer estaba autosugestionándome poco a poco para empezar a escribir en aquella novela que dejé aparcada y cuando ya me iba a poner a escribir lo que fuera, me llamaron por teléfono para estar con mi madre que había salido del hospital y estaba en casa sola. Ya dije que coger un hábito bueno es difícil y perderlo, muy fácil. Estaba yo intentando coger ese hábito bueno de escribir a una determinada hora todos los días y el empeño quedó frustrado. Da mucha pereza poner en marcha las ideas y la imaginación y traducirlas en palabras, más cuando tienes que continuar un trabajo que se quedó paralizado y ya no sabes muy bien de qué iba. El caso es que hoy volveré a intentarlo y me pondré delante de la historia inconclusa y procuraré, poco a poco, ir completándola. A ver si me concentro. Sería algo bueno para mí pues me serviría como un entretenimiento agradable cuando se convierta en hábito y la historia, si es buena, que lo es, tendrá algún día su final y yo estaré muy contento.
Todos sabemos distinguir, cuando nos preguntan, cuándo lo hacen por una muestra de interés o por mera curiosidad. Cuando preguntan por nuestra salud o la salud de un familiar vemos que se trata de una muestra de interés. Cuando la confianza empieza a ser grande con el amigo, este pregunta ya sobre cualquier cosa. A mí lo que me fastidia es que esa persona que pregunta de todo, luego le preguntas a él y no te dice apenas nada. Apenas sabes nada de su vida privada y tú le has contado todo sobre tu propia vida privada unas veces porque has querido y otras veces porque él te ha preguntado y tú se lo has querido decir. No me gusta ese tipo de gente que se reserva su intimidad ante los demás y luego se atreve a preguntar cualquier cosa a los demás. Peor aún es cuando en esa persona que pregunta tanto se da un afán controlador y consejero que se traduce en decir: no te he visto, dónde estabas, etc y luego también se atreve a decirte lo que debes y no debes hacer y qué es lo mejor o lo peor como si fuera con él la historia. A veces descubres que un amigo que tienes es de este tipo y te llevas las manos a la cabeza por haberle dado tanta confianza. O a lo mejor es él el que se la ha cogido equivocadamente.

lunes, 5 de mayo de 2014

A veces, más de las que yo querría, mi voluntad se opone a escribir pero yo siento que es una muy buena forma de ocupar el tiempo y mi imaginación. Pero esas veces, la cabeza no está dispuesta a inventar, a crear cosas con las palabras. La cabeza está en otro sitio o no está en ninguno. Entonces se impone crear el hábito de la escritura. De lo que se habla habitualmente es del hábito lector o de la lectura pero no del hábito de la escritura. Eso lo conocen los escritores muy bien y de ahí sus manías a la hora de escribir que en lo que suelen consistir es en un horario y un lugar determinados, a solas con la página en blanco o con unos cuantos rituales más añadidos. Yo tenía un hábito de escritura que he perdido y he de recuperar pues si algo soy es aspirante a escritor y he de defender esa postura cueste lo que cueste. Adquirir de nuevo un hábito es difícil y perderlo, fácil. Haré lo posible para que yo escriba lo que sea a una hora fija y después ya vendrán los refinamientos de lo que he escrito.
En esta vida hay que saber de lo que se habla y no hacer tantas preguntas y no preguntar constantemente si uno ha meao o ha cagao. En esta vida lo que importa es tener clara una idea de vida y respetar la privacidad de los demás. Que no nos tengan que decir que somos unos pesados porque requerimos de los demás una atención desproporcionada de modo que hartamos. Vivamos cada uno nuestra vida sin molestar. Y seamos coherentes con la vida que hemos elegido o que nos ha impuesto la circunstancia sin dar muchos gritos de acabamiento o desventura ante los acontecimientos que nos vienen a ver.
Seamos afortunados aunque no lo parezcamos, enséñenos la vida a vivir con lo nuestro y no estar pendientes de los demás; no seamos tan materialistas que descuidemos lo humano y lo espiritual. Si podemos ayudar, que no nos cueste hacerlo porque es bueno para nosotros y para el prójimo. Seamos personas, no sucedáneos de personas.
Para que una novela se convierta en un clásico y además en un best seller o en una novela muy leída detrás tiene que haber un trabajo ingente del escritor que ha querido esforzarse para que esa novela sea modélica y atractiva. Siempre se pone el ejemplo de "Cien años de soledad". Tiene un estilo esta novela inmejorable. No en vano, Gabriel García Márquez desechó 50.000 folios que escribía y reescribía una y otra vez y nunca estaba a gusto con el resultado. Nos dejó un Macondo e historias nunca relatadas tan bien, llenas de imaginación y del saber de la vida. Leyéndola se da uno cuenta que la historia le transporta y le mete en un mundo, el mundo que quiso el escritor que nos metiéramos para nuestro deleite.
El escritor es un luchador nato que beligera con las palabras que hay en su diccionario mental, con el mundo que ha conocido o conoce y con la historia que pretende dejar antes de morirse. Y lucha mucho hasta conseguir un resultado notable. Porque son ideas, personajes, tramas que se parezcan a la vida lo que hay que hilar con la escritura. Y eso es difícil.
¿Qué sentido tiene escribir una historia sobre la posible III Guerra Mundial? En la novela aparecerá una trama política y bélica de los países más poderosos que por unas causas o por otras entran en guerra. Entonces, ¿qué sentido tiene escribir sobre una chica de barrio que se queda soltera y embarazada? o ¿sobre una familia que tiene que recorrer miles de kilómetros por la crisis de los treinta en EEUU? Lo que deben tener en común esas historias es el trato literario y humano que se les dé. Una historia engancha y es paladeable en la lectura si la retórica de la escritura funciona. Cualquier tema vale pero si el tema está tratado como un artículo periodístico, qué insipidez. La altura de los personajes vale si son tratados artísticamente por el autor. La historia subyuga si la palabra la acompaña fielmente con su musicalidad en los párrafos y su interés estético de la disposición de los hechos, de la presentación atractiva de los personajes, etc. No todo es la historia.
Todos los escritores que conozco y que he leído de la tradición española lucharon al menos por crear una estética suya propia, por crearse un estilo que fuera inconfundible. Después lucharon denunciando hechos, creando historias que denunciaban aspectos de la sociedad en que vivieron o simplemente lucharon por crear belleza. Galdós fue muy progresista en su tiempo y tocaba temas que estaban candentes en la sociedad de su tiempo. La idea de Galdós era escribir sobre la burguesía y sus males para tratar de purificarla. Ahora no se puede escribir de una clase social específica porque el mundo está muy globalizado. Ahora se trata de hablar del hombre en general a través de fábulas que lo trasciendan. El existencialismo habló del hombre, no de una clase social y a partir de ahí ya no se podría escribir de clases.
La comercialización de la literatura ha provocado que se banalice el hecho de escribir. Salen historias muy llamativas paro sin ideas. el escritor debe estar en lucha, no a favor de un mercado.
De barro nos hizo Dios. Este dicho  vale cuando alguien nos exige una perfección que nosotros no cumplimos o cuando nos disculpamos por algo hecho mal. También dice otro dicho bíblico que Dios nos hizo a su imagen y semejanza y que algo llevamos de Él en nuestra obra. Por fin, Cristo dijo: "ser perfectos como yo lo he sido" O sea, que el hombre se mueve entre la perfección y el fallo porque ya los romanos sentenciaron que errar es humano y eso a todos nos consta. Sin embargo, no admitimos el fallo humano cuando este se reviste de dolo, de engaño. Cuando lo que se busca con la obra imperfecta es enriquecerse, cuando el engaño es premeditado, cuando los engañados notamos que huele mal el engaño, no es un engaño fruto de la debilidad del hombre sino de la astucia del mismo. Entonces debe caer la ley de los hombres sobre los engañadores. Y esto esta pasando a cada rato en España y los engañadores no sufren ni la menor advertencia de la justicia.
Una sociedad más culta siempre es deseable. Pero, ¿es factible? Si la gente fuera más culta, de verdad, yo me encontraría con alguien que haya leído a Fray Luis de León y charlaríamos sobre él un rato. Sin embargo, no es muy común que la gente en general se interese por este tipo de autores. es más común que los estudiantes estudien apuntes sin ningún valor humanístico ni en su contenido ni en su finalidad. Se estudia para saber cosas muy prácticas y así ganar dinero, no para cultivarse uno leyendo cosas sobre la vida, la envidia, la naturaleza, el amor, la vida tranquila, temas que sí trató este fraile citado. Y ¿se aprende algo útil de estos autores? Se aprende de una vida llena de calamidades hecha literatura. Garcilaso escribió: "cuando me paro a contemplar mi estado" y todo lo demás. ¿Acaso no nos hemos parado más de una vez a examinar nuestra propia vida? ¿Y si lo hiciéramos literariamente? Sería mucho más bonito. La gente no estudia más que informática.  
Todas las opiniones que vierto sobre mi modo de vida, que quizás otros pensarán ideal, se resumen en lo siguiente: no estoy a gusto con mi modo de vida. Si a mí me hubieran criado de forma más desapegada, dándome más libertad, yo ahora no necesitaría de nadie para disfrutar mi vida y sin embargo, soy muy dependiente de los demás, no soporto bien la independencia ni la libertad para hacer cosas por mi cuenta. De pequeño y de mayor he estado muy vigilado y cercano a mis familiares como para hacerme solitario y vagabundo por lo menos como para no necesitar de los demás. De hecho, a lo que más temo es a la soledad. Me han hecho tener miedo a la soledad. Yo también tengo un carácter que no soporta estar mucho rato solo. Me gusta la comunicación. Otra cosa es mi privacidad. No me gusta que me pregunten constantemente qué he hecho o por qué lo he hecho. Por eso no estoy a gusto con mi vida. Porque mi vida no la vivo en soledad de hacer lo que quiera sin contar con nadie.
Yo deseo siempre la revolución, el cambio en las mentes de la gente. En la revolución francesa se fijaron las normas y leyes para las futuras democracias. Una vez que se fijaron las democracias en el siglo XX para poder contraponerse a los fascismos y comunismo que se enfrentaron en la II Guerra Mundial, ¿qué hay que revolucionar? ¿El sistema político? La política ha dejado de ser revolucionaria para administrar los intereses de las masas o de unos pocos. Ortega y Gasset, en su libro "La revolución de las masas", que yo no entendí bien al leerlo al usar un lenguaje bastante filosófico creo que dice que las masas protagonizarán la historia de los próximos siglos, unas masas que lo invaden todo, que invaden los ámbitos que antes eran sólo de unas élites. Hay que educar a las masas, dice Ortega.
Yo creo que la revolución que merezca la pena no va a ser política o sólo política sino que debe ser mental. Las masas deben ir hacia lo bueno y lo bueno ya está descrito desde Platón y para ir hacia lo bueno no hay que pasar por la política. 
En el mundo hay tantas personas como circunstancias que las hacen y de ahí, nacen los tipos. Esta la familia joven feliz con un buen trabajo cada una que ha puesto su felicidad en tener dos o tres hijos. Está el soltero que vive con su madre. Está el hijo único al que no le ha faltado de nada. Está el divorciado que ha rehecho su vida o está fastidiado desde que se divorció y lleva una vida en desorden. Está el joven estudiante despreocupado que entre libros y amigos pasa la vida de estudiante. Está la ama de casa con una labor ingente que llevar a cabo todos los días. Está el dueño de un bar que a su vez es padre de un estudiante. Las variables se combinan entre ellas para dar un puzzle que es la misma sociedad. Aunque yo creo que hay gente, y la debe de haber, que es inclasificable. Generalmente, pertenecen al género artístico y son bastante raros para el común de los mortales. Viven para su arte, no siempre comprendido por la masa. Holliwood nos muestra la vida de magos de las finanzas en películas sobre el dinero que se pasan la vida en despachos creando "riqueza" pero a esos sólo los vemos en las películas.
El gozo de vivir no creo que resida en levantar montones de dinero aunque hay ya unos cuantos que sí crean en eso y nos lo hagan creer a los demás. El materialismo capitalista es igual que el marxista, sólo cree en el dinero, en que el mundo rueda por arte y gracia del interés, el interés crematístico. Esa manera de pensar crea una codicia fuera de toda ley y hace que esa codicia ciega arrolle toda legalidad. No hay empresa que por causa de los beneficios no incumpla leyes en contra del trabajador, del medio ambiente, del consumidor, etc. Si se antepusiera la labor bien hecha a todo el dinero posible que se pudiera obtener nos iría mejor a todos. Si se antepusiera la barra de pan bien hecha a cualquier otro interés, todos comeríamos buen pan. Si el empresario velara por las condiciones de trabajo en la empresa y no de recortar derechos de los mismos, no habría tanto conflicto social aunque el trabajador también tiene una responsabilidad que cubrir en la empresa. Quiero decir que si en la relación de producción todos acataran las normas, el producto sería un resultado más justo del trabajo, no meramente un beneficio.