sábado, 8 de diciembre de 2012

Hoy me lo he pasado genial en el pueblo y me he olvidado de la bastarda esa de María García. Hemos oído misa y el cura D. Juan nos ha bendecido, hemos bailado jotas desde la plaza hasta la iglesia con una efusión grande de alegría. He visto chicas maravillosas, quintas mías muy requeteguapas. He visto a Juli, el quinto nuestro que se ha multiplicado, ha bailado y lo hemos pasado en grande. Ojalá todo el mundo estuviera compuesto de la pasta de la gente de mi pueblo. Pero no, el honor, la amistad, la lealtad y el buen humor van menguando según me alejo de él para no ver más que cabestros y malnacidos que quieren hacerme la vida imposible. Hemos estado en los bares tomando el vermú y baila que te baila. Luego hemos comido cochinillo y cordero. Luego ha habido un monólogo por parte de Juli muy descacharrante y por fin hemos bailado  los bailes de moda y los más añejos. Ojalá tenga solución lo de esta imbécil de médica y todo sea para bien. Los errores se pagan. Las putadas son constantes. Esperaré a que mi enemigo pase por mi puerta para negarle el agua. Porque ya se sabe: al enemigo, ni agua. Viva ROSENDO

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