lunes, 16 de octubre de 2017

He intentado matricularme en la Uned de Psicología. No entiendo los procesos. Me dicen que está en tramitación. Parece ser que últimamente, todo está en tramitación. La vida está en trámite de convertirse en un absurdo. La gente está en trámite de convertirse en cuerpos articulados que no dicen nada. En fin, el trámite lo es todo para que nunca pase nada.
Mi hermano dice que vivimos en compartimentos estancos. Yo vivo con él en un compartimento estanco del que es muy difícil salir.
Dicen que las personas solitarias empujan a la soledad a otras. La soledad viene de un concepto equivocado que se tiene de las personas y un concepto equivocado que tiene la propia persona de sí misma.
Yo no sé si es mejor la soledad que estar rodeado de gente que no aporta nada. No me decido. Prefiero una compañía insana que la soledad amena de mi habitación.
Lo más parecido a lo bucólico que hay en la ciudad es una habitación donde estás tú solo creando algo o contemplando el mundo a través del ordenador.
La vida es así. Se queda uno solo alguna vez y ya no se recupera de esa soledad. Los amigos se cuentan con los dedos de una mano.


martes, 10 de octubre de 2017

Parece que la vida me sonríe a pesar de algún inconveniente. Ya sé pasar las mañanas con cierto ímpetu vital, aunque solo sea leyendo la prensa ante un café con leche. Debería visitar los sitios donde di clases. A lo mejor me llevo alguna sorpresa. Recuerdo aquel barrio donde las alumnas guapas roneaban en el andén de la estación. Y recuerdo aquellos inviernos fríos que ya no vienen en los que yo estaba al amparo del aula. Recuerdo también los interminables raíles de cercanías que me llevaban a Parla, a Alcalá, A El Escorial. Todo se ha ido. Pero puede volver si me acerco un día a ver aquellos edificios, todos iguales, en los que había pizarras para aburrir.
Se oye el graznido de la corneja. Se oyen las ambulancias y se oye muy débilmente una brisa que trae octubre como el aroma del otoño.
Yo sigo aquí, en mis breves coordenadas espaciales, en mi breve tiempo. Ojalá, como decía Machado, un brote de una rama traiga alguna esperanza cierta.
Ojalá empiece a llover con frecuencia, ojalá los bolsillos de la gente se llenen, ojalá la navidad que llegue huela a concordia.
No soy ni de unos ni de otros. No soy revolucionario ni conservador. No soy apenas nada. Quizás sea un ciudadano de estos que inundan las aceras.

lunes, 9 de octubre de 2017

Una semana después del 1-O, ya está triunfando el no a la independencia. Mas, el mayor inventor de todo esto, ya ha dicho "que Cataluña no está preparada para la independencia". Lo ha dicho cuando los dos grandes bancos de Cataluña se han esfumado del terreno. Nos han dado la brasa durante tres o cuatro años para convencernos de una independencia ilegal que hasta gente que se supone con luces decía que estaba bien, que votaran, que era su derecho, etc. Cuando no tenían derecho a votar ni a independizarse unilateralmente. Han camelado a mucha gente, los buenistas, que, infantiles ellos, creen que todo está bien. Han engañado a muchísima gente catalana con el deseo de la independencia, que no era real, como ellos decían. Y a mí lo que me jode es que, después de tanto jolgorio y tanta brasa que han dado, se vayan de rositas. Me gustaría que los dirigentes de Cataluña, los aprendices de magos del procés vayan a la cárcel por engañar a la gente tanto tiempo y pretender una aventura que era pura mentira.
Y por haber roto con la Constitución, los parlamentos y las leyes que nos hemos dado todos los españoles.

sábado, 7 de octubre de 2017

Me han cambiado una medicación que me ponía mensual a trimestral. En concreto, una inyección. Me ha sentado fatal. Me levanto después de tener un sueño inquieto a las tres o cuatro de la madrugada. Luego, me es difícil ponerme otra vez a dormir. El día 17 voy a ver a la médica y le diré que me cambie otra vez a la mensual. Creo que a los psiquiatras les regalan un viaje o dinerito por recetar medicamentos nuevos pero espero que triunfe la sensatez en mi médica porque si no, la dejo.
Como hoy me he levantado a las cinco, me he puesto a leer teletipos de la tele y en uno de ellos sale que Mas dice ahora que Cataluña no está preparada para la independencia. Menudo rascanalgas, menudo brincapesebres, menudo mangas de humo está hecho el dirigente catalán. Qué listo. Así, a lo mejor, haciéndose el bueno, consigue librarse de la quema, dando marcha atrás, ahora que lo ve claro.
Bueno, sinvergüenzas hay de todo tipo por el mundo. No nos alarmemos ahora de ver gente como esta por estos pagos de Dios. Lo que pasa es que a mí me encantaría verle entre rejas una temporada por lo que ha hecho. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Yo veo gente por la calle y los veo todos un poco igual. Como dice una canción de Serrat, "aburridos, desconocidos y poco atrevidos donde los hubiera". E intentan ser felices como yo, cada uno con sus argucias y sus maneras de conducirse por la vida. Hitler era uno de estos señores que iban por la calle. Había escrito teatro o no sé qué y luego escribió "Mein Kampf" y era activista y le metieron en la cárcel. Hasta ahí todo normal. Luego llegó la anormalidad de que siguieran sus pasos, sus ideas y sus actos verbales que iban desde la amenaza hasta la provocación pasando por actos más brutales como el asesinato y el holocausto. Y todo fue en nombre del nacionalismo alemán.
Y ahora vienen otros nacionalismos como el catalán, que también se hacen la víctima como hizo Hitler hasta que consiguió que masas le siguieran por un camino de destrucción, de crímenes y de ataque global al mundo entero. El nacionalismo catalán dice que los actos violentos que tuvieron lugar el domingo "no tienen precedentes". Sí los tienen y muchísimo más graves: a Companys y a su intento de secesión me parece que le siguieron 45 muertos y 3000 presos. ¿Por qué mienten? Porque les interesa el papel de víctimas como le interesó a Hitler hasta que le llegó el papel de verdugo.
Lo que haría Cataluña si se independizase, sería conseguir un ejército (ya han hablado de la necesidad de ello), anexionarse Valencia y todos los "países catalanes". Así funciona el nacionalismo en el siglo XX y supongo que en el XXI. Por eso es importante pararles los pies antes de que este nacionalismo siga la senda de nacionalismos que ya vimos lo que dieron de sí. No hay persona que no vea en Puigdemont, Junqueras y la CUP más que unos fanáticos nacionalistas que están engañando a la gente en nombre de no sé qué país catalán que nunca ha existido ni creo que existirá. Ya se han cargado la Constitución, ya han celebrado el referéndum del sí, ya han tenido su rato de mártires que tan bien les venía y ahora quieren seguir en la senda que les da el poder para crear un país catalán lo más grande posible donde solo se hable catalán, donde ellos puedan escribir la historia de Cataluña que les dé la gana y para eso tienen algo que ya tuvo Hitler: las masas ciegas.
Yo veo todo esto muy mal. No hay políticos de altura. Mas actuó como un filibustero cuando vio las Ramblas llenas de esteladas y dijo para sí: "esta es la mía". Habría que haberle encarcelado después del 9N. No se hizo. Ahora la bulla es más grande, con un partido de psiquiátrico en el poder, con las masas engañadas, con gente asustada en casa que no desea la ruptura con España pero no les han dejado ni abrir la boca. En fin, un desastre. Cataluña ya dio problemas en 1917, la Semana Trágica. Intentó la secesión en un par o tres de ocasiones en las que sí hubo mucha violencia y además muchas muertes pero esta vez han pretendido comer el coco a mucha población que creían que un referéndum unilateral era legal en España. El referéndum es ilegal, no vale, no cabe en la Constitución por la que nos regimos todos los españoles y la declaración de independencia tampoco valdrá porque el Estado siempre sabe defenderse como sea.

lunes, 2 de octubre de 2017

Por fin se ha acabado el rollo este independentista con un referéndum con palos. Se ha echado de menos una explicación por parte del gobierno de qué se iba a hacer o de qué se había hecho. Pero lo bueno es que creo que por un tiempo no ocuparán la televisión esos políticos que lo venían haciendo. Ojalá vengan otros que quieran otra cosa para Cataluña que no se la independencia. La independencia no, por favor, con eso no se juega. Y tampoco se juega con la ruina que venía después de la independencia.
Pero no todo va a resultar tan fácil porque me parece que llega la hora de los mártires. Si antes eran víctimas, ahora van a ser mártires asquerosos que berrearán su martirio desde la cárcel o desde cualquier sitio. Qué asco. Otro rollo. La novela no tiene fin.
Yo me voy a dar a la soledad. A mi soledad querida pues las compañías que tengo no me convencen nada de nada. Dejaré atrás la compañía de unos señores indigentes y viejos que ya no me hacen gracia.
Dejaré de verles y de invitarles a cervezas porque ya no me hacen ni puta gracia.
La vida es así, va a empujones; unas veces estás con unos y otras veces estás solo. Mejor solo que mal acompañado.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Me levanto por la mañana y el monstruo sigue ahí. Repaso los conocimientos que tengo para pasar otro día que se duerme según avanza. Hay conocidos que trabajan a esta hora, que tienen ocupado su tiempo en una labor valiosa. Yo empezaré otra novela en cuanto termine la que escribí este verano, la historia de mi vida. Pero mientras, la vida me atrapa en un sinfín de laberintos infames que anidan todos en mi cabeza. Y no sé la salida, no la veo por ninguna parte.
Tendré que sufrir mi forma de ser ya que la vida es una historia contada por un niño o un idiota, llena de ruido y de furia y sin significado. Eso es lo que significa la vida: su falta de significado. Por más que nos esforcemos los seres humanos no vamos a encontrar la satisfacción del sentido de la vida aunque algunos digan que les espera un dios al acabarla.
Venimos al mundo sin saber por qué y nos vamos de él también sin saber por qué y mientras, nos debatimos en luchar por ver qué es esto que nos rodea y nos esculpe, que nos devana y nos acerca a algo que nunca sabemos lo que es. Es el signo del ser humano: no saber nada, como dijo Sócrates, no saber lo que hacemos ni por qué lo hacemos. Sabemos que hay leyes pero no sabemos la raíz última de las mismas. Sabemos que hay maldad y nos asombra su existencia sin saber qué la otorga ese misterio. La maldad, la bondad, el bien y el mal son arcanos a los que no llegamos con nuestra pobre alma ni con nuestra pobre inteligencia.
Todo lo dejamos al albur de los dioses o de otras inteligencias que han estado en este mundo quizás a arrojar un poco de luz a lo que llamamos vida e historia del hombre pero tampoco nos fiamos de esos seres privilegiados que sí parecían saber en qué consistía la vida.
Lo nuestro es pasar, pasar. Van a venir días y días y nosotros pasaremos. Unos, pendientes de su belleza; otros, dando vueltas a los conceptos que nos aterran y nos superan. Y todos, todos, ricos y pobres; guapos y feos; desgraciados y afortunados, lo único que habremos hecho será pasar. Pasar como el agua o como el viento por el mundo porque somos motas de polvo, somos la nada hecha representación en forma de seres humanos fugaces e intranscendentes.
Así, todos, alguna vez, con éxito o sin él en la vida, nos preguntaremos: ¿qué hago yo aquí? Y un silencio asombroso, un silencio sobrecogedor nos hará helar el corazón cada vez que preguntemos algo así. Cualquier ser humano quiere saber qué hace aquí, qué juego es este, qué dolor se acumula en el costado producido por la vida pero nunca lo sabrá. Es el misterio de la vida, ese que anda por las cabezas de la gente de cuando en cuando para quedarse sin resolver y crea una angustia atroz por unos segundos.