jueves, 21 de septiembre de 2017

La gente no se entera de la gravedad del intento de independencia por parte de unos facinerosos que gobiernan Cataluña. Todo lo inició Mas a modo de filibusterismo político cuando vio a las masas de la Diada. Mas vio un filón político en esas gentes y empezó el rodillo que no se ha sabido parar. Incluso se realizó una intentona de referéndum a la que no se dio importancia. Pero la idiotez política en España cunde como la espuma y así se han ido juntando elementos a este intento de independencia como un partido de psiquiátrico como es la CUP. Mas debería estar hoy día en la cárcel, de la que se va a librar por la flojedad del gobierno de la nación. ¿No impulsó Mas un referéndum ilegal ya en su día? Pues por ello debe pagar. Lo que pasa es que este otro referéndum querían los facinerosos que tuviera cobertura legal. Y se cargaron la Constitución como facinerosos que son. Lo más sensato que he oído decir en estos días ha sido al actor Arturo Fernández: " que el gobierno dialogue con gente seria, no con estos que quieren arruinar Cataluña". Desde luego, la independencia sería una ruina para la región de Cataluña y para España y por eso hay que parar el intento como sea.
Me he dado cuenta de que "El país", periódico nacional, no informa convenientemente de lo que pasa y encima, a veces confunde a la gente que lo lee. Sus titulares son engañosos y no me gustan las fotos que pone. Además, hay una especie de buenismo en ese periódico que hace que parezca que todo el mundo es mejor. Pues vaya mierda. En estos momentos de incertidumbre política, incertidumbre informativa. Deberían plantearse en ese periódico de qué lado están y ser más rigurosos en lo que dicen a sus lectores. Lo digo porque leo los tres periódicos de tirada nacional y en los que una cosa es clara como el agua, en "El país" se trata como con miedo a decir la verdad. Me parece que este periódico apoya a los socialistas. Pues vaya futuro le espera, con dirigentes que dicen una cosa en Bilbao y otra en Madrid, que no saben defender España y que en concepto de economía no saben más que regalar dinero a mansalva como hizo ya el malhadado ZP. Si "El país" anda con medias tintas en lo que cuenta, habrá lectores que no se darán cuenta de la dura realidad y vivirán el cuento de hadas de que todo va a ir bien y que los de derechas son todos muy malos y los de izquierdas son como hermanitas de la caridad. Pues vaya plan.

martes, 19 de septiembre de 2017

Son las ocho y diez del día 20 de septiembre de 2017. Ya va clareando. Acabo de desayunar y de leer la prensa. La mañana que me espera ya la conozco y no creo que me depare sorpresas. Ansío ir a algún sitio desconocido o especial, donde haya música o la música me acompañe pero mientras me voy a ir a Las Rozas a eso de las nueve, después de escribir un poco. Tengo que acabar la novela de mi vida que ocupa unas cien páginas. Ojalá pudiera yo escribir la historia d e mi vida con mi propia vida, firmando una vuelta al globo o tirándome en paracaídas.
La vida va dando vueltas, como hace el mundo todos los días sobre sí mismo; la vida es una noria puede que un poco absurda, puede que un poco tiránica, puede que un poco insistente.
La novia que no tengo se desnuda para entrar a la ducha y mojarse el cuerpo con deleite antes de coger el metro y llenarse de la suciedad del ambiente. Luego trabaja hasta las tres.
Los perros son esos animales que viven tristemente con el hombre en las ciudades exhalando melancolía, sudando la pobre hiel que sudan los humanos.
Yo me retiro al camino, camino que me espera hoy. De su mano, llegaré al pueblo de al lado y luego volveré a casa. Haré un camino incesante y terco como la lluvia que no cae.
Yo debo ser un alma inquieta pues sueño con sitios lejanos, imagino historias con palabras, deseo conocer gente nueva. Deseo también la mezcla de estas tres cosas: escribir sobre sitios lejanos, conocerlos y charlar con gente nueva de esos sitios y esas historias que he creado o crearé con palabras. Todo bulle en mi interior y no he conocido a nadie con el que hablar de semejantes cosas. Me siento solo con mis inquietudes. Internet no me ofrece la oportunidad de conocer gente nueva pues esa gente solo desea el amor o el sexo y yo lo que deseo es el compartir historias o ideas del mundo frente a una taza de café. Yo soy quizás un intelectual sin intelectuales al lado. Por lo tanto mis ideas se diluyen en mi propia cabeza una vez pensadas. Yo me monto un mundo de ideas, palabras, historias creadas, deseos que no tienen fin pues la imaginación es fértil en la soledad pero no tengo con quién contrastar tales deseos o ideas o historias. La gente solo piensa en compartir la vida pero no los pensamientos. La gente quiere estar al lado de otra persona pero solo por el hecho de estar al lado de otra persona. La soledad es muy mala pero hay que gestionarla. Me daré un paseo hoy para ahuyentar la soledad porque el camino en el que se pierden los pasos reblandece la soledad y la transporta a algún lado.
Me está pasando lo que creo que pasa a los que llegan a la cuarentena y no se han casado o se han divorciado: su horizonte vital se ve reducido porque no tienen amigos, añoran una realidad del pasado en la que podían contar sus inquietudes y sus logros ante una audiencia que los hacía caso. Ya no hay nada de eso. Hemos perdido todos los amigos porque estos sí se han casado y tienen un proyecto futuro alejado de nosotros y además, es muy difícil hacer amigos llegada una edad. Entonces, hay que lidiar con la soledad impuesta, con la soledad que se ha ido almacenando con los años de perder amigos que forman parte de un pasado o un presente en el que no se puede contar con ellos. Hay que vivir solo porque quizás ya hemos perdido a nuestros padres, nuestros hermanos ya no están en nuestra órbita vital y los posibles amigos están en un limbo llamado internet al que no acudimos por desconfianza o por miedo. Repito: toca ser robinsones de la ciudad o el pueblo donde vivamos. Algunas conversaciones casuales nos hacen aterrizar en el mundo por unos momentos. Conversaciones con vecinos, con familiares etc. pero no nos ofrecen esas conversaciones la alegría que nos ofrecían aquellas del instituto, la universidad, el trabajo aquel que desempeñamos hace tiempo.
¿Qué hacer? Creo que debemos adueñarnos de nuestra soledad, hacerla nuestra y exprimir lo que tenga de bueno. El buey suelto, bien se lame, dice el refrán. Hagamos lo que nos dé la gana pues nadie va a pedirnos explicaciones de nuestra conducta. Pasémoslo bien aunque no tengamos un público que nos halague y nos diga que buenos somos. Practiquemos cosas sencillas como dar un paseo, hacer fotos, escribir, ir a Madrid... Sorprendámonos a nosotros mismos haciendo cosas valiosas como una novela. Organicemos nuestro tiempo como queramos y saquemos provecho de él. La soledad favorece el pensamiento y cuanto más pienses, más ideas vas a sacar para hacer y divertirte. Y, que no se me olvide, si no puedes reír, al menos sonríe.
Yo, a lo largo de mi vida como profesor, me he tenido que adaptar a, al menos, 17 institutos diferentes en veinte años. Yo era interino y seguí siéndolo hasta casi el final. Leo en un periódico que en la educación, uno de cada cuatro profesores son interinos. ¿Cómo va a funcionar bien la educación con esta variable tan mala en la que muchos están de paso en los institutos? Así no puede funcionar bien la educación. Porque el interino no está centrado, no tiene historia, solo sustituye. Ya es hora de que la administración educativa haga un esfuerzo para que no haya tanta interinidad. La interinidad crea injusticia en los institutos en los que el interino carga con lo peor y el profesor antiguo se deshace de carga lectiva. ¿Cuándo va a llegar el interino a la situación de un profesor antiguo? Cuando esté a punto de jubilarse, a los sesenta pues se ha tirado hasta los cuarenta y pico de interino y opositando. Una injusticia. Mientras, el profesor antiguo se va quitando tarea que endosa al nuevo, al interino, el interino sufre por sacarse una plaza que obtiene a los cuarenta, cuando ya se ha recorrido toda la comunidad de Madrid sustituyendo. Qué pena. Y luego echan la culpa a los chavales, a los padres, a los profesores. La administración debería mirar qué está haciendo.
"El sí de las niñas" es una obra de Moratín hijo que tuvo mucho éxito en las tablas. Es una obra sencilla que trata de una sobrina que van a casar con su tío viejo. Es horrendo pensar en tal casamiento, como le pareció a Moratín. Pero lo bueno de esta obra es el equilibrio que hay en ella. Transcurre en un día, en un solo escenario y también tiene unidad de acción. La acción es muy clara. Es una joya de la literatura neoclásica que quiso romper con el teatro fantástico y absurdo que había en aquel entonces. Sería un trabajo ingente cultivar el gusto de la gente actual con obras que llevaran mesura, enjundia y realismo al cine, a la televisión y a la literatura. No hay más que zombis, enajenados que ponen bombas, crímenes horrendos y sofisticados en la escena actual. No hay quien vea una película como Dios manda en la televisión, que tenga la medida del hombre: todos son exageraciones a cada cual más brutal. El buen gusto se perdió hace ya mucho tiempo y los monstruos abundan en todos los lados. El hombre no quiere al hombre en el arte: quiere violencia sofisticada y mucha acción que sonroja la inteligencia. Hemos llegado a la estupidez por la estupidez en la creación de historias. Es hora de contar la realidad del modo más claro, sin asesinatos, sin zombis, sin estúpidas persecuciones de coches. Nadie hay que escriba el guion de una película que llegue al corazón del ser humano. Yo, si pudiera, acabaría con estas películas pero no estamos en 1806, año del estreno de "El sí de las niñas".