martes, 22 de mayo de 2018

Ayer por la noche me salió una ampolla en el labio. Cuando me acosté, me dio dolor de pecho. Eran pruebas irrefutables de que fumo mucho. Por la noche, me desperté y pensé largo rato en dejar de fumar. Me he levantado a las seis y media de la mañana por la desazón. He estado oyendo "La Unión", con sus temas nuevos. He fumado tres cigarros hasta las ocho y media. Daré un paseo sin cigarros hasta Las Rozas y empezaré a apuntar los cigarros en una libreta otra vez. Tengo que bajar al paquete. Ahora me fumo paquete y medio.
Por lo demás, no hago gran cosa. He estado haciendo la declaración de la renta por internet.
La vida va como una cometa que vuela sin mucho viento, al azar y sin dirección, suavemente y sin mucho sentido.
Mi hermano me ha dicho que no busque novia. No lo haré.
Me gustaría estar hoy frente al mar y respirar la salinidad del aire de una playa. Me gustaría hacer kilómetros en coche hasta cansarme. Me gustaría bajar un río andando con una caña de pescar.
Me gustaría recorrer el camino Smith hasta que me cansara y volver y comer en Navacerrada.
No me gustaría volar en parapente. Eso no va conmigo.

Ríe, charla, camina, jode a ver si encuentras el sentido de la vida.


sábado, 19 de mayo de 2018

Hemos ido a cenar mi hermano y yo. Había en el restaurante una chica morena con una camisa grande de gran abertura central en el pecho. Dejaba insinuar unos pechos pequeños y se le veía la tira del sostén por el hombro. A mí me ha gustado que esa chica llevara camisa, una camisa azul con rayas blancas gruesas muy elegante. Me ha gustado que me mirara un poco mientras cenaba con un tipo que estaba de espaldas a mí. He imaginado que esa chica es moderna y culta pero quizás es mucho imaginar. Quizás es como todas, como dice la canción de Roy Orbison: everything you want, you get it. Lo que yo digo es que si las mujeres bonitas todo lo consiguen, ¿de quién lo consiguen? Aparte de eso, si una mujer bonita le quiere a uno de verdad, lo puede conseguir todo de uno. He leído en mi libro de Psicología que la causa de atracción física más fuerte entre dos personas es la belleza. Hablo de amor romántico. Pero, ¿no nos puede resultar atractiva una chica aunque sea un poco feúcha por otras razones? Está la razón de la semejanza y de la proximidad. Pero el verdadero problema de una relación es que perdure en el tiempo sin contratiempos fuertes que la hagan zozobrar hasta estados de odio o de falta de respeto. Si yo encuentro una chica hoy en día y me falta el respeto más de dos veces, adiós. Lo tengo muy claro. Mi hermano me ha dicho durante la cena que la mujer y la mortaja del cielo bajan. Espero que la que baje para mí tenga un pisito y nos lo montemos bien. Sin celos, con libertad personal y que tenga conversación más allá de problemas familiares y sinsentidos. Y que haya leído el Quijote.

jueves, 17 de mayo de 2018

De una serie de asociaciones mentales que he ido haciendo en la cama, pues tengo insomnio, he venido a dar en un libro de Unamuno que se titula "Del sentimiento trágico de la vida". A Unamuno se va y se vuelve, nunca se queda uno con él porque es rarísimo, de un pensamiento extraño e infeliz. El título del libro dice mucho. Yo lo leí hasta la página cuarenta o cincuenta y no entendí nada. Unamuno andaba siempre a vueltas con eso de tener que morirse, la fama, la inmortalidad, la razón y la fe sin darle respuesta adecuada a nada de todo ello. Fue socialista, republicano y luego apoyó a Franco para rechazarle después. Era un hombre que no tenía ideas fijas y la duda prendió tanto en él, que no se resolvió en vida con nada. Habló mucho de España y de lo español y europeo, de Castilla, de tantas cosas que no sabía ya de lo que escribía. Escribió nivolas, teatro y poesía. Escribió para su prole con ideas siempre las mismas: la existencia, la esencia, el otro, la identidad. Un rollo. Yo he leído sus nivolas. Son curiosas y  a mí me parecen un poco pueriles en su concepción. Un cura que no quiere ser cura; una cuñada que quiere ser madre sin parir; un personaje que se rebela contra el mismo Unamuno, su autor; Sandalio, el jugador de ajedrez, etc. Unamuno el raro, el que no se doblegaba a nada, el que no sabía quién era, el que no quería morir. El que murió del humo de una estufa.

El que mucho duda, mucho piensa.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Luis Rojas Marcos, presidente del sistema de hospitales públicos de Nueva York, ha escrito un libro hace ya tiempo que se llama "Latidos de fin de siglo". Este hombre ha visto de todo, por el puesto que ocupa. En este libro habla de infinidad de problemas del mundo moderno. Uno de ellos es la anomia, la falta de normas que hay en la gran ciudad. Yo creo que dice generalidades sobre esa anomia. Yo veo que la gente cada vez tiene menos escrúpulos morales a la hora de convivir unos con otros, son más bestias o más animales. Ya dije que las drogas, la incomunicación, lo virtual, está haciendo estragos entre la gente. La gente anda solitaria y recelosa de los demás, la gente ni estudia ni trabaja y si trabaja, no hace más que quejarse del trabajo, todo le parece un gran esfuerzo. Por la televisión (mucha gente solo tiene una cultura pobre televisiva) se ofrecen las cosas mejores del mundo a un público zafio que no tiene dinero para comprarlas. He ahí el disgusto, la anomia, el deseo siempre irrealizado. Todo el mundo quiere el último modelo de coche, las vacaciones más rutilantes, el anillo que más luzca por culpa de esa triste cultura televisiva y tiene lo que se merece pues no ha estudiado, no se ha esforzado en la vida, son unos cafres que se sientan en el sillón y ven lo que les echan, sin discriminar, pues no tienen capacidad crítica de ver la mierda y apartarse.

Este mundo es un anzuelo sin ni siquiera lombriz.

martes, 15 de mayo de 2018

Hoy día de San Isidro. En Madrid capital no se trabaja. Se visten de chulapos y van a la pradera. En Majadahonda, se llena de gente que no va a trabajar. Hace ya mucho tiempo que no escribo nada más que en este blog. He dejado la historia del punki inacabada, no sé si tendrá continuación algún día o será un aborto narrativo.
Quiero hacer una novela de lo solos que estuvimos Paco y yo en esta última crisis de la enfermedad. Un enfermo mental que cuida de un enfermo mental sin ayuda ninguna. Hace mucho tiempo que no veo a mi amigo Antonio Salgado. Creo que este amigo lleva una vida muy apacible y monocorde, con sus conferencias y sus escritos, siempre con la espada de Damocles encima, como dice él.
Yo tengo que estudiar para los exámenes de Junio de Psicobiología, Psicología Social y Psicología de la atención. No doy para más estudios. Si en el verano estudio, puedo aprobar en septiembre y las vacaciones ya están en peligro pues mi hermano dice que no sabe si estará bien para viajar. Lo más normal es irnos a un sitio como Benidorm o quizás Las Canarias pero no se sabe. Me he sacado la licencia de pesca. Iré a pescar a río Moros y me olvido del pueblo que ya me harta. Me compraré una caña y pasaré tardes allí.
Ahora parece que iremos en julio al pueblo, porque así lo quiere mi madre. Veremos los mundiales, que no ganará España, porque al final, la caga. Me acuerdo del libro "El pasado", de un argentino. Muy bueno. A lo mejor empiezo a leer libros cuando acabe los putos exámenes de Psicología. No vuelvo a ir al Niza. Allí hay un ambiente de odio que te cagas.

lunes, 14 de mayo de 2018

El fútbol es el opio del pueblo. Ni siquiera en eso acertó Marx. No creía Marx que un deporte pudiese convertir a la masa (obrera o no) en un montón de individuos estupidizados por un juego. A mí el fútbol de hoy me parece una secta que imbuye en sus seguidores una fidelidad fanática rayana en la religión. Los equipos de hoy en día tienen fanáticos que hacen guardia para hablar y hablar de fútbol constantemente. Solo les falta a los equipos inventar unas oraciones y unas peregrinaciones santas a las reliquias de jugadores antiguos para que gane siempre el equipo. Los jugadores de fútbol son los dioses de hoy en día. Se los venera, se los idolatra, muchos morirían por ellos si llegara el caso. Veo en el telediario esas masas vociferantes y me da miedo. A lo que ha llegado la gente. Pagan sumas considerables para ver unos partidos llenos de furia, insultos, pasión desbordada hasta el misticismo. Hay quien sueña con goles y penaltis en el último minuto. Los periódicos deportivos pasan de mano en mano a ver cuántos millones cuesta un jugador. En época de fichajes, la gente habla de millones como si fueran céntimos de euro. Todo les parece poco. El fútbol es religión. Una religión que hay que seguir fielmente y decir siempre que tu equipo es lo mejor que te ha pasado en la vida. Hay gente que no se puede perder el partido definitivo, el partido culmen, que luego es una mierda de partido donde no ha habido ni goles ni juego. Un autógrafo de un jugador se enmarca y preside la habitación del niño hasta que este crezca y sea socio de por vida del equipo y muera por él. Las histerias y las alabanzas no tienen parangón con ningún otro ídolo que se pueda imaginar. Una foto con un jugador apacigua el furor del seguidor, le llena de satisfacción y orgullo.
Juan Ruiz, arcipreste de Hita decía que el ser humano siempre quería hacer esa locura. Se refería a la jodienda. Hay otra clase de gente que ve una mujer o un hombre y empieza: qué tetas, qué culo y una serie de deseos se manifiesta en su boca de manera burda y obscena. El sexo desordenado también es un dios en nuestros días. Todo el mundo tiene que follar a todas horas según esas gentes. Follar es el ideal de muchos. Por eso hay tantísimas prostitutas en España, tantas infidelidades, tanto Sodoma y Gomorra. El sexo es otro dios al que acudir si no sabes en qué mundo vives. El sexo te orienta y te conduce al placer tanto como el fútbol. Y luego vienen las drogas. El alcohol es algo que está al alcance de los niños en este país. Hay gente que, desde que llega el viernes hasta el domingo, está sujeto a un vaso lleno de alcohol, está bebiendo constantemente, está borracho todo el día, sueña con el alcohol que generosamente derraman por miles de litros los bares y los supermercados.
Termino: fútbol, drogas de todo tipo y sexo son los tres pilares que sujetan España. Si no hubiera de esas tres cosas a tutti plei todos los fines de semana, España amanecería incendiada de Cabo de Gata a Finisterre en un solo día.

viernes, 11 de mayo de 2018

Cantaba la cantante en la pequeña sala de conciertos acariciada por las luces y ensombrecida por las oscuridades abiertas en el local: "rock the night, I can´t believe my own life" Voz fuerte en un cuerpo pequeño, pelo rubio oscuro y largo, caderas fuertes que se agitaban al ritmo. Dominaba el escenario. No decía chorradas como los otros cantantes y enhebraba canción tras canción. Era muy buena, su voz llegaba porque salía directamente de su fuerte alma y luego vi que cuando hablaba con los del público, al acabar, adoptaba una postura humilde y feliz. No era muy guapa, tampoco fea. No sé por qué hablo en pasado, la acabo de ver a mi lado tomando algo y le podría haber dicho qué bien cantas o algo así pero no se lo he dicho y me he venido a acostar después de escribir esto. Se acababa su turno y venían otros cantantes a distraer al público pero, por las pintas que tenían, peludos y llenos de barbas, me he venido con el bonito recuerdo de esa chica cantando. A lo mejor la vuelvo a ver y si no, da igual. Hay más mujeres que arena en el desierto. Esta chica parecía buena y sincera, la cantante de rock, la chica del escenario, la rubia de voz de trueno, la que estaba bebiendo a mi lado.
No sé si puedo creer mi vida. Pero a lo mejor puedo algún día creer que hay mujeres buenas.