sábado, 17 de febrero de 2018

Hay personas que saben con el corazón porque las han pasado putas en la vida. Pero en la cabeza tienen un hueco grandísimo y permanente. Yo conozco una amiga a la que a su padre le dio un ictus cuando ella tenía 26 años, su madre la trataba como una criada porque la trataron como una criada a su vez. Tuvo muchos problemas esta chica y esta chica es buena pero en la cabeza no tiene más que programas absurdos de televisión, no conoce la cultura ni la conocerá nunca. Hay muchas mujeres y hombres que saben con el corazón. Son sabias, sí, pero el corazón no puede saberlo todo.
A esta amiga, cuando fue mi novia, se le fue la cabeza de aire que tenía y no dejó de maquinar estupideces en mi contra. Tantas tonterías decía y tan insistentemente que la tuve que dejar pues ya digo, su cabeza no regía, no conseguía atajar la estupidez de su corazón, que, a veces se volvía muy celoso y terco.
Yo creo que esta vida se siente de dos maneras: sentimentalmente e intelectualmente. No hay que descuidar ambas maneras de sabiduría que tiene el hombre.

Hay personas que saben con el corazón pero con la cabeza no saben nada.

jueves, 15 de febrero de 2018

Son las seis y media de la madrugada. No para de cantar el mirlo. No hiela. Se está bien en pijama. A lo mejor las personas sueñan con un mundo mejor tan insistentemente que molestan al mundo con sus sueños.
Sería mejor que el mundo mejor ya existiera para no tener que soñarlo y desearlo siempre, con tanta convicción.
Yo deseo mi mundo mejor escribiendo pequeñas historias que a lo mejor se hacen grandes si esos personajes de los que escribo me sobrevivieran de algún modo y tomaran vida propia como cualquier vecino al que le ha pasado de todo un poco.
La vida está llena de personajes que no son literarios, ni siquiera son todo lo humano que desearían ser, pero van viviendo.
La vida es ese regalo que se obtiene de la mano de Dios y de uno mismo, basta empujarla un poco con delicadeza suficiente para que vaya delante de nosotros y no detrás, como un niño pequeño que llora.
Nietzsche fue un gran filósofo del que apenas he leído nada. Hay tantos filósofos que deberían haber nacido en los tiempos en que no había filosofía para que resultaran más creíbles.

Si sueñas, realiza tu sueño; si vives, realiza tu vida.

Yo no soy de Facebook ni de nada de las redes sociales. No las entiendo. No conozco a ningún vecino, de eso estoy seguro. Me explicaron que con las redes sociales, volvías a tener contacto con los amigos del colegio pero, pasados tantos años, ¿para qué quiero yo conocer a los amigos del colegio? Otro ejemplo que me daban es que se juntaban los de la universidad, por medio de Facebook, y tenían una cena. Y eso, ¿de qué me sirve? Yo lo que veo es que no tengo muchos amigos y me es difícil hacerlos en mi comunidad. Creo que con las redes sociales se consigue el efecto inverso: conocer gente que no te interesa para nada mientras en tu barrio sigues sin conocer a nadie. Pues vaya adelanto.
No hay más que subirse a un autobús o al metro y ver cómo la gente se aplica a esos cacharritos y se pasan todo el trayecto mirando contactos. Está visto que el contacto visual de las personas se va perdiendo por otro virtual y asqueroso, que es estar comunicado en la distancia. Antes no era necesario saber lo que ocurre en tu pueblo en este preciso momento. Ahora sí. Todo se necesita saber para no saber nada.
En Facebook, me hago a la idea, cada uno pone sus características personales, sus gustos, etc y se "relaciona" con un montón de gente. Pero, ¿cómo se relaciona? Con una serie de mensajes estereotipados como: me gusta, iconos estúpidos que pueden ser malinterpretados, etc. ¿No es mejor la comunicación cara a cara, no es más real, más cercana, más atractiva y verdadera?
En esto estamos, en un mundo de comunicaciones rápidas, pasajeras y malinterpretables en vez de en un mundo real, simpático y alegre y directo. Con las redes sociales nuestra comunicación con los demás empeorará y se atrofiará y no seremos más que lo que quiera una máquina estúpida.
Yo deseo el contacto real, aunque más difícil, más verdadero.
He leído por encima un libro titulado "La paranoia" de Enrique González Duro. Este señor fue un reformador de la psiquiatría en España y en este libro habla de que la manera de vivir la vida en la actualidad es la paranoia o la esquizofrenia. Este libro es muy duro pues pone al individuo como un ser que desconfía continuamente de los demás, no sabe tener lazos afectivos, cree que le persiguen, etc. Por otro lado, en el periódico, he leído una entrevista a Bibí Andersen, esa mujer, como se define ella, que piensa que esta revolución de la mujer que no deja que la piropeen por la calle es un puritanismo y una hipocresía. Dice que todas estas prohibiciones son malas.
Yo creo que el ser humano actual no es que sea paranoico, sino que vive en la más completa incomunicación y en la soledad más triste. Y eso sucede en la era de la comunicación. Es la contradicción que tiene que soportar el hombre de hoy.
Nos podemos comunicar con un australiano, sí, pero no con el vecino de al lado. A eso es a lo que me refiero.
La soledad y la incomunicación que habita en la sociedad actual como un gusano muy asqueroso, se va imponiendo poco a poco ya desde la infancia.
No hay que exagerar diciendo que el ser humano actual es paranoico; simplemente, está muy solo, se comunica con muy poca gente y de ahí que tenga unos comportamientos de desconfianza.
Pero hay gente que quiere abrirse a los demás pasando de redes sociales y de internet y a veces triunfa y encuentra un alma gemela con la que poder comunicarse y eso es cojonudo.
Todo el mundo desea socializarse, comunicar sus problemas y sus deseos, enamorarse pero la soledad en la que vive no le deja hacer tales cosas porque la soledad, algunas veces implica aislamiento, no saber cómo salir de esa soledad vivida.
No es fácil comunicarse en la calle porque hay otros medios de comunicación que imposibilitan esa comunicación directa. Ahora, para comunicarnos, nos requieren que seamos de una red social, que estemos en el Facebook o esas malditas redes que no son más que un engaño del conocimiento de las personas, como si se dijera: si me quieres conocer tienes que reunir estos requisitos: ser de Facebook, ser de mi club, ser de esto o de lo otro cuando en una comunicación directa es esa misma persona en vivo y en directo la que da señas de su persona: yo soy fulano, vivo en tal sitio, etc. ¿No es más bonito que alguien te cuente su vida de primera mano que no que la tengas en el móvil? Pues parece que no. Queremos tener "fichadas" a las personas antes de hablar con ellas, como en un estado policial o algo así. Es denigrante que ahora los conocimientos de las personas, que antes eran tan saludables por lo espontáneos y directos, ahora tengan que ser a través de aparatitos y redes sociales de mierda que no hacen más que enredar un conocimiento que debería ser más libre de lo que es ahora.
Las redes sociales se han cargado la libre comunicación de las personas; es una moda absurda y llena de circunloquios que no lleva nada más que a malentendidos y falsos conocimientos.

Redes sociales, ¿para qué? Conoce a tu vecino.

Yo creo que en esta sociedad en que vivimos, la soledad anida en nosotros un poco o un mucho, según se mire. Componemos núcleos de población pequeños: madre, padre, hijo; madre e hijo; hermanos. No suele vivir en un piso más de tres personas. La carestía de la vida lo impone así o quizás el diseño de esta sociedad. Las familias extensas han desaparecido hace mucho tiempo, de ahí la soledad que se viene padeciendo. Cuando se llega a una edad, van quedando pocos amigos, todos se casan y forman su pequeña familia de uno o dos hijos. Luego están los divorciados. Son otro pozo de soledad porque se quedan aislados.
Hasta en los pueblos pequeños se va reproduciendo este esquema, aunque parece que en estos sitios la comunicación es mayor.
Ante la soledad, queda el intentar hacer conocimientos de gente. Se puede hacer mediante internet. A lo mejor no hay otra manera de hacerlos que por internet.
El que no es independiente en esta vida lo pasa mal. El que no sabe estar solo, lo pasa mal.
Quizás todo se deba a la divisa aquella que dice: "divide y vencerás". La sociedad está muy dividida, muy separada, muy atomizada.
Hay que apuntarse a cursos de fotografía, a cursos de literatura, a cursos de cerámica.
La vida es muy dura hoy. Si te descuidas, te quedas muy solo, muy solo.

Si te quedas solo, la soledad te empujará hacia otros.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Hoy, que es San Valentín y el Real Madrid va a jugar un partido decisivo contra el París Saint Germain, yo me siento bastante triste porque mi vida es de poca monta. Hace mucho que no viajo, que no veo cosas nuevas. Hace mucho tiempo que mi vida se limita, se acogota, se hace pequeña.
Es triste estar dando vueltas a las cosas y que las cosas no cambien. El mundo no cambia tampoco. La mayoría de la gente hace las mismas cosas todos los días.
No me puedo quejar. Tengo un status bueno de vida pero mi vida no se llena, no tiene el interés necesario, no se renueva.
Hoy voy a ver a mi amigo Antonio. No me suele contar nada interesante. Soy yo el que habla. No tengo nada que contar yo tampoco y aun así hablo, le cuento cosas que no tienen gran valor.
Me meto en el metro y veo gente. Gente que no piensa, que ejecuta una serie de acciones como ir en metro, salir del metro y trabajar.
Yo no trabajo, aparte de lo que escribo por puro placer, pues nada de lo escrito ha visto la luz.
Ayer leí la vida de Dostovieski. Le gustaba jugar, viajó a Italia, se casó un par de veces, tuvo hijos, tuvo epilepsia, escribió libros muy importantes. Yo he leído "El idiota". Quiero leerme "Los demonios".
Esta tarde iré a la radio de "Tú decides", a seguir hablando, a seguir comentando un trozo de vida, a describir al pormenor mi pequeña derrota.

martes, 13 de febrero de 2018

Había una página web que iba leyendo "El amor en los tiempos del cólera" de Márquez pero no la he encontrado. En ella, Shakira cantaba una canción muy bonita. Estoy sentado al lado del radiador sin ganas de crear, de escribir mis propias aventuras. He buscado en internet sobre personajes, tramas, novelas y he leído fragmentos de autores (Murakami, idolatrado; Hemingway, también idolatrado, etc). Esta mañana, he leído "Berta Isla" de Javier Marías y "La colmena" de Cela. Siempre venden libros los mismos. Yo calculo que hay tantos libros como habitantes en el mundo. No sé qué tendrá "El idiota" de Dostovieski que me ha gustado mucho. Tengo una triste sensación desde que leí en internet algo sobre Michael Foucault. Tengo la sensación que vivimos vidas obligadas, pensadas por otros, vidas demasiado sencillas en las que no entra el deseo ni la revolución ni la fuerza. Vamos viviendo, digamos, pero no vivimos. Voy a dar mi paseo de por las tardes pensando que mi vida no merece la pena porque no la comunico con nadie, porque no es suficientemente conocida. Yo no aspiro a la fama pero tampoco a vivir en un anonimato que mate mi vida.
La pena es que viviré así durante el resto de mi vida, sin la atención debida que tendría que tener toda vida, no solo la mía. Todo el mundo debería tener derecho a que le preguntaran: ¿qué fue de su vida, qué es de tu vida, qué vas a hacer mañana, qué deseas, qué piensas, quién es tu amor más grande?
Pero no. Me voy a echar un cigarrillo.